Autor: Lobete, Julián. 
 Elecciones y partidos nacionalistas (y II). 
 País Vasco: PNV como eje     
 
 Diario 16.    13/05/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Viernes 13-mayo 77/DIARIO16

ELECCIONES Y PARTIDOS NACIONALISTAS (y II)

País Vasco: PNV como eje

Julián Lobete

La vida política en los últimos cuarenta años y desde el 20 de noviembre de 1975 ha girado en Euskadi alrededor del fenómeno nacional. No menos de diez agrupaciones políticas han nacido en aquel entorno con el común denominador del nacionalismo. El eje fundamental es, sin duda, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), representante hoy .de la media burguesía y grandes sectores de la pequeña burguesía. A su nacionalismo une su confesionalismo (forma parte del Equipo Demócrata Cristiano) y ribetes de populismo que le pueden hacer atractivo para muchas capas de población. Del PNV nacio ETA, otro polo fundamental de la vida política vasca, y de ETA han surgido todos los grupos nacionalistas radicales y marxistas en los últimos años. Entre tos primeros están los partidos integrados en la Koordinadora Abertzale Sozialistak >EIA, EHAS, LAIA) y entre los segundos, Movimiento Comunista y LORETA VI.

El PNV se presenta sólo a la Cámara de Diputados. Fuentes fidedignas le asignan _ entre un 25 y un 30 por 100 de los votos, sobre todo en Guipúzcoa y Vizcaya. Los partidos nacionalistas de izquierda no han dudado en romper, a efectos electorales, la Plataforma Popular Vasca (EEH) e integrarse en un organismo electoral exclusivamente vasco, excluyendo a los llamados partidos sucursalistas, también de izquierdas, excepto MCE. El Euskadino Ezkerra (EE) es la expresión electoral del nacionalismo radical que podría contar en Vizcaya y Guipúzcoa entre un 15 y un 20 por 100 del electorado. Sin embargo, las posibilidades del nacionalismo de izquierda quedan fraccionadas al no haberse integrado en el EE la Liga Comunista Revolucionaria-ETA VI que ha formado el Frente para la Unidad de los Trabajadores (FUTÍ. El Partido Socialista Vasco (ESB) atraerá a porcentajes importantes, sobre todo en la zona de Mondragón, donde tiene, además, su apoyo financiero en las cooperativas.

Opciones nacionalistas.

Queda el espacio del Partido Comunista, PSOE, PTE, ORT y demás grupos éspañolistas. (Citamos a estos grupos y no al resto de las opciones electorales españolas en cuanto sólo ellos tienen en mira la reivindicación nacional-) La clientela electoral de estos partidos está exclusivamente entre los emigrantes que suman alrededor de medio millón en todo Euskadi. La gran mayoría de los trabajadores emigrantes no votarán por partidos nacionalistas, ya que aunque al menos en sus minorías politizadas apoyan la reivindicación nacional, los partidos vascos han practicado ana política excluyante hacia ellos. El PSOE cuenta con una cierta tradición en zonas que no son exclusivamente la margen izquierda de la ría de Bilbao y sería el único partido español que podría absorber votos vascos en cantidades importantes.

Podemos afirmar, siempre en el plano de las hipótesis arriesgadas en que se mueve este comentario, que el espacto político vasco está ocupado de la derecha a la izquierda por opciones nacionalistas. Dadas las coa¡liciones y listas formadas, al menos el 60 por 100 de los escaños correspondientes a las provincias vascas irán a partidos nacionales. En Guipúzcoa, con una hipótesis de un 30 por 100 de los votos, el PNV ocuparía tres escaños; el EE y el FOT, con un 20 por 100, dos escaños; ESB, con un 15 por 100 un escaño, y el PSOE, con un 12 por 100, un escaño, con lo que seis de los siete diputados de aquella provincia serian nacionalistas. En Vizcaya, con porcentajes más bajos para esos mismos partidos, siete de los diez diputados podrían corresponder a opciones nacionales. Álava aparece como la más propicia para las listas españolas, pero seguramente dos de los cuatro escaños irán a manos de nacionalistas. La misma cantidad, dos de un total de cinco diputados, obtendrían los nacionalistas en Navarra.

Sin embargo, la fuerza del nacionalismo, cuya reivindicación máxima en estos momentos es la amnistía total, puede valorar todas las predicciones al haber puesto como condición varias fuerzas políticas para su participación en las elecciones, la salida de todos los presos antes del 24 de mayo. La abstención de estas fuerzas vascas crearía un desequilibrio grave no sólo en las elecciones de Euskadi, sino en la de todo el país. El fenómeno nacional se convierte de esta manera en el condicionante esencial del proceso electoral por encima de resultados concretos.

En Cataluña, todas las agrupaciones políticas que quieren obtener un puesto al sol se pronuncian en torno al polo "catalanismo". Hasta Alianza Popular se llama allí de Cataluña. Al contrarío que en el País Vasco, existe entre los grupos catalanes una mayor similitud con grandes partidos españoles. La Unión del Centro Democrático de Suárez, no obstante, se tendrá que contentar allí con un modesto cuarto o quinto puesto, detrás de los grandes partidos catalanes. Pacte Democratic per Catalunya, que engloba a Convergencia Democrática de Pujol, Esquerra Democrática de Trías Fargas, PSC (ex Reagrupement) y Front Nacional de Catalunya, es, sin dada, la primera fuerza electoral. Si el Pacte hubiera logrado la coalición con la Unió del Centro y Democracia Cristiana de Cañellas, no habría existido fuerza capaz de oponerse a una literal barrida de votos por tal coalición, sobre todo en Lérida y Tarragona. La alianza PSC - PSOE aparece como la tercera fuerza capaz, quizá, de poner en aprietos a la. Unió. El PSOE no ha dudado en presentarse bajo una patenté catalanista a cambio de la absorción futura del PSC y del apoyo de los socialistas catalanes a la UGT. La coalición PSC-PSOE ha infringido, además, un golpe mortal a los intentos de neolerrouxismo, sin ningún porvenir visible en Cataluña. El nacionalismo catalán procura absorber a los emigrantes (45 por 100 de la población catalana),, quienes, según muchas opiniones, votarán masivamente a opciones nacionalistas. Entre los tres "grandes" podrían sumar, muy posiblemente, un 50 por 100 de los votos catalanes, lo que en Barcelona supone más de 15 escaños y en el resto de las provincias la. casi totalidad de diputados.

De todos los Partidos Comunistas del Estado español, es e] PSITC el que obtendrá un mayor número de votos. Con un electorado muy configurado, los comunistas catalanes podrían conseguir el 8 por 100 de los votos en Barcelona, donde ese porcentaje puede traducirse en varios escaños.

La coalición Esquerra de Catalunya, formada por Esquerra Republicana, Estat Cátala y Frente Democrático de Izquierdas, puede juntar votos del viejo catalanismo republicano con los provenientes de sectores emigrantes de extracción obrera.

A la extrema izquierda del espectro catalán figura una agrupación, Unitat Popular del Socialismo, formada por sectores de la Asamblea de Cataluña y partidos no legalizados, a los que habría que añadir bases del PSC descontentos con la política de su partido.

De esta suerte, los resultados electorales de 1977 podrían acercarse en Barcelona a los de 1936, cuando la totalidad de los escaños de la provincia fueron ocupados por partidos nacionalistas.

Absorban o no los partidos nacionalistas los escaños de sus distritos, lo que sí se puede afirmar es que su peso e importancia será el suficiente como para plantear una modificación de la ley Electoral que tenga más en cuenta el fenómeno de las nacionalidades en España.

 

< Volver