Autor: Perinat, Santiago. 
   Policía de Euskadi     
 
 Diario 16.    27/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Policía de Euskadi

El problema vasco tiene muchas facetas. Pero la decisoria es el terrorismo. Se ha dicho que existe un paralelismo entre el País Vasco y el UIster. Y una relación entre ETA e IRA. Es posible lo segundo; pero más discutible lo primero. En todo caso, los gobernantes de Londres admitieron desde el primer momento que no podrían triunfar jamás por la vía militar.

La vía inglesa en Irlanda

Propugnaron una serie de medidas de tipo político; y, sobre ellas, acumularon un poderoso esfuerzo militar. Entre las primeras figuraba asegurar un buen Gobierno, suprimir [as desigualdades sociales causantes de los disturbios, y ganarse el apoyo de la opinión pública.

En 1972 llegó a haber 21.000 soldados regulares ingleses en la provincia (hoy son unos 13.000). Se creó el Regimiento de Defensa del UIster, con 8.000 voluntarios a tiempo parcial. Y se reformó profundamente el RUC (Royal UIster Constabulary) o Policía local, que pasó de 3.000 a 6.500 hombres. Y toda esta fuerza está servida por un impresionante arsenal técnico, que haría palidecer de envidia a nuestros sufridos guardias destacados en Euskadi.

Policía del Gobierno de Euskadi

El artículo 17 de los Estatutos recientemente acordados, concede al Gobierno de Euskadi la facultad de guardar el orden público, disponiendo de su propia fuerza policial. En sí, ésto ya es una medida fuertemente política, semejante a las propugnadas por Londres en Irlanda. Y quizá sólo por ello, suficientemente justificada.

Sólo el disponer de una fuerza de coerción da a un Gobierno suficiente credibilidad. Y el futuro Gobierno de Euskadi necesita fuertes dosis de credibilidad para que sus conciudadanos no le acusen de «Quisling». Para que, definitivamente, abandonen a los irreductibles de ETA (parte de esta organización se considera ya satisfecha con el nuevo Estatuto) y se unan a las demás fuerzas democráticas, de toda España, en el trabajo de cada día de consolidar la libertad.

Exceso de policías

Los inconvenientes que se han presentado, son de poca consistencia. Uno de ellos habla de la

Santiago Perinat (*)

excesiva proliferación de cuerpos policiales. Es una objeción «borbónica» (con perdón), pues fue la Administración de los primeros Borbones españoles, importada de Francia, la que centralizó hasta el exceso todas las instituciones.

Un inglés no dudaría en calificar a las Policías francesa y española de disparatadas, por su absoluta centralización. Contrariamente, tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos existen instituciones locales, elegidas por sufragio entre los habitantes de poblaciones o condados, que vigilan y dirigen a sus policías: el «wacht committee» (comité de vigilancia), el «chief constables» (jefe de Policía) y otras semejantes.

Al contrario que el Ejército, la Policía puede estar descentralizada. Sus miembros no deben ser extraños a la comunidad en que habitan y trabajan. El editorial del diario británico «The Guardian» de que han sido tomadas estas ideas acababa calificando a 1a Policía francesa como «the nastiest in the western part of the continent with the possible exception of the Spanish Policía Armada...» (19.09.78).

Impopularidad FOP

Y éste es el segundo gran acierto del acuerdo: porque las FOP del Estado se han hecho tremendamente impopulares en el País Vasco. No es preciso ahondar buscando causas y responsabilidades.

Sólo constatarlo como hecho cierto. En principio, la Policía vasca no partirá con este hándicap. Otra cuestión es que la torpeza de los nuevos responsables les haga caer en el mismo error. La citada RUC, de Irlanda del Norte, sufrió diversos avalares antes de alcanzar su equilibrio actual. Su parcialidad en la lucha entre las dos colectividades (católica y protestante) fue tal que estuvo a punto de ser disuelta. ¡Y estaba formada por «nativos»!

Por lo demás, el incremento de efectivos policiales es un fenómeno inherente al desarrollo de la sociedad actual. El «estado de bienestar» (welfare state) no es un absoluto equilibrador. Siempre habrá marginados. Y ahora hay importantes riquezas al alcance de la mano. Los sociólogos se han ocupado de este fenómeno.

Policías privadas

Y los responsables de seguridad han constatado los hechos. Un policía prestigioso, sir Robert Mark, anterior jefe de Scotland Yard (1972-77) ha confesado que en las grandes ciudades no hay efectivos de Policía suficientes para proteger a los ciudadanos de toda clase de atracos, robos y asaltos.

Como una respuesta, los últimos años han contemplado la proliferación de las Policías privadas. Casi 100.000 en Francia; tantos como policías públicos («Le Monde» 10-12-76). Y un Volumen de negocios, en los Estados Unidos que ha pasado de 3.200 millones de dólares en 1973 a 7.200 en 1978 («Time», 10-07-78).

(Quizá algún lector se consuele sabiendo que, paralelamente, se registra un declinar del número de militares. Digamos que las funciones policiales tienden a relevar a las militares. Pero esto es otra cuestión).

Profesión difícil

El Gobierno de Madrid ha tenido el valor de Idelegar una importante parcela de poder. Corresponde ahora a los organismos de Euskadi hacer uso óptimo de él. Montar una escuela policial, escoger las técnicas adecuadas, buscar el material necesario, y, en fin, lo más delicado, reclutar el personal idóneo.

Para algunos sectores, este personal será caballo de Troya parpor el que la ETA podría penetrar en la organización del Estado. Realmente hay individuos a los que los dedos se les antojan huéspedes: no es difícil arbitrar medios para evitar la penetración de la Policía vasca por la ETA.

Pero sí es más difícil crear un cuerpo policial con crédito democrático. O dicho en otra forma: es muy difícil ser policía en los tiempos actuales. Tal es la conclusión de un psiquiatra de San Francisco, el doctor Edward Shev, que ha trabajado durante 13 años con unos 6.700 policías de California. Según el doctor Shev, sólo el 5 por 100 de sus «pacientes» pueden ser considerados policías natos. Un 60 por 100, gracias a un buen aprendizaje, han logrado ser buenos profesionales. Pero nada menos que un 35 por 100 fueron calificados de «peligrosos» como policías. Pero esto... también es otra cuestión. («International Herald Tribune» 22.07.77)

 

< Volver