Con decisión y energía     
 
 ABC.    11/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Con decisión y energía

En reciente conferencia de Prensa, el señor Calvo-Sotelo hizo un rápido repaso a los nueve meses

transcurridos desde que formó su primer Gobierno, ahora remodelado, en línea de continuidad, con la

sustitución de algunos titulares de carteras por nombres nuevos que amplían la representación de las

varias tendencias ideológicas agrupadas en UCD. Del repaso presidencial a los principales problemas

políticos se desprende una genérica conclusión esperanzadora: el Gobierno ha actuado con decisión, con

eficacia, con energía. Y ayer ante el Pleno del Congreso de los Diputados, dando por suficientemente

conocida esta afirmación, el presidente se ha limitado a explicar, en la primera parte de su discurso, las

razones que justifican, en la mecánica administrativa, las reformas relativas a la competencia de algunos

Departamentos ministeriales y a la definición de dos vicepresidencias.

No se puede negar, si se enjuicia desapasionadamente la corta etapa a la que se refiere el presidente, que

su conclusión es verdadera, cierta en su mayor y más decisiva parte. Cierto es el claro avance gubernativo

en la difícil lucha contra el terrorismo, reducido en los últimos tiempos a acciones esporádicas, y cierta

también la mejor cobertura de la seguridad ciudadana, con la consiguiente disminución de la

delincuencia. Igualmente parece fuera de toda razonable discusión la congruencia mayor con la que se

realiza la política exterior española, en la que se ha despejado el camino para la incorporación de España

a la OTAN.

Algún reparo puede hacerse, aun sin negar la razón general que asiste al presidente del Gobierno, en otras

materias. Concretamente en las económicas. Cierto es que se ha propiciado con acierto indudable el

entendimiento entre las fuerzas sociales y económicas para resolver la aguda crisis en la que se encuentra

la economía nacional. Pero no se debe olvidar que el acuerdo de ambas fuerzas, de las centrales

sindicalistas y la organización patronal, no se consuma en un acto único de mutua conformidad, sino que

depende de una serie de decisiones concordes que se van luego adoptando. Lo cual, evidentemente, no

disminuye la importancia de la iniciativa del Gobierno, al que no corresponde imponer su autoridad de

modo aplastante para lograr sin fallo resultados positivos. Establecido el acuerdo básico, la

responsabilidad se traslada a los empresarios y los sindicatos.

Por otra parte, parece también fuera de duda la tendencia de la balanza de pagos hacia cifras más

favorables, de menor desequilibrio y menor sacrificio económico. Al mismo tiempo se han obtenido, en

porcentaje estimable por lo visto, resultados prometedores en el ahorro de la energía importada.

Acordar con la oposición las directrices de una política válida para ordenar definitivamente el sistema de

las autonomías, en el cual persisten todavía zonas oscuras y conflictivas, es otra inteligente y oportuna

actuación que puede alegar justamente en su favor, como presidente, el señor Calvo-Sotelo. Es este

problema, tan enrevesado, tan principal y tan decisorio para el asentamiento de la democracia, uno de

esos problemas políticos en los cuales no puede prescindir un Gobierno del apoyo de la oposición, porque

su planteamiento se debe, en definitiva, a una opción de organización del Estado que todos los partidos

hicieron suya.

Precedida la actuación del primer Gobierno del señor Calvo-Sotelo por la confusión política que

caracterizó la última etapa presidencial del señor Suárez, no puede negarse que el actual presidente ha

tenido que soportar el condicionamiento de males heredados y se encontró en la difícil situación de

quien debe parar una avalancha de adversidades. Para colmo, el escrito o documento de los cien oficiales

y suboficiales ha supuesto un nuevo e inesperado problema. Ante el Congreso, el presidente Calvo-Sotelo

ha demostrado, una vez más, su capacidad de ejercicio de la autoridad civil que corresponde al Gobierno,

declarando que tal documento es inadmisible y afirmando la decisión gubernamental de mantener a las

Fuerzas Armadas «en el acatamiento a la Constitución y en la obediencia al Gobierno de la nación».

De esta forma, en estas nada favorables condiciones, se realizó la continuidad de UCD en el Poder

Ejecutivo. En la responsabilidad del Gobierno. Y debe ser subrayado el hecho porque añade más mérito a

la gestión gobernante del presidente Calvo-Sotelo, un empeño asumido en las circunstancias menos

favorables.

Gobernar será siempre, en cualquier circunstancia, afrontar con decisión, con energía, con eficacia, el

conjunto de problemas políticos que es necesario resolver para que un país, una nación, prosiga su

marcha. Las disensiones internas de UCD, sobre las cuales ha tenido que avanzar el presidente Calvo

Sotelo, no deben ser consideradas en otro sentido que como inconvenientes superados para que un partido

desde la posición de responsabilidad máxima, que es la posición gobernante, pueda continuar su

trayectoria política de cara a la confrontación democrática de las próximas elecciones. Confrontación a la

que acudirá UCD, responsabilizada con el actual Gobierno, con el aval de una inflexible defensa de la

primacía del poder civil frente a las coacciones anticonstitucionales que se generan en la indisciplina y

que no tienen por qué enturbiar el honor del estamento militar que acata ejemplarmente la Constitución y

sirve ejemplarmente a la consolidación de la democracia.

 

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