La asignatura pendiente de Calvo Sotelo     
 
 El País.    14/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La asignatura pendiente de Calvo Sotelo

LA DECISIÓN de volver a acumular la Presidencia del Gobierno y la presidencia de UCD en una misma

persona será contemplada por muchos como el término de un largo e inútil viaje circular, que concluye

justo en el punto en el que comenzó.

Hace aproximadamente un año, el sector crítico de UCD, embrión de la actual plataforma moderada,

levantó como banderín de enganche un programa de democratización interna, que incluía renglones tales

como la dirección colegiada, la separación entre la Presidencia del Gobierno y la del partido, la

representatividad proporcional de las corrientes en los colectivos superiores, la intervención de los

órganos colegiados en las decisiones y una activa participación de las bases en la elaboración de los

programas. Junto a estas loables reformas organizativas, los entonces críticos exigían también una

alteración de la linea política del Gobierno presidido por Adolfo Suárez, tanto en sus contenidos

legislativos como en su estrategia de alianzas. Se trataba, en suma, de desplazar la política gubernamental

hacia posiciones todavía más conservadoras en educación, costumbres, política económica y legislación

laboral, y de uncir el carro de UCD, mediante un pacto de legislatura y un eventual acuerdo para las

próximas elecciones generales, a la oferta de Alianza Popular, a fin de fraguar la gran derecha.

Que las reivindicaciones de democratización interna de UCD se proponían exclusivamente condicionar,

primero, y derribar, después, a Adolfo Suárez, a fin de imponer otra línea política, era un hecho tan

palmario que sólo la inocencia o la mala fe podían negarlo. El gambito de Adolfo Suárez, sacrificando la

Presidencia del Gobierno para atrincherarse en la presidencia de honor y en el control de UCD, sorprendo

a sus adversarios. Sin embargo, el golpe de Estado frustrado del 23 de febrero, que ha alterado

drásticamente las reglas de juego de nuestro sistema político, limitó el espacio para la maniobra del

dimitido jefe del Ejecutivo y condenó de antemano las posibilidades de éxito de su estrategia. Sólo las

contradicciones y la falta de decisión explican que el decreto de reunificación haya tardado tanto en

promulgarse. Un decreto que devuelve la política del partido gubernamental a la anterior etapa de

cesarismo presidencialista. En la vacilante estrategia llevada a cabo, el trabajo sucio ha corrido a cargo de

una campaña de Prensa destinada a quebrar la resistencia del presidente de UCD, obligándole a dimitir, y

a inclinar la balanza de la mayoría del congreso de Palma —el martinvillismo— del lado del presidente

del Gobierno. La operación ha tenido éxito, pero tal vez el asesinato de carácter que se ha perpetrado

contra Adolfo Suárez signifique, a la larga, un coste demasiado elevado para la derecha gobernante y para

el sistema todo.

La decisión de Adolfo Suárez de dimitir del Comité Ejecutivo es, tal vez, el primer paso para una salida

paulatina de UCD y la búsqueda de un nuevo lugar —o de ninguno— en el espacio político. En el pasivo

del ex presidente figuran abundantes renglones, inventariados y analizados por este periódico a lo largo

de sus casi cinco años de trabajo al frente del poder ejecutivo. También las hemerotecas pueden servir, en

este caso, para comprobar quiénes, cuándo y por qué razones criticaron o alabaron a Adolfo Suárez en sus

años de esplendor y poder. Pero en el activo de ese balance existen también más cosas de lo que hoy

señalan quienes le niegan el pan y la sai, y parecen olvidar que el actual presidente del Gobierno y su

sanedrín ministerial compartieron el poder hasta febrero de 1981 con Suárez, chivo expiatorio de los

errores de algunos de sus más estrechos colaboradores. El compromiso de mantener a UCD dentro del

centrismo reformista, como una opción distinta a la derecha representada por Alianza Popular, parece

descansar más sobre los sondeos de opinión, que liguen señalando como principal caladero de votos

populares el espacio electoral fronterizo entre UCD y PSOE, que sobre principios ideológicos. Dada esa

fundamentacion de la opción centrista, y dado también que la plataforma moderada seguirá trabajando

incansablemente por hacer triunfar sus tesis favorables a la alianza con Fraga, a la formación de la gran

derecha y a la subordinación del poder civil frente a la jerarquía eclesiástica, la CEOE y los poderes

fácticos, el futuro de UCD depende tanto de las alteraciones en las muestras demoscopíca» como de la

voluntad politica de Calvo Sotelo.

La gran incógnita, que sólo el transcurso del tiempo podrá desvelar, es saber qué se propone hacer el

presidente con ese poder reunificado que tiene ya en sus manos.

La asignatura pendiente del presidente del Gobierno, aprobada ya con la inestimable ayuda del PSOE, tas

disciplinas de la política económica y los pactos autonómicos, y con la colaboración de Coalición

Democrática y las minorías nacionalistas, la entrada en la OTAN es, casi exclusivamente, la desactivación

de las tramas golpistas, la celebración del juicio del 23 de febrero, la afirmación del poder civil y

democrático frente a las presiones institucionales y extraparlamentarias y la convocatoria de las próximas

elecciones generales en un clima de tranquilidad y desprovista de chantajes. Ya han desaparecido los

pretextos del Gobierno para no rendir examen en esa difícil materia, sin resolver la cual nada se habrá

resuelto.

 

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