Autor: Urbano, Pilar. 
 La sustitución de Suárez en la presidencia del Gobierno. 
 Ahora: la "U" de UCD     
 
 ABC.    31/01/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

SÁBADO 31-1-81

Hilo directo

Ahora: la «U» de UCD

«Flash back». La moviola vuelve a ponernos delante los clichés reveladores de la historia aún reciente. Si

aquel joven Adolfo Suárez, ministro del Movimiento, se erigía el 8 de junio de 1976 en las Cortes

«heredero y desheredador» del franquismo, apenas cinco años después le vemos, madurado en

pesadumbres y curtido dé acosos, nombrado «heredero» de una herencia presidencial, que ya no tiene

porque acaba de renunciarla, al mismísimo hombre a quien otro día de 1977 descolgara de su Gobierno

como «precursor» de su desembarco en la plataforma electoral centrista. Leopoldo Calvo-Sotelo, desde su

despacho de Serrano, 41, Explosivos Río Tinto, y en dos cenas, en su casa de Somosaguas, lograría el

prodigio de convertir, en menos de diez días, el agua en vino: el enjambre de partidillos y «tribus» de

aquella «oposición moderada», de aquel Centro Democrático, en un monopolio coronado por un «donut»:

la UCD. Fue un habilísimo negociador. El mismo personaje que dijera a sus invitados Paco Ordóñez,

Joaquín Garrigues, Fernando Álvarez de Miranda, Ignacio Camuñas y Pío Cabanillas «estoy a vuestra

disposición..., para eso os he invitado a cenar», el 26 de abril del 77, sólo diez días después les recibía

para comunicarles el «veredicto» de su destino, su puesto en listas electorales, su suerte política para el

futuro... Había sabido jugar dos importantes naipes altos: la ambición que les movía a ellos y el poder que

le respaldaba a él.

Si difícil lo tenía entonces el «mago» Leopoldo, no lo tiene más risueño hoy. ¿Qué hereda de Suárez

Calvo-Sotelo? Un partido, nido de ambiciones y tensiones, crispado y a punto del desguace. Esta noche,

la de mañana pueden volver a ser «la noche que murió el centro». Y por la madrugada, su resurrección.

La moviola dice que todo es posible. Que por tres carteras se envainan las espadas de quienes estaban a

punto de escindirse en «grupo parlamentario socialdemócrata» o en «grupo parlamentario crítico de

UCD». Que las «lealtades» no se negocian, pero los «legalismos» siempre tendrán precio. Que para los

hombres de riesgo calculado («para ser presidenciable me falta capacidad de riesgo», dijo y redijo Lavilla

¿cómo se sorprenden ahora sus indignados «regeneracionistas»?)..., siempre hay una bola blanca al

alcance de la mano. O una abstención decisiva.

Y volvamos a la moviola. Una escena casi de «cine rancio»: «Adolfo y yo hablábamos en voz baja de sus

proyectos políticos de reforma, durante los larguísimos Consejos de Ministros de Arias... Fui conociendo

a Adolfo en esos seis intensos meses. Y un día le dije: "Yo me apunto a la línea política que estás

señalando".» Otra sucesión de imágenes Osorio y Suárez confeccionan contrarreloj, aquel primer

«Gobierno penene». Leopoldo está presente una y otra vez, sugiriendo ministrables. Retengo una escena.

Comedor privado del Ministerio de Comercio. Osorio, Suárez y Calvo-Sotelo, ministros los tres de Arias

Navarro, hablan de «la situación». En éstas, Leopoldo exclama: «¡Señores, el futuro presidente del

Gobierno está en esta habitación!» Suárez, con risa nerviosa y la mano teatralmente en el pecho, declama:

«¿Por ventura soy yo, maestro?» Cinco años después, ha llovido mucho, en la larga noche del Comité

Ejecutivo centrista, será Suárez quien anuncie que «su» futuro presidente «está en esta habitación»

¿Comienza la era del suarismo vicario?—

Pilar URBANO.

 

< Volver