Autor: Azaola, José Miguel de. 
   Origen y trayectoria de la ideología etarra     
 
 Diario 16.    02/09/1981.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

JOSÉ MIGUEL DE AZAOLA

Experto en temas vascos

Origen y trayectoria de la ideología etarra

El principal mérito del libro «Ideología y estrategia política de ETA», dice el articulista en su análisis, consiste en mostrar el hilo conductor que lleva de la ideología de Sabino de Arana a la de los fundadores de ETA y que, a partir de éstos, se separa cada vez más del pensamiento araniano hasta convertirse a menudo en su antítesis, o poco menos, aunque permaneciéndole fiel en lo que aquél tiene de más radical y explosivo.

El libro de Gurutz Jáuregui «Idelogía y estrategia política de ETA. Análisis de su evolución entre 1959 y 1968», del que su autor nos dice que es «resultado de una tesis doctoral» del mismo título, leída en junio de 1980, constituye una aportación valiosísima a la historia del nacionalismo vasco.

El análisis de Jauregui describe, con abundante apoyo documental, la trayectoria del pensamiento nacionalista vasco en su ala más radical e intransigente, de la cual es hoy ETA el componente más característico. Componente que, al ir produciéndose la evolución que el autor analiza, se va alejando cada vez más del nacionalismo vasco tradicional, cuya encarnación pretende ser el PNV.

Bien sabido es que el PNV ha evolucionado, a su vez, considerablemente; pero en su interior sigue dándose —como se dio ya a partir de 1898, sin exceptuar siquiera los años de la escisión «aberriana» (1921-1930), y al amparo de una ambigüedad mil veces subrayada la tensión generadora de sucesivos conflictos entre los intransigentes y los moderados, los independen-

tistas y los autonomistas, los antiespañoles y los «colaboracionistas»; y mientras la ambigüedad fundamental no desaparezca (y no lleva trazas de desaparecer!, esta tensión persistiré y esos conflictos internos se reproducirán.

De las dos corrientes, excusado es decir cuál es la que inspiró a los fundadores de ETA cuando éstos emprendieron «la elaboración de unas bases ideológicas que le(s) permitieran presentarse como opción alternativa al PNV».

«La labor —añade Jáuregui- no resulta demasiado difícil. Basta con recurir a Aberri y a Jagi-Jagi.

Intransigencia

ETA es «legítima heredera de las organizaciones intransigentes de la preguerra» y que «se siente heredera del nacionalismo intransigente y radical formulado por Sabino de Arana y continuado posteriormente por el grupo Aberri, en la década de los veinte, y por JagiJagi, durante la República y la guerra».

Como dice Jáuregui, «todas las opciones nacionalistas (vascas), por muy antagónicas que aparezcan, hunden sus raíces en la figura del fundador». Y sabido es que Arana fue, casi hasta el final de su vida, «intransigente y radical». En los últimos meses de ésta, se produjo su llamada «evolución de unas bases ideológicas que le(s) permitieran presentarse como opción alternativa al PNV».

«La labor —añade Jáure-gui- no resulta demasiado difícil. Basta con recurir a Aberri y a Jagi-Jagi.

Intransigencia.

ETA es «legítima heredera de las organizaciones intransigentes de la preguerra» y que «se siente heredera del nacionalismo intransigente y radical formulado por Sabino de Arana y continuado posteriormente por el grupo Aberri, en la década de los veinte, y por Jagi-Jagi, durante la República y la guerra».

Como dice Jáuregui, «todas las opciones nacionalistas (vascas), por muy antagónicas que aparezcan, hunden sus raíces en la figura del fundador». Y sabido es que Arana fue, casi hasta el final de su vida, «intransigente y radical». En los últimos meses de ésta, se produjo su llamada «evolución españolista», que nadie sabe bien en qué consistió ni hasta qué punto pudo implicar rectificación de, cuando menos, varias de sus formulaciones precedentes; pero ya desde 1898 estas formulaciones venían perdiendo virulencia (aunque no siempre; y más en su forma exterior que en su significado íntimo).

De aquí el que se hayan enfrentado entre sí, tantas veces, los que no dejaban de llamarse seguidores suyos, y que aún hoy siguen invocando con fervor su magisterio sin dejar de polemizar, y más que polemizar, unos con otros.

Escisiones

A partír de los principios enunciados por sus fundadores, ETA evolucionó y conoció defecciones, escisiones y muchas otras peripecias, causa o efecto de nuevos cambios ideológicos. La adopción de unas concepciones tercermundistas y de una estrategia basada en la violencia, es uno de los factores que más han contribuido a distanciarla de la idelogía de Arana y de la versión del aranismo que actualmente hace suya el PNV; la cual, a su vez, dista no poco del pensamiento del fundador, por más que se pretenda disimular esta distancia envolviéndola en las nubes del incienso que, sin cesar, se quema en honor de su venerada figura.

No obstante, Jáuregui sostiene, y a mi juicio con razón, que ETA surge como producto de una «interacción» (dice también «composición»; pero este término me parece menos exacto)

entre «la ideología nacionalista sabiniana y el franquismo».

En un reciente artículo aparecido en la revista «Muga», el historiador Antonio Elorza comenta y confirma este aserto diciendo que el franquismo suministró el «detonador» que hizo estallar «la violencia latente en los planteamientos de Arana Goiri.

La verdad es que Arana rehuyó siempre, hasta con escrúpulo, la violencia activa; pero sus escritos entrañan, en numerosísimos pasajes, una violencia larvada que no estalló mientras —bajo regímenes liberales o bajo la «dictablanda» de Primo de Rivera- no encontró el detonador adecuado, y que en el decenio de los sesenta, al cabo de más de cinco lustros de régimen rigurosamente autoritario, acabó encontrándolo. El principal mérito de Jáuregui consiste en mostrar el hilo conductor.

que lleva, de la ideología de Sabino de Arana, a la, de los fundadores de ETA; y que, a partir de éstos, se separa cada vez más del pensamiento araniano hasta convertirse a menudo en su antítesis, o poco menos, aunque permaneciéndole fiel en lo que aquél tiene de más radical y explosivo.

Junto a leves errores o defectos de detalle, la tacha principal de la obra es la facilidad con que el autor hace suyas ciertas visiones simplistas, desenfocadas en su esquematismo, de fenómenos socioeconómicos y políticos que merecen, por su complejidad, un tratamiento mucho más matizado y crítico.

Así, de la situación del País Vasco bajo el régimen de Franco sólo se ofrecen al lector los clisés producidos por un revisionismo más beligerante que científico, empeñado en ennegrecer lo que otros se habían empeñado durante años en colorear con un rosa de encargo que lo hiciera más presentable. Pero el presente comentario a algunos aspectos del libro de Jáuregui no pretende ser una reseña exhaustiva de la obra. Permítaseme formular únicamente la sugerencia de que, si tiene la fortuna de ser reeditado, no vuelva a dar el año 1954 como fecha de aparición de la revista «Egan». Esta se publicó cada trimestre a partir del primero de 1948, según puede comprobarse en cualquier biblioteca que conserve su colección completa.

 

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