Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   Calvo-Sotelo     
 
 ABC.    19/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Pequeños relatos

Calvo-Sotelo

Antigüedad y, por 10 tanto, los a tragedia, y de la. Historia que be, me son conocidos. Tenía m vacío

sobre los desterrados ara—, pero leía su prosa cianirogramas, sus discursos, que s cuatro años los he visto,

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de mis ojos— en mari-renunció al juicio de Calvo-Sote de los mentideros políticos. os son sagaces, pero

también raneo escogía a sus políticos nentlderos, y, casualmente, aleño.

Leopoldo Calvo-Sotelo caje la Historia. La única manera políticamente un trompazo es no íista. Hasta

ahora Calvo-Sotelo mente detrás cíe ella. A partir de ahora va a acelerar el paso, y yo i Calvo-Sotelo que

no mire atrás inte, por ningún afecto político, so no hay en la política, sino ; y que ensanche el campo. El

:e Martín Morales me acaba de dibujo de Pérez-Llorca y me hace ia: «¿Usted cree que Pérez-ste de

nacimiento, o de vicio?» ¡so no tiene nada que ver con lo o to tiene. Hay que cambiar el modo restrictivo

de estar. Hay de! aparato y de los aparatistas.

Leopoldo Calvo-Sotelo tiene es didones necesarias para cuaiquit de Gobierno: conoce la Econ; siempre

ha sido empresario, y de lores, el público y el privado. E mundo cultura! del pensamiento Bellas Artes y

conoce el Estado estas tres condiciones tenía s Ello quiere decir, entre otras eos esperar de él que haga

otras ¡ que se hacían, tanto en la creación rizonte político, como en la dirigentes.

La España que recoge Leopoldo telo es parecida en imagen a a cazar de Toledo, cuando entró > reta a

liberar a Moscardó. Ello que además de todo lo anterior imaginación, autoridad y valor. Calvo-Sotelo era

una vocación es lo que parece— ha llegado E mentó. Está obligado a pedir dentro, porque el partido es

esas ciudades del sur de Italia y colaboración fuera, donde no que con la mano tendida, a ve ella el

Gobierno. Esta es el par que no se me ocurre otra cosa nes somos, que «suerte, vista ; toro es de los que

pintaban Goya y don Pablo Picasso. MERO.

JUEVES 19-2-81

Pequeños relatos

Calvo-Sotelo

Vengo de la Antigüedad y, por lo tanto, ¡os personajes de la tragedia, y de la Historia que ahora se

escribe, me son conocidos. Tenia solamente algún vacío sobre los desterrados dentro y de fuera—, pero

leía su prosa clandestina, sus programas, sus discursos, que guardo; y estos cuatro años los he visto, los he

oído, los he leído, y he asistido al, prodigio al que una vez asistí, de muchacho, cuando coleccionaba

gusanos de seda que luego se convertían —delante de mis ojos— en mariposas.

Pues bien: renuncio ai juicio de Calvo-Sotelo procedente de los mentideros políticos. Los mentideros son

sagaces, pero también son falsos. Franco escogía a sus políticos fuera de los mentideros, y, casualmente,

alguno saiía bueno. Leopoldo Calvo-Sotelo camina al aire de la Historia. La única manera de no darse

políticamente un trompazo es no perderla de vista. Hasta ahora Calvo-Sotelo va inteligentemente detrás

de elia. A partir de ahora, la Historia va a acelerar e! paso, y yo recomiendo a Calvo-Sotelo que no mire

atrás un sólo instante, por ningún afecto político, porque de eso no hay en la política, sino fuera da ella; y

que ensanche el campo. El gran dibujante Martín Morales me acaba de mandar un dibujo de Pérez-Llorca

y me hace esta pregunta: «¿Usted cree que Pérez-Llorca es triste de nacimiento, o de vicio?» Parece que

eso no tiene nada que ver con lo anterior, pero lo tiene. Hay que cambiar el modo restrictivo de estar. Hay

que escapar de! aparato y de los aparatistas.

Leopoldo Calvo-Sotelo tiene estas tres condiciones necesarias para cualquier presidente de Gobierno:

conoce la Economía porque siempre ha sido empresario, y de ambos sectores, el público y el privado. Es

sensible al mundo cultural del pensamiento y de las Bellas Artes y conoce el Estado. Ninguna de estas

tres condiciones tenia su antecesor. Ello quiere decir, entre otras cosas, que cabe esperar de él que haga

otras cosas de las que se hacían, tanto en la creación ds un horizonte político, como en la designación cié

gentes.

La España que recoge Leopoldo Calvo-Sotelo es parecida en imagen a aquella da! Alcázar de Toledo,

cuando entré e! genera! Várela a liberar a Moscardó. Ello quiere decir que además de todo lo anterior

debe tener imaginación, autoridad y valor. Si Leopoldo Calvo-Sotelo era una vocación política —que es

lo que parece— ha llegado en el peor momento. Está obligado a pedir colaboración dentro, porque el

partido es como una un esas ciudades del sur de Italia de! terremoto: y coiabcracíón fuera, donde no hay

otra gente que con la mano tendida, a ver qué pone en ella ei Gobierno. Este es e! panorama. Así es que

no se rne ocurre otra cosa, y dado quienes somos, que «suerte, vista y al toro». Y el toro es de los que

pintaban Francisco de Goya y don Pablo Picasso.—Emilio ROMERO.

 

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