Los socialistas y la presión pro amnistía en Euskadi     
 
 Diario 16.    09/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los socialistas y la presión pro amnistía en Euskadi

España ha gozado ya de una auténtica ley de amnistía, aprobada por todos los partidos políticos democráticos. La fuerza y la importancia de una ley de este tipo radica, ante todo, en su excepcionalidad, en la convicción de que es absurdo que haya una ley así cada tres o cuatro años. Bonito panorama se presentaría en España si se concediese una nueva amnistía. Esta sería como el salvoconducto para una desenfrenada carrera de crímenes políticos. Sin pena de muerte y con amnistías intermitentes en el horizonte, no daríamos ni un céntimo por los restos de seguridad ciudadana que quedan, ni por la vida de ningún político, hombre público o funcionario

Nuestra postura en relación con la semana pro amnistía en Euskadi, que concluye el día 8, es clara. No hay lugar para poner en marcha tal presión. Y esto lo saben perfectamente los convocantes, de la misma manera que no ignoran que nada van a conseguir en este terreno, donde hoy por hoy el Estado no puede ceder ni un solo centímetro. En ese caso, cabe preguntarse por la razón de esta absurda convocatoria.

No creemos, sin embargo, que se trate de una convocatoria totalmente absurda. Tiene sus fines prácticos, que no son precisamente obtener lo que se pide. A los organizadores les basta con agitar las aguas, precisamente ahora, cuando se discute sin excesivo pesimismo el Estatuto de Guernica, cuando hay ciertos indicios de que puede haber luz y concordia al final de esta discusión y, sobre todo, cuando se inicia ese posible semillero de conflictos que puede llegar a ser Pamplona durante la semana de los sanfermines, si alguna mano oportuna logra encender la chispa que la inmensa mayoría de la población abomina. Por ahí van los tiros, si es que llegan a sonar.

Hasta ahora, todo entra en los límites de lo inteligible. Comprendemos que las fuerzas ultra radicales consideren estas oportunidades como llovidas del cielo y que, en consecuencia, no las desaprovechen. Pero que partidos como el socialista de Euskadi siga, erre que erre, cediendo a la presión de los radicales izquierdistas y nacionalistas nos parece un perfecto disparate. Y un disparate sostenido, persistente, porque ya viene de antiguo, y le ha costado al PSE un serio revés electoral, al situarse frente a la opinión publica vasca.

Mucho más sostenible y racional es la postura del Partido Comunista, que sabe mantener sus ideas y su estrategia por encima de las presiones izquierdistas y ultra nacionalistas que también convergen sobre él. El pasado jueves, un columnista de «Mundo Obrero» dio una ejemplar lección de saber estar en su sitio, en un artículo titulado «Otra vez a vueltas con la amnistía», en el que analiza con lucidez el peligro de una nueva oleada terrorista que encubre esta convocatoria.

Se trata de saber donde estamos y mantenernos sólidamente allí.

Estamos en la democracia y antes que nada en la defensa de la democracia. Estamos en la lucha por conseguir para Euskadi un Estatuto que aglutine a sus fuerzas mayoritarias y les dé la vía de conseguir la paz para el pueblo vasco. Pero embarcarse en semanas pro amnistía puede ser un hecho comprensible para entidades como «la gestora pro amnistía de Guipúzcoa», que se proclama contraria al Estatuto de Guernica, pero no para el Partido Socialista que, siendo un defensor fuera de dudas de la democracia, cede en Euskadi a presiones de grupos que claramente atentan contra la democracia.

Suscribimos la frase del columnista de «Mundo Obrero» cuando dice: «Hoy por hoy, con los elementos políticos que se disponen, es una incoherencia, una irresponsabilidad, plantear o secundar el tema de la amnistía. Ante un pueblo como el vasco, hoy más sensibilizado que politizado, en evitación de frustraciones, más valdría que todos habláramos claro, eliminando la demagogia.»

 

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