Autor: PUBLIUS. 
   Todos somos vascos     
 
 ABC.    27/04/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

TODOS SOMOS VASCOS

EL problema vasco es, sin duda, el más grave de cuantos afrenta España en la próxima etapa de desarrollo constitucional.

Todos los factores parecen haberse concatenado para, en conjunto, generar una situación explosiva que puede acabar dando al traste con la convivencia pacifica entre tos españoles. De nada sirve lamentarse, pero la herencia de muchos mores históricos} la opresión particularmente ¿olorosa en el País Vasco durante la pasada dictadura; el fenómeno mundial de revitalizaclón de los nacionalismos como proceso de búsqueda de identidad en medio de la crisis de valores de la sociedad contemporánea, la guerrilla urbana desarrollada por grupos de una juventud sin horizontes en el caldo de cultivo del anonimato y la instrumentalización del terrorismo como parte de juego geopolitico en el gran tablero de la estrategia mundial; la crisis económica generalizada, con especial virulencia en zonas de solera Industrial, cuya prosperidad pasada auguraba su posible obsolescencia... Todo se na ido enredando en una espiral diabólica de dificilísima salida.

Son escasos, por otra parte, los elementos disponibles para encontrar una solución. Desgraciadamente el pueblo vasco no ha encontrado su Tarradellas, es decir, un personaje histórico capaz de unir a MI pueblo, de representarlo, de encontrar la vía intermedia que huyendo de los maximalismos conjugue la realidad política del Estado con la posibilidad de expresión de la rica variedad diferenciada de su comunidad. Pero capaz, sobre todo, de recuperar la dignidad de su pueblo, sin que elfo suponga entrentamiento con el resto de los españoles. Desgraciadamente, también, el Partido Nacionalista Vasco actúa con una ambigüedad que ha sido casi consustancial con su existencia durante este siglo.

El retraso en las soluciones ha dado lugar a que la tendencia radical disponga de un apoyo electoral, cuya importancia no puede ser minimizada, La necesidad Irrenunciable de que el Gobierno, expresión visible del Estado en la negociación de una solución para el Pais Vasco, siga manteniendo su autoridad, hace que durante todo el futuro proceso negociador las tendencias radicales puedan presentarlo como continuador de lo que ellos definen como opresiones.

Resultaría ingenuo y voluntarista por nuestra parte pretender definir las características de la solución a este problema. Los hechos reales están ahí y la solución dependerá de factores imprevisibles en el comportamiento de los diversos protagonistas de este gran drama nacional. Pero si creemos que hay algunas ideas basteas sobre cómo plantear la búsqueda de las soluciones.

En primer lugar, es necesario un gigantesco esfuerzo de comprensión. Las fuerzas políticas y la intelectualidad del país deben analizar, comprender y explicar las razones históricas, culturases y políticas que subyacen en e! sentimiento colectivo del pueblo vasco. Porque entre tantos aspectos en que es difícil saber qué se debería hacer, en éste aparece clara la necesidad de comprensión. Quizá e! aspecto más grave de ios últimos desarrollos del proceso es, junto con la escalada de violencia, la creciente agresividad antivasca en el resto de España. Ser vasco comienza a identificarse con deseo de privilegio y motivo objetivo de posible quiebra de la democracia.

El esfuerzo de comprensión es una exigencia de patriotismo. Por patriotismo es necesario explicar incansablemente, para descargar la agresividad del resto de los españoles, Por patriotismo hay que explicar que la Reconquista empezó en Asturias, pero también en las zonas origínales del País Vasco; que el señorío de Vizcaya tuvo durante siglos relaciones pactadas con Castilla; que Sancho el Grande, Rey de Navarra, primer Rey con soberanía sobre toda España cristiana, hablaba en euskera; que el pueblo vasco ha tenido una organización social en la que brillaban las libertades individuales; que el carlismo tuvo aspectos de integrismo retrógrado, pero también, y fundamentalmente, de búsqueda del mantenimiento de una estructura social de libertades —los famosos fueros— ante una evolución que no la asimilaba. En definitiva, por patriotismo hay que entender la nobleza de loe valores del pueblo vasco y que su historia es una parte irrertunciable de la Historia de España.

En segundo lugar, hay que abordar la negociación con enorme generosidad. La Constitución es un marco amplio. El centralismo, una fórmula suficientemente gastada. La búsqueda imaginativa y generosa de una solución tiene que hacerse negociando sin miedo, con entereza, ante los desafíos, pero también con esperanza en la viabilidad de las soluciones que puedan encontrarse. El sufrimiento de todo el país por la agresión armada de los grupos radicales debe encajarse también por patriotismo, porque aguantar con esperanza manteniendo la convivencia puede ser el precio de la unidad de España.

Por último, hay que conseguir a toda costa la actuación conjunta de todas las fuerzas políticas españolas. Hay que promover la clarificación interna del pueblo vasco, del modelo de sociedad en que quieren vivir, del grado de autonomía posible, de la representatividad de sus portavoces. Y actuar de forma conjunta desde lodo el resto de los partidos de ámbito nacional. Porque en ello va el futuro de España y de la convivencia pacífica entre toa españoles. «No preguntes por quién doblan tas campanas, doblan por ti.» La explosión del Pais Vasco iniciaría la llamarada que puede abrasar toda la vieja piel de loro. Todos somos vascos.—PUBLIUS.

 

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