Nadie puede ser ajeno al combate terrorista     
 
 Diario 16.    20/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Nadie puede ser ajeno al combate terrorista

ETA ha levantado un sistema de valores y creencias por el cual sus militantes emprenden un combate de agresión en el que asumen altos riesgos. Al otro lado, la sociedad democrática tiene valores y creencias, incomparablemente superiores, cuya defensa viene entrañando, cada día, consecuencias que alcanzan la propia muerte, Frente a esa realidad hay unos deberes sociales que no pueden traicionarse: incumplirlos sería la disgregación del sálvese quien pueda.

Es cierto que la bandera del extremismo polariza la atracción de los sectarios;-que los temperamentos militantes propenden a la radicalidad ideológica y de comportamiento. Pero la democracia, la moderación, requiere ahora en nuestro país de una militancia ardiente convencida y consecuente. Su recluta no va a ser posible en las aguas de los colaboracionistas con la dictadura que quieren improvisar una trayectoria de luchadores demócratas ofrendando, ahora, exquisiteces de neutralidad entre el Estado y los terroristas.

El terrorismo es una amenaza global a la democracia su prórroga nos acerca a la destrucción del sistema de libertades y derechos que España ha levantado desde la muerte del dictador, de la que ahora se cumplen cuatro años. Y esa amenaza reclama una respuesta decidida y global. Hay que aceptar el combate, nadie puede sentirse ajeno a él y cada ciudadano y cada institución deben encontrar el preciso lugar que les corresponde en el frente antiterrorista.

Y ante ese desafío no se entiende la incomparecencia del ministro del Interior, y la flojera de los líderes del Gobierno y de la oposición, muy por debajo, en sus actitudes públicas, de la legítima expectación que en estos momentos guarda hacia ellos la ciudadanía.

Al poder legislativo, al Congreso de los Diputados, le corresponde también un deber inaplazable: clarificar y depurar las connivencias de algunos diputados con el terrorismo de ambas ramas de ETA.

Está clara para todos la vinculación de ETA militar con Herri Batasuna y es imperativo proceder en consecuencia con los diputados de esa coalición, Monzón y Letamendía. Y está clara también —pese al desmentido entre dientes de hace unos días— la realidad de EIA, partido que nuclea a Euskadiko Ezkerra, como brazo político de ETA (p-m). Y en esas condiciones, si Bandrés mantiene su opción de cobertura a la violencia su sitio en la retaguardia de los terroristas no puede ser compatible con su escaño en el Congreso de los Diputados.

En el plano de las fuerzas políticas, la propuesta del PSOE de formar un frente antiterrorista es de absoluta necesidad para «pasar —como ha dicho acertadamente Enrique Múgica— de la condena a la acción contra el terrorismo». Pero, ¿qué margen de esperanza nos queda sobré su eficacia si se confirma el autorizado presagio de que el PNV estará fuera de este frente?

Muy calificados observadores de la escena vasca aseguran, en efecto, que el PNV no pasará a la acción, a menos que se produzca alguna víctima en sus filas. Y aun, en ese improbable caso, su acción pronostican que sería puntual, represiva y limitada a restablecer la justicia por su mano con dureza e inmediatez porque cuenta con los medios para ello.

 

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