Autonomía vasca     
 
 Ya.    06/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Autonomía vasca

El decreto-ley que configura la pre-outonomía para el País Vasco supone que el Gobierno ha cumplido el quizá más espinoso punto de su programa electoral, compartido en este tema por casi toda la izquierda española. Eso quiere decir que no han sido dificultades procedentes de los diversos partidos políticos las causas del retraso, sino la importancia ob|etiva de los problemas ligados a esta operación.

En primer lugar, la situación específica del País Vasco con las gravísimas actividades de la ETA y la deliberada confusión de otras fuerzas políticas que cooperan con los terroristas, hacían casi imposible una negociación. No te partía de una situación como la de Cataluña, con la-gente en paz y con un representante no.discutido. A pesar de tan graves inconvenientes, el propósito negociador dé ambas partes pudo sobreponerle para alumbrar un texto muy positivo" y que ha recibido una acogida satisfactoria de los interesados, aunque a última hora el PNS y el PSOE presentan reservas sobre la interpretación dada por los portavoces navarros.

En definitiva, ¿qué es la pre-autonomía? El pueblo vasco tiene instituciones propias de autogobierno dentro de la unidad de España. Ese es el concepto básico y está bien claro en la letra y el espíritu del decreto-ley. El organismo .fundamental reconocido en este texto legal es el Consejo General del País Vasco, cuyo diseño legal ha recibido las inmediatas críticas de los partidos extremistas vascos, los más colindantes ideológicamente con la ETA. Eso quiere decir, igualmente, que no se trata de un desgajamiento o mutilación de España, como unidad superior ni de una sustracción de la soberanía popular.

Las atribuciones de este Cánselo General del País Vasco están regladas y medidas, de forma que son suficientes para el desarrollo de su función de autogobierno de las provincias que las acepten, pero no vemos que contengan poderes disgregadores ni hay en sus facultades ninguna que pueda traslucirse como rompimiento de la soberanía nacional.

Es exactamente un poder para autogobernarse en las muchísimas e importantes materias que deben ser propias de las regiones, pero no tiene nada que ver con el fantasma separatista que Se airea, con intención partidista, cada vez que se toca este tema.

De ahora en adelante, hasta la Constitución, vale este régimen provisional o transitorio. La inmediata tarea es realizar el catálogo de funciones que, procedentes del Estado central o de las administraciones provinciales, deben pasar a ser desempeñadas por el supremo órgano, el mencionado Consejo General.

OTRA particularidad del mismo es que cada provincia conserva la suficiente autonomía dentro de la autonomía general para rehusar o vetar aquellos decisiones que considere improcedentes para su demarcación. Es decir, que aun dentro del marco vasco la vida provincial sigue su curso con capacidad para defender sus intereses básicos.

EL último aspecto de los distintos problemas fue la participación de Navarra. Fortísimas tensiones en esta provincia, que ya es autónoma en muchos aspectos, pusieron en peligro de naufragio el acuerdo final. Pero los navarros conservan íntegro lo que deseaban: en última instancia, su inclusión en el País Vasco dependerá riel resultado de un referéndum en el viejo reino. O sea, no hay ni ha habido imposición coactiva sobre Navarra de una decisión ajena. Vistos estos detalles es ligero decir, coma lo están diciendo algunos grupos, que España se vende, se parle o se rompe. Lo que ahora se hace es arreglar una injusticia histórica y un problema político. ¿Resolverá esto todos los problemas? Hay otras que subyacen en el fondo. De ellos nos ocuparemos.

 

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