Autor: Carrión, Ignacio. 
   La imagen de ETA esta hecha añicos en el extranjero     
 
 ABC.    21/02/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

FEBRERO DE 1979. PAG. 6.

LA IMAGEN DE E. T. A. ESTA HECHA MICOS EN EL EXTRANJERO

CONVIENE que nuestros gobernantes, y el pueblo, lo sepan: la imagen de E. T. A. en el extranjero está hecha añicos. Los periódicos europeos y la opinión pública ya no ven en este grupo terrorista más que lo que es: una banda armada que pretende bloquear el proceso pacífico de democratización de nuestro país. Dejaron de ser tos héroes idealistas que se enfrentaron al franquismo por medios violentos cuando no existían vías democráticas de negociación y de diálogo. Ahora matan desesperadamente porque su situación es desesperada: niegan la libertad, rechazan la Constitución aceptada por el pueblo y provocan al pueblo y a las instituciones democráticas como si aquí nada hubiera cambiado.

Pero aquí ha cambiado casi todo: la soberanía reside en el pueblo. Existe libertad de expresión equiparable a la de cualquier otro país civilizado. Tenemos casi doscientos partidos políticos legalizados. Un sistema sindical homologable al del exterior. Y unas garantías de respeto y protección de los entes ´autonómicos, la lengua y las tradiciones regionales, tan avanzadas y firmes, si no más, que las del resto del mundo.

Esto se conoce en Europa. No hay que explicarlo. En mis últimos viajes por Escandinavia, Francia e Inglaterra —donde he hablado con políticos, profesionales y periodistas— la pregunta que me han hecho ha sido siempre la misma: «¿Qué va • hacer el Gobierno con la E. T. A.?»

Nadie pregunta qué quiere E. T. A. Lo saben: E. T. A. quiere provocar el caos y extender la violencia por nuestro país. Cuando crean que ha llegado el momento de actuar fuera del País Vasco lo harán. Como lo hace el I. R. A. con sus bombas en Londres. Como ya lo está haciendo.

Estaba yo en Londres cuando el I. R. A. reanudó su campaña terrorista en los centros neurálgicos de la ciudad. La Policía y los medios de comunicación trabajaron estrechamente para alertar a los ciudadanos. En el área de Oxford Street hubo un despliegue de dos mil agentes. Al mismo tiempo, en cada uno de los grandes almacenes y en las bocas de Metro la vigilancia no corría sólo a cargo de la fuerza pública: cualquier ciudadano que viera algo sospechoso —un paquete, un sujeto, un movimiento extraño— actuaba como si fuera un policía. Daba parte inmediatamente a las autoridades. Así pudieron evitarse ataques terroristas con un mínimo de medidas extraordinarias y con un máximo de eficacia ciudadana. Los terroristas vieron que la fuerza pública, uniformada y muchos de ellos por primera vez con armas, no estaba sola. Que colaboraba con ella la mayoría de la población. Y esto hace más difícil una campaña de terror.

Aquí debemos hacer lo mismo. Es muy fácil acusar a la Policía de un sinfín de cosas —abuso de poder, malos tratos, falta de profesionalidad— y al mismo tiempo declinar, como ciudadano responsable, la colaboración a que todos debemos obligamos. Es muy fácil para los partidos políticos redactar mensajes de reprobación del terrorismo y de condolencia para que sean leídos en la televisión. Es muy fácil declarar medía hora de paro en señal de protesta por un acto monstruoso da terrorismo.

Y luego aún es más fácil cruzarse de brazos y esperar a que el Gobierno solvente el problema. NI este Gobierno ni el que (e siga podrá hacerlo a menos que todos, con menos declaraciones pero con más ayuda, colaboremos activamente. Y para que eso sea posible no veo otro modo que el de iniciar una gran campaña (no una manifestación) de educación ciudadana. La televisión, en cabeza, debe acelerar todos los pasos que puedan llevamos a ese objetivo de lucha contra el terrorismo exponiendo cómo hay que colaborar con la Policía. Debe anunciar teléfonos a los que llamar. Vigilancia que ejercitar de un modo habitual. Precauciones que es lógico tomar en cada momento, porque en cualquier momento hay que esperar e) acto terrorista. Condenar hoy y olvidar mañana es tan absurdo como pedir medidas enérgicas al Gobierno hoy y meterse en casa con doble cerrojo para que el Gobierno saque las castañas del fuego.

En este tema todos somos gobierno. Y, por último, repito lo que dije al principio en relación con la imagen de E. T. A. en el extranjero: está hecha añicos. Lo que significa que si el Gobierno cree que en Europa van a censurarle una política de dureza, en la que la represión sea selectiva y eficaz, está equivocado. Tal política la ha seguido Alemania y la ejercita Gran Bretaña, por citar sólo dos ejemplos. Y gracias a esa política siguen siendo países democráticos. — Ignacio CARRION.

 

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