Autor: Jáuregui, Fernando. 
 Los "tapados" de UCD (I). 
 Calvo Ortega, el hombre que debe ganar un congreso para Suárez     
 
 Diario 16.    16/06/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Diario 16/16-junio-80

NACIONAL

Desde los procesos electorales autonómicos en Andalucía, País Vasco y Cataluña el presidente Adolfo

Suárez ha pasado de ser «intocable» por la oposición y su propio partido al centro de todas las críticas.

Ante la eventualidad de un relevo en el liderazgo centrista, los dirigentes del partido gubernamental

toman posiciones. De cara al congreso de otoño empiezan a desvelarse los «tapados» de UCD.

Los «tapados» de UCD (I)

Calvo Ortega, el hombre que debe ganar un congreso para Suárez

Fernando Jáuregui

Madrid —

El congreso nacional de UCD, teóricamente a celebrar en otoño, hace que el partido en el Gobierno

movilice todas sus fuerzas en dos direcciones opuestas: a favor y en contra de Suárez. En estos momentos

de indecisión y prevacacionales, cualquier pronóstico es difícil. Pero los candidatos —reales o ficticios—

a la «sucesión» se muestran inquietos. Lo mismo que los «suaristas».

Los hombres del presidente han visto el peligro y se preparan. Este sentido tendría la creación de lo que

podría calificarse como una nueva «ala» dentro de UCD: los llamados «jóvenes turcos», constituidos

rápidamente en grupo ante el acoso creciente de otras «familias», que presumiblemente ya habrían

pactado.

El pacto SD-DC

Es la hora de los pactos. Los socialdemócratas se disponen a hacerlo con los democristianos, alegando

que ya es hora de constituir a UCD como un partido conservador «a la europea», con sus alas progresista

y derechista. Y todos buscan el «sí» de Rodolfo Martín Villa, el hombre que indudablemente cuenta con

más seguidores en el seno del grupo parlamentario centrista y quien, todavía, parece ejercer un mayor

control sobre el aparato.

El hombre de la «empresa»

Pero, hoy por hoy, el hombre de la «empresa», entendiendo como tal el edificio de la calle Arlaban, es el

ex ministro de Trabajo, flamante secretario general, Rafael Calvo Ortega. Directamente procedente de la

que se llamó «mafia segoviana», Calvo Ortega ha sido visto por el presidente como el hombre

providencial capaz de anular los errores cometidos por su predecesor, Rafael Arias-Salgado. Calvo

Ortega, un hombre de fidelidad probada y de honestidad inatacable, es quien debe ganar el congreso

nacional de UCD para Suárez.

Desde su despacho de Arlaban, Calvo Ortega, rodeado por algunos oscuros colaboradores, prepara

asambleas provinciales —la de Madrid tendrá lugar, Dios mediante, en septiembre—, improvisa «mini

congresillos» de adeptos —como el que se quiere celebrar en julio— y trata de asegurar al «jefe» una

victoria dentro de su propio partido. Mientras, las críticas arrecian desde todos los ángulos y cada

comisión permanente es una nueva tormenta en algún despacho de la Moncloa.

La etapa segoviana

¿Quién es, en realidad, Calvo Ortega, el hombre encargado de allanar el camino del «jefe»? Pocos son los

que de verdad conocen en profundidad la historia de este segoviano de cuarenta y cuatro años, hijo de un

modesto tabernero de El Espinar.

El ascenso político de Calvo es, en cierta medida, paralelo al de Abril. Ambos conocieron a Suárez en

Segovia, durante la etapa en que el «jefe» era gobernador civil de la provincia. En ambos casos, la

amistad de las respectivas mujeres con Amparo Illana; su cercanía, al menos en aquella época, al Opus

Dei, representan un factor clave. Por aquel entonces, Segovia es un «santuario» de la Obra, y pocas

fuerzas vivas escapan a su influencia. No en vano la «fábrica» de técnicos del Opus, Molino viejo, está en

Segovia.

Calvo Ortega no pertenecería a la Obra: «No soy del Opus en absoluto. Ni lo he sido ni lo soy», declaraba

en una reciente entrevista. Pero, durante su paso por el Ministerio de Trabajo, sustituyendo a Jiménez de

Parga, sí se rodeó de personas más o menos vinculadas a la institución religiosa.

Estudiante «número uno», catedrático de Derecho Financiero y Tributario, Calvo Ortega empezó a

destacar políticamente como presidente del grupo parlamentario centrista en el Senado. Ya entonces se

declaraba levemente socialdemócrata y afirmaba: «No me desagrada que me sitúen en la izquierda de

UCD.» Pocos, entonces, le situaban en el círculo de los íntimos de Suárez, que ve en él un hombre

próximo por su origen social.

Posible alternativa

Al igual que Abril, Rafael Calvo no ha osado nunca discutir al «jefe», y Suárez sabe que puede contar con

él para cualquier eventualidad. Esto puede convertirle en presidente de UCD en el próximo congreso. El

propio Suárez «confesaba» recientemente en Valencia que Calvo Ortega podría ser una «alternativa».

Una alternativa pensada, acaso, para eclipsar otras. Sin embargo, a primera vista, Calvo está muy solo

ante el acoso de los «barones».

De momento, parece que Calvo Ortega no garantiza el éxito en el congreso nacional al presidente, «al

menos, hasta tener los hilos de algunas provincias». Por ello, es más que probable que el congreso no se

celebre en octubre, como estaba inicialmente previsto. Acaso, ni siquiera en diciembre, una vez

desaparecido el pretexto de la Conferencia Europea de Seguridad, que concentrará la atención de todos

los medios informativos sobre Madrid. La gran incógnita es si el actual statu quo se podrá mantener hasta

entonces.

 

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