Autor: Gil, Francisco Javier . 
 Ahora, previsiblemente, sólo hará un pequeño reajuste ministerial. 
 Calvo-Sotelo formará su propio Gobierno para la primavera     
 
 Diario 16.    25/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Ahora, previsiblemente, sólo hará un pequeño reajuste ministerial

Calvo-Sotelo formará su propio Gobierno para la primavera

El presidente Calvo-Sotelo formará su auténtico Gobierno posiblemente en primavera, después del

consejo de guerra del 23-F y de las elecciones para el Parlamento andaluz. Previamente, el jefe del

Ejecutivo introducirá en los próximos días un leve retoque en su Gabinete como consecuencia del

trasvase de ministros actuales al aparato del partido.

Francisco Javier GIL

Madrid — El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, previsiblemente sólo efectuará una breve

remodelación ministerial en las próximas semanas dejando para la primavera la formación de su Gabinete

de nueva planta de cara a las próximas elecciones generales.

Todo parece indicar que Calvo-Sotelo introducirá el próximo mes de diciembre los cambios

imprescindibles exigidos por la renovación previa en el aparato del partido y en el grupo parlamentario

del Congreso.

Respecto a estos cambios del partido, en medios próximos al presidente se asegura que éste comunicará a

su candidato para la secretaría general de UCD su intención de proponerle con el tiempo mínimo

necesario para que el afectado tome su decisión.

En el discurso de «investidura» ante el consejo político de UCD el pasado sábado, el nuevo presidente

centrista señaló tajantemente que en su partido «sobra la indiscreción perpetrada a cambio de un efímero

elogio periodístico, en daño del prestigio colectivo del partido».

Fiel a sus palabras, Calvo-Sotelo no ha comunicado a nadie su candidato para los puestos de

responsabilidad del partido.

Sobre la posibilidad de que, una vez llevada a cabo esa tase de su programa ae reconversión de la UCD, el

presidente introduzca una reforma administrativa que conlleve la designación de dos vicepresidentes y a

la ampliación de carteras ministeriales, fuentes solventes se mostraron escépticas.

Criterios de economía y eficacia administrativa y de gobierno no parecen concordar con la idea de esta

ampliación ministerial.

Primavera

Las mismas fuentes descartaban la posibilidad de que Calvo-Sotelo pretendiera configurar en estos

momentos su Gabinete definitivo basándose en los propios criterios expresados por el presidente.

Desde antes del verano el jefe del Ejecutivo había mostrado su intención de hacer un leve retoque en su

Gobierno, que afectaría principalmente a aquellos ministros más «quemados» por el tema de la

intoxicación de la colza.

Calvo-Sotelo buscó la oportunidad para tal remodelación una vez superados los comicios de Galicia, los

debates parlamentarios sobre la OTAN y los Presupuestos Generales del Estado.

Ni la inesperada y repentina dimisión del ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, a finales de

agosto consiguió perturbar el esquema trazado por el presidente, quien en cuesti6n de horas «taponó» la

vía de agua abierta sorprendentemente en el Gabinete.

Bastó entonces una dernostración de reflejos: el «enfoque» del-ministro-comodín Pío Cabanillas y el

ascenso de Matías Rodríguez Inciarte, para seguir adelante con su plan.

No parece que la situación actual del partido, por otra parte, prevista desde hace tiempo, vaya a modificar

el planteamiento del presidente.

Por otro lado, tampoco parece probable que Calvo-Sotelo pretenda descubrir los rostros nuevos de su

Gobierno in pectore teniendo en un horizonte de corto plazo la celebración del juicio por el 23-F y las

elecciones al Parlamento autónomo andaluz, hechos previstos para la próxima primavera.

La eventualidad de un nuevo descalabro electoral para el partido del Gobierno y la posibilidad de

tensiones ante el desarrollo del juicio y la posterior sentencia estarán previstas por Calvo-Sotelo, quien no

se atreverá, sin duda, a hipotecar al nuevo Gabinete con estas cargas.

Crisis

Por el contrario, un Gobierno completamente nuevo, «con las colaboraciones personales precisas» según

dijo Calvo-Sotelo ante el consejo político, y que cada cual entienda lo que quiera—, presto para gobernar

eficazmente durante casi un año con garantías de éxito electoral para UCD, exigiría privarle de

dificultades iniciales y adicionales.

Según medios próximos al presidente, buenos conocedores de su trayectoria profesional y política, el

Gabinete definitivo que elabore Calvo-Sotelo tratará de evitar el efecto de rechazo que ante la opinión

pública podría producir ver de nuevo en el Gobierno a las mismas caras que rodeaban al anterior

presidente.

El jefe del Ejecutivo — añadieron— tampoco intentará irritar a las distintas corrientes centristas. Buscará

entre las familias los hombres más capaces, pero probablemente poco potenciados políticamente.

Extraerá ministros del campo de la Universidad, de la empresa privada y del mundo de las finanzas, pero

nunca, aseguraron, serán hombres ya demasiado conocidos o «quemados».

De ahí que las mismas fuentes descartaran la posibilidad de los dirigentes más destacados de la CEOE, ni

el presidente de los Clubs Liberales, Antonio Garrigues, lo que reverdecería las viejas heridas abiertas en

el partido y que Calvo-Sotelo se ha comprometido a cicatrizar.

Lo que es seguro es que en su Gobierno habrá independientes prestigiosos, procedentes de distintos

campos, junto a competentes gestores con ficha de militancia en UCD.

Pero, hasta la hora de formar ese Gobierno definitivamente suyo, Calvo-Sotelo introducirá en las

próximas semanas algunas modificaciones, las necesarias para sustituir los trasvases del Gabinete al

partido.

En este caso, los relevos no entrañarán sorpresas •sustanciales, ya que tendrá que operar dentro de las

coordenadas que posibilitaron los acuerdos conducentes a la solución del partido.

 

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