La provocación de ETA     
 
 Diario 16.    04/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La provocación de ETA

El dolor, la indignación y la condena han venido siendo los componentes habituales de las reacciones frente a las muertes que, con distinto signo, han venido sucediéndose, trágicamente, en el. País Vasco. Y cuando la víctima no es un policía o un guardia civil se origina, además, una escalada de violencias como la vivida estos días en San Sebastián.

En la raíz de los sucesos está una campaña abierta por ETA militar y sus organizaciones satélites contra el Estatuto de Guernica. No es necesario señalar que a la ETA no le gusta el Estatuto; tampoco se le puede incitar diciendo que está en su peor momento. Y es que la organización terrorista vasca se está quedando políticamente «desarmada» con el establecimiento del autogobierno en Euskadi.

La cobertura política de los terroristas estaba a punto de desaparecer por voladura controlada el próximo mes de octubre. Para entonces está previsto el referéndum de ratificación del Estatuto. Y obviamente ETA no se iba a quedar con las armas cruzadas.

La contraofensiva terrorista ha sido muy simple. Tan simple como trágica: crear una nueva campaña de movilizaciones en Euskadi. Si antes fueron los presos de Soria, ahora son los llamados «refugiados vascos» del sur de Francia. Y se orquestó la campaña con un cierto éxito por la acogida fácil en ciertos sectores muy sensibilizados del pueblo vasco.

En medio de la campaña «pro refugiados», ETA militar mata a dos policías nacionales. Era el elemento sensibilizador del «bando contrario». El objetivo era enconar los ánimos del resto de las Fuerzas de la Policía Nacional, que sería la encargada, los días inmediatos, de repeler unas manifestaciones que —otra trampa— serían desautorizadas.

El desenlace es conocido: la muerte del joven guipuzcoano en los incidentes del sábado actuó como detonante de la nueva espiral de violencia. El resto es el caos de Guipúzcoa de las dos últimas jornadas y la vuelta del protagonismo de los abertzales pro etarrás.

El efecto político de estos hechos es indudable. Con todo ello, con la provocación etarra, se intenta demostrar que el Estatuto de Guernica no sirve para nada; que la represión policial es igual que antes y que sólo la acción salvadora de la ETA es la buena. Las consecuencias de esta triste lección es fácil deducirlas. Lo peor es no haberlas previsto a tiempo.

 

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