Sangre de España     
 
 ABC.    10/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

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SANGRE DE ESPAÑA

LOS lobos del terrorismo internacional han metido sus hocicos entre los tobillos de España. Nuestra patria vive en la zozobra del asesinato de cada día. La dictadura del miedo oprime a las provincias vascas. La violencia erosiona cada vez más profundamente la encarnadura política de la joven democracia española. Y es tan frondosa la verborrea parlamentaria que padecemos que apenas permite contemplar la realidad.

Pero ésta existe y se desarrolla sin tener en cuenta tos aspavientos de nuestros políticos. La ETA es un tigre que permanece siempre al acecho de las debilidades del poder y de la oposición. No enmascara sus objetivos, sino que años atrás los hizo públicos de forma clara y precisa: convertir a las Vascongadas en -una república socialista soviética. Se trata de instalar, en la más bella, en la más castigada de las regiones españolas, la cabeza de puente que Rusia necesita en el corazón de la OTAN.

El gran obstáculo que impide la conquista del objetivo propuesto se centra, hoy por hoy, en las Fuerzas de Seguridad españolas y de una forma especial, sin restar el menor mérito a la admirable Policía Nacional, en la Guardia Civil. Por eso se la golpea sin cesar.

Por eso, porque hay que conseguir a toda costa que (a Guardia Civil abandone las provincias vascas, las dentelladas del crimen hicieron presa en su carne joven, hasta cebarse, y se cuentan por docenas los asesinados, i Qué ásperas han sido para ios guardias civiles las sangres del terror y cuánta desolación esparcieron entre fas familias humildes del luto y la tristeza! Sin embargo, los oscuros estrategas del miedo erraron sus cálculos. No sabían que la Guardia Civil muere, pero no se rinde.

ETA ha comprendido ya que no se puede domar el espíritu de la Benemérita. No hay quien asuste a la Guardia Civil. No hay quien la doblegue. No hay quien la amilane. El terrorismo ha encontrado en los hombres duros del tricornio su adecuada medida. A pesar de los crímenes soportados en la propia carne, la moral de las Fuerzas de Seguridad en tas Vascongadas carece de fisuras. Y porque no se la puede derrotar con ta violencia armada, ni con la amenaza, ni con el crimen, se ha desencadenado, desde hace meses, una tenaz campaña en desprestigio de la Guardia Civil.

Por eso se la calumnia. Por eso se la difama. Por eso se la enloda. Por eso recibe las voces de la Prensa amarilla. Por eso se deslizan en ciertos periódicos y en ciertas emisoras las más insidiosas especies contra ella. Por eso se la trata de complicar en delitos comunes. Por eso se agigantan sus errores aislados y se silencian sus millares de aciertos. Por eso se la injuria, se la hostiga, se la pone en entredicho. Por eso se la empuerca. Por eso se la enmugrece. Por eso se la baldonea. Por eso se le ha enroscado al cuerpo la larga serpiente del rumor y del bulo.

Por eso, porque debe retirarse de las Vascongadas y no entorpecer allí el triunfo soviético, la quinta pluma sé ensaña con la Guardia Civil, por eso la azota cruelmente en los periódicos y emisoras en tos que escribe infiltrada, por eso se esfuerza en instalarla en las zahúrdas de la delincuencia.

(Ah, la quinta pluma no es una vieja historia de Sarda y Salvany. Es la minuciosa descripción de cómo actúa la KGB en el terreno de la información, según uno de los libros más vendidos hoy en el mundo, escrito por Arnaud de Borchgrave, célebre y veterano periodista de inmaculada trayectoria liberal. Lo que pongo de pasada en conocimiento de algunos de nuestros jacarandosos hombres públicos.)

Por supuesto que sería un error generalizar. A la Guardia Civil no sólo le acompañan los aplausos en las paradas militares, sino que la mayoría de tos diarios, de las publicaciones, de las emisoras, la elogian en justicia y reaccionan contra la política carnicera de ETA. La. condena del intento de golpe de Estado del 23-F debe ser rotunda pero no se puede endosar al conjunto del benemérito Cuerpo. Por eso conviene desmontar cuanto antes el andamiaje que algunos están construyendo como soporte para desprestigiar a los que a diario exponen sus vidas en las Vascongadas por la paz de España.

Para hacer frente a la campaña denigratoria contra la Guardia Civil no existe otra defensa que el ataque. La situación exige caminar con pies de plomo. Hay que ser prudentes sin debilidad, firmes sin violencia. Defender a la Guardia Civil de las calumnias e injurias que algunos le prodigan seria caer en una trampa dialéctica. No hay que ponerse a la altura de los sapos.

La Guardia Civil se siente estrechamente unida al Rey, y Don Juan Garios sufre junto a ella, como si fueran propios, agravios e incomprensiones. Los gestos y palabras del joven Monarca hacia este Cuerpo militar son inequívocos y constituyen el mejor estímulo para los que vetan por la seguridad de los españoles y lo entregan todo por la patria, en la callada acción a través de los caminos y las ciudades de la geografía nacional. El presidente del Gobierno,hombre de animo sereno y pulso firme, se opondrá siempre a cualquier campaña que ultraje a la Guardia Civil Que nadie espere una debilidad de Calvo-Sotelo en este sentido. ETA calcula mal sus fuerzas si cree que podrá cuartear la voluntad del jefe del ejecutivo. .

Después del lodo que se trató de echar sobre la Benemérita tras los sucesos de Barcelona, es necesario atacar de frente, y cuando caiga asesinado otro guardia civil, ¿por qué no se plantea un debate parlamentario? ¿Por qué algunos padres de la patria no se rasgan las vestiduras con el mismo entusiasmo que derrocharon cuando el caso del etarra Arregui? ¿O es que no tienen derecho los guardias civiles a que los políticos se ocupen de su seguridad y sus vidas?.

Hay que exigir que se legisle, de forma nítida, el carácter militar de la Guardia Civil y su dependencia del Ejército. Exigir que se aumenten sustancialmente sus plantillas. Exigir que se mejoren armamentos, vehículos e instalaciones. Exigir la adaptación de las normas jurídicas a las nuevas formas de delincuencia, porque resulta descorazonador jugarse la vida para apresar a un malhechor y encontrárselo a ios pocos días en libertad. Exigir viviendas mas decorosas, pues la mayoría de los políticos ignoran cómo viven los guardias civiles. Exigir que se alcen sus salarios. Exigir que sean otros Cuerpos de Seguridad los que se hagan cargo de las cárceles. Exigir jomadas más cortas, puesto que doce horas de trabajo diario son muchas horas. Exigir que cuando falle un hombre no se generalice el juicio, porque garbanzos negros aislados existen en todos los cocidos, y no digamos en el turbio puchero político. Exigir, en fin, el honor y la gloria que se deben a los centinelas de la paz, a tos que se juegan sus vidas por la tranquilidad de todos.

No sé si se puede esperar mucho de los políticos plañideras que padece la sociedad española. La mediocridad y el lamento caracterizan, salvo excepciones, a nuestra clase política. No será fácil que los partidos abandonen la caravana de las palabras estériles y las exangües declaraciones. Pero la Guardia Civil puede permanecer segura de que el pueblo llano se encuentra a su lado. Como nunca lo ha estado. Porque nunca la Guardia Civil había defendido la tranquilidad de todos con tanto dolor y tanta muerte. El pueblo no ignora este sacrificio. Sabe que el terrorista acecha al guardia civil, cada día, cada hora, para asaltarlo por sorpresa, para llenar sus entrañas de fuego y metralla, para dejarle tendido sobre la querida tierra, con un puñado de rosas rojas en el vientre y los ojos helados contra el cielo. Sabe bien nuestro pueblo que esa sangre derramada no es sólo la de un hombre bien nacido, soto la de un soldado, sólo la de un guardia civil. Es mucho más. Es la sangre de España.

Luis María ANSON

 

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