Autor: Serrano Recalde, Pedro. 
 Presentarán el día 18 un documento que se consagra su hegemonía. 
 Los suaristas quieren dar un "golpe de poder" en UCD     
 
 Diario 16.    12/09/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 30. 

Diario 16/12-septiembre-81

NACIONAL

Presentarán el día 18 un documento que consagra su hegemonía

Los suaristas quieren dar un «golpe de poder» en UCD

•• El ministro de Cultura, Iñigo Cavero, propuesto como portavoz centrista en el Congreso

•• Los suaristas pretenden tener mayoría en el * comité electoral

El próximo viernes, día 18, el grupo suarista presentará ante el consejo político de UCD el llamado

«documento Arias-Salgado» para que sea aprobado por este organismo centrista, en el que cuentan con

amplia mayoría. La aprobación de este documento —que inicialmente iba a ser de consenso entre las

distintas corrientes centristas— supondría la consagración de la hegemonía suarista en UCD y cortaría

cualquier maniobra electoral de Calvo-Sotelo.

Pedro SERRANO RECALDE

Madrid —

La polémica existente en el seno del partido del Gobierno podría culminar en un debate en la reunión que

el consejo político de UCD celebrará el próximo viernes, día 18, en un hotel madrileño. El planteamiento

será hecho, de no pararse antes, por el sector suarista-oficialista y en función de un pacto parcial al que

habría llegado algunos miembros del llamado «comité de salvación de UCD» la pasada semana.

El sector suarista, junto con el «aparato» del partido, pretende que la asamblea del consejo político

centrista —compuesta por dos centenares de miembros— debata y apruebe por votación el llamado

«documento Arias», que es la fórmula elaborada por Rafael Arias-Salgado, que plantea las condiciones de

la «pacificación interna» de UCD.

Este documento, difundido ayer por la agencia Europa Press, contiene seis puntos relativos a la elección

del portavoz centrista en el Congreso, la política legislativa a seguir en los próximos meses, el

planteamiento de cara a las próximas elecciones generales, la actitud ante las coaliciones electorales, el

establecimiento de un pacto de silencio y e´ contacto con los electores.

Las firmas________

Este documento se vio por primera vez el viernes de la pasada semana en una reunión de la plana mayor

de los «salvadores» centristas, a la que no asistieron ni el representante de los socialdemócratas, francisco

Fernández Ordóñez, entonces recién dimitido, ni el de los moderado-conservadores, Osear Alzaga.

Según fuentes suaristas, habrían firmado todos los presentes, incluido el presidente del Gobierno,

Leopoldo Calvo-Sotelo, así como el presidente del Congreso de los Diputados, Landelino Lavilla —

ambas firmas han sido negadas por otras fuentes—, así como el liberal Ignacio Camuñas y el grupo de los

aparatito-suaristas formado por Rodríguez Sahagún, Calvo Ortega, Adolfo Suárez, Fernando Abril y

Rafael Arias-Salgado. También habrían formado los azules con Rodolfo Martín Villa y el ministro Pío

Cabanillas,

El punto más conflictivo de estos acuerdos es el relativo a la formación del comité electoral, que será el

que controle las listas de candidatos para las próximas elecciones generales. En este tema los suaristas

pretenden consolidar la hegemonía con que cuentan dentro del partido —el aparato nacional y provincial

esté prácticamente en sus manos— y contar con mayoría absoluta en el comité electoral.

De hecho, los suaristas cuentan ya con dos de los cinco miembros de que constará este comité, según los

estatutos centristas aprobados en el congreso de Palma de Mallorca. Estos son el presidente y el secretario

general de UCD, Rodríguez Sahagún y Calvo Ortega.

Por esta circunstancia, la pretensión de la «plataforma moderada» es que no haya ningún suarista más en

la comisión electoral para poder mantener el equilibrio. Una segunda pretensión es que se le atribuyan al

presidente del Gobierno funciones de arbitraje a la hora de la elaboración de las listas, con lo que debería

formar parte de la comisión. En caso contrario, dicen los conservadores, «UCD, en vez de ser UCD,

pasaría a ser el partido suarista».

Lo« conservadores insisten en que esta propuesta no fue aceptada por el sector suarista, que no quiere

renunciar a su probable mayoría en el órgano de control de las próximas elecciones. Por ello, dicen, «esto

no es espíritu de integración, ya que con una mayoría de tres miembros en el comité electoral, los otros

dos serían meros convidados de piedra. No se puede hablar de integración cuando unos señores quieren

hacer las listas ellos solos».

Otra de las discrepancias planteadas entre suaristas y conservadores fue la del momento de la formación

de dicho comité electoral, que los segundos quieren se formalice ahora y los suaristas prefieren que se

haga en un tiempo más próximo a las elecciones. «Lo quieren formar más adelante, quizá en el último

momento, y forzar la aceptación de una serie de decisiones que sólo benefician a ellos, como ocurrió en el

congreso de Palma», puntualiza un portavoz de la plataforma moderada.

Documento Arias

El llamado «documento Arias», que pretende acabar con las guerras intestinas de los centristas, se refiere,

en primer lugar, a la elección del portavoz en el Congreso, que debería ser «por consenso» y para ello

proponen al actual ministro de Cultura, Iñigo Cavero, un democristiano con buenas relaciones con los

suaristas.

Los seguidores del duque de Suárez han puesto siempre, como condición para cualquier negociación, el

cese de Miguel Herrero de Miñón, dirigente de los conservadores, cuya cabeza han pedido

insistentemente, porque considera que ha creado «grandes tensiones». En un principio, intentaron su

sustitución por un candidato propio y lanzaron la idea de ´que podría ser Rafael Arias-Salgado.

Posteriormente, y ya dentro de los debates de la «comisión de integración», se pensó en algún diputado

menos significado dentro de una de las tendencias y se barajaron los nombres de los actuales ministros de

Agricultura, Jaime Lamo de Espinosa, y de Cultura, Iñigo Cavero. Este último sería aceptado por

suaristas y moderados.

En el «documento Arias» no se menciona la renovación del portavoz del Senado, Francisco Villodres,

socialdemócrata bien relacionado con los suaristas, quien ya ha anunciado que se presentará a la

reelección. Su reciente polémica frente a los senadores de la «plataforma» le ha situado en una posición

que muchos senadores consideran, al menos, discutible.

El sector oficialista pretendía que el cese y sustitución de Miguel Herrero tuviera lugar este mismo mes,

pero, según fuentes de la «plataforma» recogidas por Europa Press, Miguel Herrero ha llegado a un

acuerdo con el presidente Calvo-Sotelo en el sentido de dejar su puesto a finales del mes de octubre y

como cese voluntario.

El segundo punto del «documento Arias» es la política legislativa, tema en el que existe acuerdo en el

sentido de acotar los proyectos de ley conflictivos, discutirlos dentro del grupo y llegar a soluciones de

compromiso, de tal manera que en los Plenos del Congreso no vuelvan a producirse fugas de voto, ni sean

necesarias las votaciones nominales y públicas.

También se ha previsto que, en caso de no haber consenso dentro del grupo, se acuda a una solución de

arbitraje por parte del presidente del Gobierno a el presidente del partido, o, en último caso, que la

decisión se tome por votación. Entre las leyes pendientes conflictivas están la LAU, financiación de la

enseñanza, incompatibilidades.

El tercer punto del «documento Arias» se refiere a la cuestión más polémica, la creación del comité

electoral y con las circunstancias ya reseñadas más arriba.

Las coaliciones

En cuanto a la política electoral a seguir por UCD, el documento pretende que el partido gubernamental

se presente unido a las próximas elecciones generales y que «si para ganar las elecciones se necesitara una

hipotética coalición, se hiciera con organizaciones políticas ya institucionalizadas».

Este punto es rechazado por las plataformas moderada y liberal, puesto que «supone una cláusula de

dureza contra posibles incorporaciones de independientes con prestigio o gente de los clubes liberales».

Estos sectores insisten en que «no se puede cerrar de antemano la entrada de personas o núcleos de

personas que puedan suponer un refuerzo, una mayor influencia en el electorado y, en suma, una

renovación.

El quinto punto del documento se refiere a la formalización de pacto de silencio sobre los problemas

internos del partido de cara al exterior. «Es necesario evitar las constantes críticas de dirigentes del

partido ante los medios de comunicación», dice el documento. También aquí se insinúa la prohibición de

las corrientes internas y que, en ese sentido, debía pronunciarse el consejo político el próximo viernes.

Los moderados replican a esto que, si bien deben acabar las batallas de ataques, «esto no quiere decir que

se renuncie al ejercicio de la libertad de expresión, porque es de ejercicio imprescindible para cualquier

parlamentario o cualquier hombre público en general».

«Además —añaden—, sabemos que estos pactos no se aceptan por la otra parte y si no ahí están las

recientes declaraciones de Fernando Abril Martorell y la filtración que ahora se hace del documento

Arias-Salgado.»

El último punto se refiere al trabajo de los diputados y senadores, indicándose que «el parlamentario

deberá tener contacto con los electores. En este punto hubo acuerdo entre todos.

 

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