Autor: Dávila, Carlos. 
 Menos abstenciones de la previstas. 
 Lamo de Espinosa, presidente del Grupo parlamentario de UCD     
 
 ABC.    02/12/1981.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

8/ABC

Menos abstenciones de las previstas

Lamo de Espinosa, presidente del Grupo parlamentario de UCD

MADRID (Carlos Dávlla). La tercera etapa de la renovación de UCD culminó ayer con ¡a

elección de Jaime Lamo de Espinosa como presidente del grupo parlamentario, un puesto de

gran importancia, superior quizá en popularidad y trascendencia política a más de una cartera

ministerial. Lamo, que seguirá en el Gobierno de Calvo-Sotelo, tuvo al final menos votos en

blanco (léase de castigo) de los esperados. Sólo veintitrés, la mayoría de los cuales procedían

del sector suarista y martinvillista. Los liberales, dudosos hasta última hora, se avinieron a dar

su placel al ministro de Agricultura con una sola condición: que Lamo de Espinosa recogiera en

su discurso alguna de sus sugerencias. Lo hizo y los liberales, que aún no han perdido la

esperanza de conseguir alguna presencia activa en el nuevo Gobierno, quedaron tan

contentos.

Faltaron casi treinta diputados. Algunas ausencias, como la de los «ordoños»

socialdemócratas, eran esperadas. Sin embargo, el ex ministro de Justicia jugó, como

acostumbra, a todas las cartas: mandó su adhesión personal y disculpó su presencia. No pudo

evitar, sin embargo, que la parlamentaria tinerfeña Dolores Pelayo, que aún se está

preguntando qué hace fuera de UCD, apareciera por la sala de la elección y apoyara

explícitamente a Lamo. Adolfo Suárez, una vez más, se mantuvo al margen, aunque

curiosamente había sido uno de los avalistas de la candidatura de Lamo, una candidatura

firmada por treinta y siete diputados en la que figuraban hombres de todos los pelajes: éste ha

sido quizá el principal triunfo del ya nuevo presidente de UCD. Su etapa empieza con vocación

integradora, a diferencia de como se inició la de Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, un

brillantísimo portavoz, martillo de la oposición, que, sin embargo, sembró de recelos sus

relaciones con tos diputados más distantes del grupo, los socialdemócratas y los suaristas, y

que ha tenido que marcharse presionado por estos grupos. Algún parlamentario había

relacionado su permanencia en UCD con la marcha como portavoz de Herrero, un centrista

volcado en posiciones conservadoras que, al parecer, y por voluntad propia, tampoco figurará

en el próximo Gabinete de Calvo-Sotelo. El sabrá por qué.

Los próximos días quedará configurada la nueva dirección tde este grupo parlamentario,

capitidisminuido por las fugas y serenado ahora con la dimisión de Herrero de Miñón. Es muy

posible que el secretario general sea un diputado salmantino de procedencia política indefinida

que siempre ha estado estrechamente vinculado a Lamo de Espinosa. Su nombre es Alberto

Estella y no se pueden aventurar sobre su persona juicios de valor demasiado definitivos. Será

un portavoz suplente de evidente importancia sobre el que descansará el peso de muchas

sesiones parlamentarias. No es de esperar, sin embargo, que el periodo de sesiones próximo

se caracterice por su excesiva beligerancia: el Gobierno está dispuesto a no atizar el fuego de

la disidencia y guardará en el desván algunos proyectos de ley complicados o que, se presume,

pueden ahondar las divergencias entre las corrientes centristas. En el grupo parlamentario —

recuérdese este dato—» continúan aún los socialdemócratas escindidos, que ya dieron un

aviso días pasados, y que, en puridad, están en condiciones incluso si fuerzan la máquina de

provocar elecciones anticipadas. De aquí que la nueva época que empieza con el liderazgo de

Lamo nazca, en principio, con mayor serenidad y sin tanta crispación como la iniciada cuando

fue elegido, en una votación que marcó el principio de la gran crisis de UCD, Miguel Herrero

Rodríguez de Miñón.

 

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