Autor: Dávila, Carlos. 
 EL presidente se adelantó veinticuatro horas. 
 Calvo-Sotelo forma Gobierno de concentración centrista     
 
 ABC.    02/12/1981.  Página: 1,6. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

El presidente se adelantó veinticuatro horas

Calvo-Sotelo forma Gobierno de concentración centrista

MADRID (Carlos Dávila).

La crisis ha sido tan corta como se esperaba. Esto indica hasta qué punto la remodelación de ayer es sólo

el primer acto del cambio previsto por Calvo-Sotelo. Este segundo Gobierno del presidente no será, a mi

juicio, el que encare las elecciones generales. Es un Gabinete de concentración centrista, con reparto

equitativo para todas las partes. Sólo dos ministros han caído: Sancho Rof, como era previsible, y Juan

Antonio Ortega Díaz-Ambrona, víctima quizá de su empeño en pasar cuanto antes por el fielato del

Congreso de los Diputados, la ley de Autonomía Universitaria, un proyecto que tiene cuatro años de vida

y que es clave para entender la profundidad de la crisis centrista.

El Gobierno, que no es definitivo para el proyecto político de Calvo-Sotelo, es, sin embargo, sugestivo en

algunos nombres. Cinco políticos nuevos llegan a otros tantos Ministerios de especial complejidad. Dos

socialdemócratas de impecable trayectoria profesional, una liberal en rigurosa exclusiva nacional, un

centrista independiente de prestigio internacional y un gestor eficaz de probada capacidad administrativa,

se integran en un Gabinete en el que también son novedad los dos vicepresidentes: Rodolfo Martín Villa y

Juan Antonio García Diez. Los dos han tenido grandes dificultades de entendimiento en las pasadas horas.

El vicepresidente económico, García Diez, es un socialdemócrata especialmente próximo a Calvo-Sotelo

que permanece en el Gobierno e incluso asciende gracias a la confianza que el presidente tiene depositada

en él. Su peor momento, la crisis de la colza, está, sin embargo, decididamente olvidado. García Diez, que

ha pasado por diversas confrontaciones con los empresarios, tendrá ahora "que desplegar una singular

habilidad para negociar con éstos la salida de la crisis económica y el cumplimiento imprescindible del

Acuerdo Nacional sobre el Empleo, acuerdo contestado por la CEOE en base a la denuncia de los

ochocientos millones que el Gobierno ofreció a las centrales sindicales, al margen, al parecer, del

conocimiento de los empresarios.

García Diez ha sostenido en los últimos días más de una batalla .por las áreas de influencias con el otro

vicepresidente, Rodolfo Martín Villa. Al final, Calvo-Sotelo ha contestado a las dos partes, llevando hasta

la importantísima cartera de Sanidad y Consumo a un político tan cercano a Martín Villa, como Manuel

Núñez, gran experto en temas electorales y auténtico autor del ANE, que se enfrenta ahora a un reto

trascendental que afecta al desarrollo mismo de la sociedad democrática española: reformar por una parte

una sanidad anclada en vicios intolerables del pasado y poner orden en el consumo, un campo casi virgen

que ha tomado especial relevancia gracias al desastre nacional del aceite envenenado. Núñez hubiera

preferido —y quizá también los empresarios— la cartera de Trabajo, pero la intención de García Diez de

integrar este Departamento en su campo de influencia ha sido determinante. Calvo-Sotelo ha ganado con

la solución de este contencioso, que el lunes parecía virulento, su primera batalla en la resolución de la

crisis.

Otra ha sido, sin duda, la integración de todos los sectores centristas en el nuevo Gabinete. Por eso he

sugerido que éste es un Gobierno de concentración partidaria. Han entrado otra vez los liberales de la

mano de una auténtica novedad: Soledad Becerril, la

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El Gabinete, concentración centrista

Soledad Becerril, segunda ministra en un Gobierno español

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segunda mujer que llega a ministra en la historia de España. Sólo Federica Montseny, titular de Sanidad

en los años 36 y 37, consiguió igual rango administrativo. La presencia de Soledad Becerril, la política de

UCD más prestigiada actualmente en Andalucía, añade un aire de modernidad y de progreso que resulta

sugestivo para un Gobierno como el de UCD, que —hay que volver a repetirlo— no es definitivo cara a

unas próximas elecciones. Pero el aspecto más definitorio de la nueva composición gubernamental es la

permanencia de todo el equipo económico de Calvo-Sotelo. Sólo uno de los ministros afectados por el

síndrome tóxico ha sido removido de su puesto. Ni siquiera Jaime García Añoveros, contestado, además,

en tos últimos días a causa de unos Presupuestos discutibles, ha cedido al final su puesto. En el equipo se

integra Luis Gámir, ex ministro, con Suárez de Comercio y Turismo y ahora nuevo titular de Transportes,

Turismo y Comunicaciones. Gámir, cabeza, con Rodríguez Miranda, dé los socialdemócratas que han

permanecido en UCD, es un político de potencia técnica que ha destacado también en el Parlamento)

Calvo-Sotelo ha premiado justamente con dos carteras ministeriales a los miembros del sector que han

permanecido en el partido, a pesar de las grandes presiones ejercidas por Francisco Fernández Ordoñez

para que se integraran en el nuevo partido Acción Democrática.

Santiago Rodríguez Miranda, aspirante el año pasado al puesto de portavoz del Grupo parlamentario

Centrista, era uno de los nombres «cantados» en esta crisis. Es un político polivalente, especialista

fundamentalmente en temas hacendísticos, que tiene un singular prestigio en las Baleares. Es diputado

por Palma de Mallorca y allí encabeza la facción centrista que mejor ha sabido conservar el espíritu del

partido original. Es un socialdemócrata «descafeinado», muy próximo al liberalismo progresista. Parecía

en esta crisis un aspirante serio al Ministerio de Hacienda, pero a última hora la permanencia de García

Añoveros le ha desplazado a un Ministerio técnico de gestión, en el que tendrá ocasión de demostrar su

eficacia política.

Vuelve Rafael Arias-Salgado. Era también una noticia previsible. Calvo-Sotelo le «ha tenido en cartera»

desde que en septiembre pensó realizar el primer reajuste ministerial. La entrada de Arias-Salgado

significa el punto mínimo de acuerdo del presidente del Gobierno con el ex presidente Suárez. En

cualquier caso, Arias-Salgado no precisa de padrinos políticos: su preparación y su capacidad de trabajo

son suficientes para hacer de él un aspirante cualificado a cualquier Ministerio importante. Tiene ante sí

Ra

 

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