Dimisión de Adolfo Suárez. Fases para nombrar a un nuevo presidente:. 
 Consultas del Rey, propuesta de candidato y votación parlamentaria     
 
 ABC.    30/01/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

VIERNES 30-1-81

ABC/7

NACIONAL

Dimisión de Adolfo Suárez

Fases para nombrar a un nuevo presidente:

Consultas del Rey, propuesta de candidato y votación parlamentaria

Los artículos de la Constitución que se refieren a la sustitución del presidente del Gobierno son los que

llevan los números 62, 99, 101 y 105. De acuerdo con ellos, los supuestos de sustitución del presidente

del Gobierno y la mecánica a seguir en tales casos, serían los siguientes:

Dentro del Título II de la Constitución, que ata «De la Corona», el artículo 62, en su apartado d), señala

que corresponde al Rey proponer el candidato a presidente de Gobierno y en su caso nombrarlo, así como

poner fin a sus funciones, en los términos previstos en la Constitución».

CESE DEL GOBIERNO

El artículo 101, incluido en el Título IV «Del Gobierno y de la Administración» determina os tres casos

en que el Gobierno debe cesar:

1. Tras la celebración de elecciones genérales.

2. Cuando el Gobierno pierda la confianza parlamentaria, bien porque la oposición presente una moción

de censura o bien porque el Gobierno plantee la cuestión de confianza.

3. Por dimisión o fallecimiento de su presidente.

En todo caso, este artículo señala también que «el Gobierno cesante continuará en funciones, hasta la

toma de posesión del nuevo Gobierno», para que no se produzca, naturalmente, un vacío de poder.

MECÁNICA DE LA SUSTITUCIÓN

El procedimiento para la designación del nuevo presidente del Gobierno que ha de sustituir, en este caso,

al cesante por voluntad propia, establece que el Rey deberá llamar a consulta, a los representantes

designados por los grupos políticos con representación parlamentaria. Una vez escuchado el parecer de

los distintos líderes políticos, el Rey, por conducto del presidente del Congreso, formulará la propuesta

del candidato a la Presidencia del Gobierno.

En este punto surgen diferentes interpretaciones: El nuevo candidato, propuesto por el Rey, ¿ha de ser

forzosamente un hombre de UCD? Aunque hay quienes opinan que no necesariamente, parece lógico que

(al no estar dispuesto nada en la Constitución sobre este punto y habida cuenta de que UCD, aunque no

ganó las elecciones por mayoría absoluta, sí es la minoría mayoritaria) el relevo en la Presidencia del

Gobierno se realice sin un cambio en la tendencia política. Sólo en el caso de que el candidato o tos

candidatos de la UCD, propuestos sucesivamente —siempre, en el terreno de las suposiciones— no

obtuvieran la confianza del Congreso, podría ocurrir que en las consultas del Rey con los líderes políticos,

alguno de éstos, de tendencia distinta a la UCD, ofreciera al Monarca la seguridad de que contaba con una

coalición ye grupos que le garantizaría la mayoría absoluta o simple en la votación del Congreso en cuyo

caso cabe suponer que el Rey, antes de que fuera necesario llegar a la disolución de las Cámaras, prevista

en el apartado 5 del artículo 99, pudiera proponer al Congreso como candidato un líder-´de otra tendencia

distinta a la del presidente dimitido.

VOTACIÓN EN EL CONGRESO

Tal como se establece en el artículo que acabamos de citar, el candidato que proponga el Rey al

Congreso tendrá que comparecer ante la Cámara Baja para solicitar su confianza y para ello habrá de

hacer una detallada explicación del programa político que se propone llevar a cabo con el Gobierno que,

de ser investido, designaría.

Así de simple es el mecanismo desarrollado por el artículo 99, para el caso de que el candidato sea

aceptado, por mayoría absoluta, en la primera votación. Sin embargo, en la realidad las cosas pueden ser

mucho más complejas, pues el programa de Gobierno sería sometido seguramente a un dilatado debate,

con intervenciones de los líderes de todos los grupos parlamentarios, antes de proceder a la votación. Si

realizada ésta el candidato alcanza la mayoría absoluta, se entenderá que el Congreso le otorga su

confianza y será nombrado por el Rey presidente del Gobierno. Si esa mayoría absoluta no se logra, el

mismo candidato, cuarenta y ocho horas más tarde, se someterá de nuevo a la votación del Congreso de

los Diputados y, en este caso, bastaría la mayoría simple para ser designado presidente del Gobierno.

¿Qué ocurrirá si el candidato no consigue tampoco la mayoría simple? El proceso vuelve a repetirse:

nuevas consultas del Rey con los líderes de tos grupos parlamentarios y nueva propuesta de candidato al

Congreso, hasta que transcurran dos meses, contados a partir de la primera votación. Si en este tiempo

ningún candidato hubiera conseguido

la confianza de la Cámara Baja, el Rey

procederá a disolver ambas Cámaras y

convocará nuevas elecciones generales, con

el refrendo del presidente del Congreso de

tos Diputados. La exigencia de la mayoría

confiere una importancia extraordinaria al

juego de los grupos parlamentarios y a la

capacidad de los líderes de las minorías

mayoritarias, para conseguir adhesiones. La

composición actual del Congreso de los

Diputados, por grupos parlamentarios, es la

siguiente: Centristas ..................................

165 Socialistas del Congreso .......... 96

Comunistas ........... . ................... 23

Socialistas de Cataluña ............ 17

Coalición Democrática .............. 9

Mixto ......................................... 13

Minoría Catalana ...................... 9

Nacionalista vasco .................... 7

Socialistas vascos .................... 6

Andalucistas ............................. 5

 

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