Autor: Nagore, Javier. 
   Euzkadi (un invento contra la unidad nacional)     
 
 El Alcázar.    30/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

«Euzkadi (un invento contra la unidad nacional)»

ESTEBAN de Zumalburu y Eulate. nombre y apellidos que yo pienso encubren el verdadero nombre y apellidos de un gran periodista vasco y español, uno de los que más saben sobre lo que con razón se subtitula «Un invento contra la unidad nacional», ha escrito un libro en el que no se sabe si admirar más la lógica ilación —basada en datos y hechos, en Historia y Política— del relato o la amenidad y sencillez de éste. Parece oportuno anticipar una breve recensión de esíe excelente relato, el cual fundamenta y expone ante los muchísimos que hoy —por jóvenes o perezosos de discurso— ignoran o no terminan de creer, una realidad siempre presente desde que Sabino Arana y Goiri alumbró el «invento» euzkadiano; realidad que hay que traducir y resumir ahora, como lo hace el autor del libro: «ETA: la independencia, al contado. PNV: la independencia a plazos.»

En 1939 se publicó un libro con el mismo título del que ahora voy a comentar: «Euzkadi». Su autor, Ramón Sierra, ganó merecida fama. A mi modo de ver, no he leído, en estos 41 años, libro alguno que desvelara con mayor agudeza, precisión y visión de futuro, el mundo irreal, sentimental, integrista, racista y fanático del fundador del «Partido», del inventor de «Euzkadi». Pues bien, este pequeño libro de ahora viene a darme la razón. Es mejor, bastante mejor, que muchos de los grandes estudios dedicados al tema. Y mucho más sencillo. Y mucho más aleccionador. Los españoles —vascos y navarros sobre todo— de más de 50 años, sabemos dónde y cómo y por qué se ha tergiversado la Historia. La de nuestra Patria grande y la de nuestra patria chica. Pero los de menos edad, sólo

si han hecho caso a las advertencias de los «viejos» conocen el tema separatista en profundidad. Para los«jóvenes» pues, este libro ha de ser revelador.

Revelador de lo que Esteban de Zumalburu adelanta en la introducción de su libro: «Una España que no tenga, dentro de sus fronteras, a Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra, será una España coja, incompleta y desmembrada, y nuestra generación cargará con la responsabilidad de haber abandonado a los vascos que no pertenecen a los "buenos" ni a los "malos" y que sólo tienen dos patrias: la "grande, España", y la "chica", la alavesa, o la guipuzcoana, o la vizcaína, o la navarra. Juntos, pero no revueltos, ha sido siempre el lema de los vascongados y los navarros. O, también, cada uno en su casa, y Dios y España en la de todos.»

El libro se compone de sucesivos parágrafos, unidos por el hilo de la lógica, pero que pueden leerse independientemente en unidades completas. Estilo periodístico de gran amenidad.

Comienza por «las claves del problema vasco». Pueden traducirse en una sola palabra: «mixtificación»; de tradiciones, de historia, de fueros. La historia de éstos, hasta Felipe V, nos demuestra que, salvo los de Navarra, los demás no configuraron independencias. Y, desde Felipe y, los fueros milenarios —con altibajos, desde luego— se adaptaron sensatamente a las realidades de España: su unidad, la unidad del Estado español, el respeto a las peculiaridades tradicionales de vascongados y navarros que —hasta Sabino Arana—, nunca habían puesto en entredicho aquellas dos unidades. Si el PNV no hubiese nacido, es probable que los vascongados hubiesen desarrollado sus sencillos fueros, aunque nunca —lo jurídico no se improvisa— hubieran llegado al sistema foral de Navarra, único «reyno» originario con propio fuero civil, administrativo y económico.

Las páginas centrales se dedican al fundador del PNV, a su tesis «histórica», a su personalidad humana. La «conversión» desde su carlismo integrista, a la tesis monolítica y falsa de que los fueros vascos eran el código de la independencia vasca, y España, por tanto, una soberanía extranjera. El haber basado esta falsedad en otra mayor, la del «principio de las nacionalidades», que, según Maritain (poco sospechoso fue amigo de los «euscadianos»), «no es más que la forma racial de la anarquía individualista, y trabaja en realidad para el internacionalismo», basa a su vez la personalidad de Sabino: era un iluminado; radical en las ideas, burgués bilbaíno en la vida.

La historia de los «cismas» del PNV -ETA entre ellos- y su potenciación por el actual Gobierno «ucedista», a través del proceso autonómico desencadenado, con el cuadro de los «hijos espúreos» del PNV -20 de ellos a la izquierda de su «matriz»—; el análisis del estatuto de Guernica —en el-que ETA «puso los fórceps en manos del ginecólogo»—; y el referéndum del 25 de octubre —en que abstenidos y «noes» sumaron 733.177 votos—, demuestran que sigue existiendo una mitad de «Vasconia españolísima». Pese a ese arma secreta del PNV —su am-

bigüedad—, traducida en su reducción «autonómica», cuando hablan en Madrid, y en la «expansión» separatista, de nación y soberanías propias, cuando hablan en Euzkadi.

Las responsabilidades, cuasiconjuntas, del PNV y del señor Suárez en todo este proceso pueden fundirse en una: el Estatuto de Guernica, que pone en peligro la unidad de España, fue aprobado gracias a los votos de UCD. Sin ellos, Navarra —«provincia foral distinta que nada tiene que ver con el inventode Euzkadi»— no estaría ahora pendiente de su lucha por sobrevivir dentro de la unidad nacional.

Por qué es distinta Navarra, por qué las razones de Sánchez Albornoz, Jaime del Burgo, Caro Baroja, Yanguas y Miranda, Padre Moret, en historia, lengua y costumbres, por qué —como alegan Aizpún y tantos otros juristas navarros— su Derecho, el de Navarra, no sólo es distinto sino que constituye un propio sistema jurídico dentro del español, sin que tenga algo que ver con los «fueros vascongados»..., todo ello queda perfectamente sintetizado en el libro de Esteban de Zumalburu. Así como la contestación a la radical pregunta de ¿por qué quiere el PNV integrar a Navarra en Euzkadi?:

—Por saber que Navarra hizo posible la unidad de España.

—Porque esos «estados» quedarán pobres sin Navarra.

—Porque hay que alargar las fronteras con Francia.

—Porque hay que comer del granero de Navarra (el señor Garaicoechea, recientemente señaló que «la agricultura será la niña mimada de Euzkadi»).

—Porque Navarra serviría de «plataforma» para la «liberación» de la Rioja y Alto Aragón.

—Porque a la Policía Vasca «le gustaría disponer de los mozos navarros con sangre de ».

Con la «película» del proceso autonómico, y el radical engaño que hizo apartarse de UCD a Monge y a Pegenaute, con el intento de los «napartarras» de echar una cortina de humo para un intento «euscadiano» al revés (que Euzkadi sea el que se integre en Navarra, en una Navarra ya no española), y con una «coda» final termina este pequeño libro en que «está todo».

Negar toda solución de tipo político para acabar con el terrorismo, apoyar la alianza entre partidos antimarxistas y antiseparatistas, convencer a todos los españoles de que ni las Vascongadas ni Navarra son como las «pintan» los separatistas, y tener en reserva las previsiones constitucionales para una colaboración civil-militar (veterana en los vascos españoles) para pacificar las desventuradas tierras españolas de Vasconia, todo eso es lo que se puede hacer para volver las aguas, desbordadas del problema vasco, a sus cauces naturales.

Y al final una advertencia y un grito de esperanza: «Debemos tener paciencia y prudencia. Pero lo que no podemos es desaprovechar todos los recursos legales de que disponemos para movilizar la lealtad española, con urgencia, entre los vascongados y navarros.»

« España no debe, no puede, no sería justo que muriese... Rota por las furias nacionalistas antiespañoles.»

Javier NAGORE

 

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