Autor: Muñoz Alonso, Alejandro. 
   Los silencios de Suárez     
 
 Diario 16.    18/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Los silencios de Suárez

Alejandro Muñoz Alonso

El presidente del Gobierno y líder de UCD es un adepto de aquella norma clásica según la cual el silencio

es oro. Sus manifestaciones son escasas y muy espaciadas. Su estilo de gobernar es, desde el punto de

vista a los ciudadanos, lejano, distante, casi remoto. Se le sabe allá, entre las brumas de la Moncloa, se

adivina su mano en todas las grandes decisiones porque nadie ignora que «Suárez manda mucho». Pero

salvo en sus periodos de vacaciones, Suárez es, posiblemente, el gobernante más escondido de Occidente.

En una democracia, las relaciones entre gobernantes y opinión pública no pueden limitarse a las

campañas electorales. Y no basta tampoco que los ministros y otros funcionarios mantengan contactos

(que, por cierto, en nuestro caso son también escasos y poco clarificadores). Quien es gobernante por

antonomasia se debe a sus gobernados y éstos piden, con todo derecho, que se les informe. En cualquier

país de nuestro entorno, por ejemplo, una decisión tan importante como el programa económico habría

requerido la comparecencia del presidente ante la opinión pública que también hubiera querido una

explicación, al más alto nivel, de los Estatutos vasco y catalán o de los últimos eventos de nuestra política

exterior.

En una reciente encuesta se constataba que la popularidad de Suárez, como la de los demás líderes

políticos, había descendido. Puede que en el caso de muchos de estos políticos —y se podían dar

nombres— el descenso de popularidad se deba a su verborrea. Pero por lo que se refiere a Suárez nos

atreveríamos a decir que son sus silencios su causa más evidente. La democracia empezó aqui con aquello

de «habla, pueblo, habla», pero su consolidación será muy difícil si nuestros gobernantes, y sobre todo el

primero, no aprenden la lección de la palabra.

 

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