Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Solidaridad y esperanza crítica     
 
 ABC.    08/07/1979.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

ABC. DOMINGÓ, 8 DE JULIO DE 1979. PAG. 6.

SOLIDARIDAD Y ESPERANZA CRITICA

A cualquier alienígena que deseara conocer la situactón española le hubiera bastado seguir los

periódicos de la presente semana. Han sido siete días tensos y apretados, plenamente representativos de

nuestros principales problemas. A lo largo de la «emana hemos sufrido nuevos embates terroristas y

hemos recibido malas noticias sobre la marcha de nuestra economía, Inmediatamente seguidas de las

correspondientes aIzas de precios. Entre tanto, la difícil negociación autonómica con los vascos ha

continuado su curso y el presidente del Gobierno ha perseverado en su incomprensible y desalentador

mutismo.

El atentado contra Gabriel Cisneros ha supuesto una prueba de resistencia más para nuestra clase política.

Por primera vez en toda la transición la víctima era alguien directamente implicado en la ingeniería del

cambio de régimen. Un parlamentarlo, un profesional de la cosa pública. Es difícil, imaginar adonde

podrían habernos llevado la Irritación y la congoja de nuestros gobernantes y legisladores si Gaby

Cisneros hubiese muerto el martes. Por su talante abierto, por su capacidad de diálogo y de trabajo, por su

sonriente modestia, él es uno de los personajes más queridos de la Cámara, motivaciones partisanas al

margen. Y si ésta es una circunstancia agravante de la acción emprendida por sus asaltantes, también lo es

su postura firme y coherente —aunque, por supuesto, discutible— ante el proceso autonómico.

Tras el atentado fallido ha quedado una estela de miedo. Miedo a escribir y decir cosas que puedan no ser

del agrado de los terroristas. Miedo a representar a una provincia que por las razones que sean pueda tener

alguna relación con los profesionales de la violencia. Miedo, sobre todo, a quedar en manos del propio

coraje´ y de la providencia en la encrucijada fatal en la que hablan las pistolas. Gaby Cisneros salvo la

vida porque tuvo el valor de zafar. se de quienes le atacaban y porque tuvo la doble fortuna de que su

domicilio quedara a un tiro de piedra del Francisco Franco y de que la bala que atravesó su cuerpo

siquiera una trayectoria ajena a cualquier órgano vital.

Es comprensible que más de un parlamentario se planteara, tras lo ocurrido, dudas tan angustiosas como

la de si él habría sido capaz de reaccionar con tanta energía a la de si su conciencia está lo

suficientemente tranquila para hacerle merecedor de una dosis tan grande de buena suerte.

D BANDRES, ONAINDIA,

EUZKADIKQ EZKERRA Y LOS «POLI-MILIS»

Si bien en un primer momento se pensó que los terroristas que asaltaron a Gaby Cisneros trataban, pura y

simplemente, de matarle, posteriormente se ha abierto camino la tesis del intento de secuestro. Eso ha

desviado las sospechas que en un principio recaían en ETA-militar hacia sus primos hermanos de ETA-

politico militar. También es a los «poli-mllis» a quienes hay que achacar la ofensiva frontal contra nuestra

industria turística que han supuesto las explosiones y amenazas de los últimos días. Sus métodos de

actuación resultan menos contundentes que los de la rama militar, pero revelan una estrategia más

sofisticada y en cierta medida más adecuada a los fines que persiguen.

.Representantes de ETA político-militar han declarado a «París Match» en las cercanías de Pamplona que

no abandonarán la lucha armada en tanto no consigan la dependencia del País Vasco y la implantación del

socialismo dentro del nuevo Estado. Tales manifestaciones no vienen sino a fomentar las dudas en torno a

la fiabiidad de algunas fuerzas «abertzales» que apoyan el Estatuto de Guernica. Hace apenas diez días el

diputado Juan Maria Bandrés representante de Euzkadlko Ezkerra —coalición, como se sabe,

íntimamente vinculada a esta facción etarra—, comentaba en el transcurso´de un almuerzo con un grupo

de periodistas que en el supuesto de la aprobación del Estatuto sería inevitable la confrontación con

quienes consideran inaceptable el propio proyecto de Guernica (ETA-militar) y que nadie mejor para

nutrir la Policía autonómica de cara a esa batalla que los propios «poli-milis».

A la vista de las declaraciones recogidas por el semanario francés cuesta muy poco trabajo imaginar de

qué lado estaría la Policía autonómica concebida por Bandrés.

El abogado donostiarra y su antiguo defendido del proceso de Burgos, Mario Onaindta, podrían

desempeñar un papel absolutamente clave en el proceso político vasco si desde sus posiciones

Inequívocamente «abertzales» e inequívocamente de izquierdas, apostaran de verdad por la vía

autonómica, concibiéndola como algo más que una mera plataforma de inmediato despegue secesionista y

apostaran de verdad por la via pacífica, abandonando la ambigüedad —apoyo tácito en muchas

ocasiones— que ahora les caracteriza con respecto a la lucha armada. Si la amenaza de EIA de recurrir

colectiva y organizadamente a la violencia supuso hace unas semanas la formulación de una tesis

preocupante en el seno de Euzkadiko Ezkerra, es posible que la dimisión del respetado juntero

guipuzcoano José Antonio Ayestarán —disconforme con el silencio de la coalición tras los últimos

asesinatos de ETA— genere una esperanzadora antítesis.

? EL «GORA SAN FERMÍN», DE EDUARDO AMEIJIDE

?

En su dimensión política, la más grave sombra que nubla la negociación autonómica no tiene que ver con

el contenido propiamente dicho del proyecto de Estatuto, sino con la posible instrumentación del mismo

de una manera u otra. El evidente riesgo de infiltración que conlleve la puesta en marcha de las Policías

autonómicas es una de las razones que, por ejemplo, han aconsejado introducir en el proyecto de Ley

Orgánica válvulas de seguridad, tales como la procedencia militar de sus mandos o la posible actuación

subsidiarla asignada en cualquier supuesto a las Fuerzas de Orden Público, dependientes del poder

central. Se trata, no obstante, de un proyecto flexible que. a través del mecanismo de la «función

coadyuvante» que relaciona a unas y otras Policías, puede adaptarse a cualquier techo autonómico.

Sorprende, por eso, su mala acogida en el País Vasco —un órgano moderado y responsable, dentro de lo

que cabe, como «Deia» ha titulado a toda página «Policías Autónomas Folklóricas!)—, que no puede ser

sino fruto del maniqueismo de que nada bueno puede venir del Gobierno de Madrid.

Y no ha sido ésta la única luz de alarma encendida a lo largo de la semana. El seminarlo organizado por

Fundes «sobre» las autonomías se convirtió en realidad —salvas sean algunas excepciones— en un

seminario «contra» las autonomías, tal y como aparecen configuradas en los proyectos de Guernica y Sau.

La influencia decisiva de Herri Batasuna en la suspensión de pagos de Aceros Olarra demuestra la

progresiva consolidación del «contrapoder» etarra, cuya implantación en el tejido social vasco ya quisiera

para sí en cualquier lugar de España el partido del Gobierno. El desafortunado «Gora San Fermin» del

gobernador civil de Navarra Eduardo Ameljide sugiere, por último, que en los aledaños del poder alguien

puede

Todos debemos contribuir al ahorro energético. Todos debemos demostrar que somos capaces de

implicarnos en un esfuerzo solidario y de hacer algo más por España que invocar, tan a menudo, su

nombre en vano

estar pensando en la venta del Antiguo Reino al allí Inexistente Partido Nacionalista Vasco, cuando ése

debería ser, precisamente, uno de los poquísimos puntos de Intransigencia gubernamental, más allá de su

carnaval de desacuerdos.

Aún queda por consignar una nueva dimensión del tema. A pesar de que en el País Vasco-francés tan sólo

vivan trescientas mil personas, a pesar de que según estimaciones oficiosas apenas unos centenares de

ellas participen del viento de locura que arrastra a muchos más de entre sus paisanos aquende los

Pirineos, el Gobierno de París debería tomar buena nota de la irrupción violenta del grupo «Iparretarrak».

Su bautismo de fuego en el un tanto Ingenuo a me trail amiento del expreso «Puerta del Sol» recuerda

demasiado los .primeros balbuceos etarras cuando nadie daba Importancia a sus acciones. Francia debe

ser consciente de que la colaboración con Madrid es la única garantía de que a medio plazo no tendrá que

compartir los aspectos más dramáticos y negativos del problema.

Q MEDIDAS ECONÓMICAS:

EN LA DIRECCIÓN CORRECTA

El caso Olarra, y en general el hundimiento de buena parte de la no hace mucho arrogantemente poderosa

industria vasca, pone de relieve la trágica convergencia de los dos grandes males que azotan a la sociedad

española: la inseguridad física y la inseguridad económica. Tirando por elevación, uno y otro aparecen

siempre interrelacionados. Sí nuestra tarta de bienes y servicios no crece al ritmo de ¿nuestras

necesidades es por falta de inversión y la inversión escasea porque más aún que la legítima expectativa de

beneficio escasea la confianza en el rumbo general de las cosas. Si envolvemos este proceso doméstico en

los poco confortables ropajes de la nueva crisis económica mundial ya bautizada como la «Recesión

Jomeini», podemos empezar a entender eí origen de nuestras desgracias.

La gran virtud de la reacción gubernamental ante la subida del precio de los crudos ha sido el realismo en

el diagnóstico. Muy diferente sería la situación de la economía española si en el bienio 73-74 no se

hubiera optado por enterrar la cabeza en la arena y continuar como si nada hubiera sucedido. La terapia

aplicada por Fernando Abrí] y su equipo es ya más discutible en sus detalles, pero también apunta en la

dirección correcta. Es lógico que haya discrepancias en cuanto a la cuantía idónea de la subida de la

gasolina —Enrique Sánchez de León no ha asumido-la Presidencia de Campsa como si se tratara de una

buena poltrona para un prolongado veraneo y será beligerante siempre que se lo dicte su razón y su

conciencia—, pero queda fuera de toda duda que hay que pagar esta nueva y gravosa factura y que hay

que hacerlo entre todos.

Pagar quiere decir, en este caso, aceptar, por una parte, nuestro empobrecimiento real y su incidencia

negativa en el próximo reajuste salarial, y reducir, por otro lado, nuestro nivel de consumo energético. El

Gobierno ha señalado un objetivo difícil, pero no imposible de alcanzar: reducir la tasa de crecimiento del

consumo de gasolina del desmesurado 12 por 100 actual hasta un más razonable 5 por 100. Todos

debemos contribuir a que así sea. Todos debemos demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de

implicarnos en un esfuerzo solidario y hacer algo mas por España que Invocar tan a menudo su nombre

en vano.

Q SUÁREZ SE EQUIVOCA EN SU FORMA DE EJERCER EL PODER

Esta llamada a la solidaridad es también una llamada a la esperanza. Hay motivos para ello. La

aprobación del Plan Energético en el periodo extraordinario de sesiones parlamentarias va a significar el

fin de la moratoria nuclear que «de facto» nos habíamos Impuesto y la subsiguiente reducción de nuestra

dependencia exterior. La tramitación en el otoño del Estatuto de los Trabajadores —tan criticable en

algunos aspectos— significará, en cualquier caso, el establecimiento de unas reglas de juego que hagan de

las relaciones industriales un factor de certidumbre y no la actual caja de turbulencias y desagradables

sorpresas. Aunque entramos en la era de lo que Giscard araba de definir como el «crecimiento sobrio»,

nuestras perspectivas siguen siendo comparativamente halagüeñas: podemos crecer algo menos

sobriamente que los demás. Así lo han entendido los inversores extranjeros. aunque haya quienes

bromeen apuntando que confían en la estabilidad de nuestra involución política.

Creo, sinceramente, que en medio de tantos motivos de angustia, hay razones para confiar en la

democracia como garantía de un futuro mejor y para que cada individuo comprometa todas sus energías

en esta gran tarea colectiva que supone la construcción de un país apaciguado y próspero. Lo triste del

caso es que tengamos que ser los periodistas quienes con nuestra limitada capacidad de influencia

tratemos de vigorizar a los restantes ciudadanos y de involucrarlos en los afanes colectivos. El presidente

Suárez y su Gobierno siguen abdicando aparatosamente de las responsabilidades implícitas en el

liderazgo democrático. Mientras todos los principales dirigentes "políticos occidentales se han apresurado

a acudir a la opinión pública para forzar una reflexión colectiva sobre las consecuencias de la decisión de

la OPEP. la Moncloa sigue cerrada a cal y canto, protegida contra toda clase de virus asaltantes.

Por eso, esta Invocación a la esperanza es también una Invocación a la crítica, especialmente dirigida a

aquellas personas con alguna incapacidad de influencia en el presidente y en su entorno. No hay que ser

maximalista: Adolfo Suárez queda tan lejos de la precipitada construcción teórica de Ricardo de la Cierva

en la hora de su nombramiento como de la voluntarista ensoñación mítica de algunos de sus últimos

artículos. El presidente Suárez es un gobernante lleno de virtudes y defectos, en cuyo activo está el mérito

enorme de haber realizado la transición, pero cuyo récord desde el 1 de marzo deja mucho que desear. Es

imprescindible liberar a nuestros ciudadanos del fatalismo que les angustia. Y para ello hay que decirles

que aunque nadie tiene recetas mágicas para luchar contra el terrorismo, contra la violencia callejera,

contra el paro, contra la Inflación, sí que pueden conseguirse ciertas mejorías, ciertas victorias parciales

en algunos de estos frentes. Y hay que decirles desde los periódicos, desde la oposición, desde la propia

UCD, que si por el contrario las cosas parecen ir de mal en peor es, entre otras razones de peso. que

tampoco deben ignorarse, porque el Gobierno lo está haciendo mal y porque Suárez se equivoca en su

forma de entender el ejercicio del Poder. Y esto hay que decirlo muy alto y muy fuerte, porque la

rectificación todavía es posible. Y digo «todavía» porque cada vez son más los ciudadanos que tienen

motivos para sentirse personalmente agraviados por el desarrollo de los "acontecimientos. El día en que

alguien les convenza que el Gobierno hace todo lo que puede, teniendo en cuenta cuáles son las

coordenadas del sistema, ese día lo que habrá entrado en crisis no será ya el Gobierno, sino el propio

sistema.—Pedro J. RAMÍREZ.

LA FRASE DE LA SEMANA

JOSEP TARRADELLAS

«Venia con ciertas dudas... Al final he visto que he encontrado a mi Suárez de siempre»

 

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