Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Tensiones democráticas     
 
 ABC.    09/10/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TENSIONES DEMOCRÁTICAS

Los socialistas, pasado ya por agua sn marxismo ideológico, aplican el primer vector de sus fuerzas

reunidas contra el Gobierno y contra Raimundo Saporta a propósito del Campeonato Mundial de Fútbol.

El tema es urgente e importante. ¿Prioritario? Eso tal vez menos. Otros gatos hay que azotar, como dirían

los socialistas del señor Mitterrand. Pero, liquidada la crisis interna, hay que vigorizar la imagen —que se

debilita luchando con los de dentro— poniéndoles dificultades a los de fuera.

Los ucedistas han celebrado una sesión de vudú autocrítico, que también podría denominarse, de manera

menos oriental, de psicodrama. Recojamos dos titulaciones periodísticas de este suceso: «Fernández

Ordóñez provoca una dura autocrítica en UCD. Suárez asumió sus planteamientos y propuso el

relanzamiento del partido», dice una. «UCD: Todos con Suárez. El presidente dice que se ha desatado

contra él una campaña de desprestigio», reza otra. Entre las dos, y esa es la utilidad de la libertad de

Prensa, se llega a la conclusión de que UCD ha resuelto de manera más rápida y sencilla que el PSOE las

tensiones internas que es lógico que se produzcan en todo partido político democrático.

¿Diremos que el momento es bueno? Felipe González y Adolfo Suárez ven confirmada y fortalecida su

autoridad. Dispone así el Estado de una oposición y un poder con sus tendencias internas clarificadas.

Esto es lo que • sucede en todas las democracias auténticas. Ahí tienen ustedes, sin necesidad de viajar

mucho, las tensiones frecuentes entre Chirac y Barre e incluso entre Chirac y Giscard d´Estaing, en la

zona gobernante, y entre Mitterrand y Rocart, en el área de la oposición socialista. El jefe indiscutible e

indiscutido no es propio de la democracia. Diríamos, si no desconfiáramos de nuestros recuerdos de la

Física del bachillerato (¡ay!, ya tan lejano), que el jefe indiscutible es el propio de las dictaduras, en las

que la materia política se halla en estado de hielo, y que el jefe discutido es lo natural en las democracias,

en las que la materia política se halla en estado líquido. El hielo puede romperse, el líquido es más

flexible. Aquí hemos asistido a un fenómeno políticamente muy curioso y casi único. El hielo, en lugar de

romperse, se fundió, se hizo líquido. El eminente físico que dirigió ese difícil, en política, fenómeno es

Adolfo Suárez. En Física, ese cambio de estado se llama fusión. En política: cambio, reforma, transición.

En uno y otro casos es inevitable el consumo de calorías.

Ya han consumido las necesarias los socialistas y los ucedistas, y eso deja como más claro, más límpido,

el aire, para iniciar una nueva etapa cuyo primer período tiene esta fecha: 25 de octubre, y este tema:

referéndum. Es lo más probable que lleguemos a ella bajo la oprobiosa presión del terrorismo. Nadie

puede cohibir ese mal en días, en semanas. Ahí están Inglaterra e Irlanda, ahí está Italia, ahí están otros

muchos países. En rigor, ahí está nuestro tiempo. Adolfo Suárez es la habilidad. Ahora, reforzado, quizá

pueda añadir la energía. — Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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