El regreso del duque     
 
 Diario 16.    07/04/1981.  Páginas: 6. Párrafos: 1. 

El regreso del duque

El retorno del duque de Suárez de sus largas y bien ganadas vacaciones panameñas, tiene, en estos

momentos, una segunda lectura, además del anecdótico y bronceado regreso presidencial.

Efectivamente, la figura del ex presidente se asemeja hoy a la de aquellos viejos y legendarios matadores

que, tras el retiro, y no pudiendo resistir las incontenibles nostalgias de la ovación y el burladero, volvían

a los ruedos a poner en práctica el único oficio que conocían.

Desde tan torera perspectiva, nos parecen legítimos y comprensibles los apresurados deseos del duque de

integrarse en el ruedo ibérico de la política española. Lo que ya no nos parece tan bien es el guirigay y el

estrépito que ha organizado la procesión suarista con la llegada de su líder.

Disfrazar el empeño —legítimo, insistimos— tras la burda muleta que sostiene el banderillero Arias

Salgado para preservar, teóricamente, las esencias del «centro-centro» nos parece, en estos momentos de

tribulación nacional, una arriesgada charlotada de muy mal gusto.

Y peor aún ha sido el gesto del-duque, escasamente torero, de criticar veladamente los modos, las

acciones y los estilos de su sucesor, Calvo-Sotelo. No debemos olvidar que los orígenes de la dramática

situación que hoy vivimos tuvieron mucho que ver con los miedos, las omisiones, los silencios y las

torpezas de Suárez en su solio presidencial.

Descanse en paz política el duque de Suárez, y no interrumpa la lidia, hasta ahora tan correctamente

dirigida por el sobresaliente Leopoldo.

 

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