Autor: Gavela, Daniel . 
 Al dirigente de la "plataforma moderada" no le consta que el capitán general de Canarias, con el que se entrevistó, tenga ambiciones políticas. 
 Oscar Alzaga: "Aceptaría una cartera ministerial si fuera imprescindible"     
 
 El País.    22/11/1981.  Páginas: 2. Párrafos: 24. 

Al dirigente de la plataforma moderada" no le consta que el capitán general de Canarias, con el que se

entrevistó, tenga ambiciones políticas

Osear Alzaga: "Aceptaría una cartera ministerial si fuera imprescindible"

Oscar Alzaga es un conocido dirigente de la llamada plataforma moderada de Unión de Centro

Democrático (UCD). Simultanea su actividad pública —diputado centrista por Madrid y presidente de la

Comisión de Justicia del Congreso— con el ejercicio de la abogacía en un boyante bufete madrileño y

con la docencia en la Universidad Autónoma, dé la que es catedrático. Se inició en la política en sus

tiempos de estudiante, siempre dentro de la corriente democristiana. Posee un historial único en España:

ha rechazado por dos veces ser ministro, aunque parece dispuesto a no hacerlo por tercera vez. El rearme

de los cristianos de UCD no tiene nada que, según él, ver con el conservadurismo que viene de Roma,

pero de este tema en concreto prefiere no hablar.

DANIEL GÁVELA

Pregunta. Desde hace varios meses está usted presente en los medios . de comunicación por el activo

papel que desarrolla en el seno de la llamada plataforma moderada de UCD. Sin embargo, hace dos días

su nombre saltó a los periódicos como consecuencia de una entrevista que mantuvo con el capitán general

de Canarias. ¿En qué términos y con qué fines se llevó a cabo este encuentro? Como usted conoce, al

teniente general Jesús González del Yerro se le atribuyen en determinados circuios deseos de intervenir

activamente en la política española.

Respuesta. Fue una breve conversación de mera cortesía y, por supuesto, sin alcance político alguno. Uno

de los muchos contactos sociales que al cabo del año tenemos los parlamentarios con las personalidades

más diversas? Aunque la noticia se presentó en forma sensacionalista, y ello lógicamente me molestó, la

mayor preocupación que me asaltó fue la de que, si en este país se denuncia todo diálogo —por el mero

hecho de producirse— entre los políticos demócratas y los mandos de nuestro Ejército, habrá que

preguntarse qué se quiere: ¿aplicar la política del apartheid a las Fuerzas Armadas? ¿Conceder la

exclusiva de conversar e intercambiar información con el generalato a los García Carres de turno?

Antonio Cánovas, sin duda el estadista español que instauró una relación más inteligente entre nuestra

vida política y el Ejército, tenía en 1876 unos criterios mucho más modernos sobre esta delicada cuestión

que los que, según me temo, algunos están aplicando hoy.

Por último, le diré que no puedo hacer un juicio de intenciones acerca de persona alguna. Y a mí no me

consta que el capitán general de Canarias tenga o no ambiciones políticas.

P. Al margen de las personas, la opinión pública tiene la convicción de que el Gobierno no, ha sido

desactivado y que hay un permanente intento de involución. ¿Cree usted que existe alguna razón objetiva

que justifique un golpe militar?

R. A mis 39 años, me puedo considerar un demócrata bastante viejo, dado que empecé a actuar

políticamente, como dirigente democristiano, en 1962, en circunstancias nada fáciles. Y no conozco a

ningún demócrata de probadas convicciones que crea en la simplista farmacopea golpista. La noche del

23 de febrero, observando desde mi escaño cómo Tejero paseaba nervioso a la espera de noticias sobre las

adhesiones , múltiples que esperaba, me vino a la memoria aquello que decía José Onega refiriéndose a

los pronunciamientos del siglo XIX: «Aquellos generales y coroneles creían que con dar ellos el grito en

un cuartel, toda la anchura de España iba a resonar en ecos coincidentes», Por otra parle, a los golpistas

militares se les puede reconocer rapacidad de deshacer, pero muy poca o ninguna de construcción.

P". El vacío de poder provocado por el secuestro del Gobierno y del Congreso de los Diputados fue

invocado el 23 de febrero como pretexto para el golpe. ¿Le preocupa que las tensiones provocadas en

UCD, fundamentalmente por la plataforma moderada, de la que es miembro destacado, pueden ser el

pretexto para una nueva intentona?

í La «plataforma moderada» no es una sociedad especializada en demoliciones

R. Las tensiones en UCD de las últimas semanas han sido graves, dolorosas y difícilmente minimizables,

estallaron entre el núcleo que dirigía el partido y e! equipo político del Gobierno. Pero no fueron

provocadas ni directa ni indirectamente por los parlamentarios de la plataforma moderada, sino por el

gran palmetazo que nos propinó el electorado gallego el 20 de octubre.

Pienso que gran parte de la crisis de UCD se ha venido radicalizando por la forma lenta y traumática en

que se ha llevado a cabo el relevo del presidente Suárez en la cabecera del Gobierno y del partido. En

otros partidos análogos, estos cambios, y una vez que se ha formado opinión sobre su , necesidad, los

pactan en 48 horas en el seno del partido. Se da una salida honorable a quien haya de dimitir y se evita un

largo forcejeo, que sólo puede acarrear un deterioro que afecta a la totalidad del partido. La verdad es que

en la célebre reunión de la Casa de la Pradera, en el verano de 1980, se intentó aplicar este tipo de

tratamiento, y al no lograrlo, se abrió una especie de guerra de los cien años, que afortunadamente se ha

terminado ya, pero que ha tenido , un coste incalculable. Pienso que todas estas tensiones internas están

archivadas ya y no se pueden servir de pretexto para ninguna intentona de golpe.

P. A los seis meses de su creación, la plataforma moderada ha conseguido algunos de sus objetivos:

Rodríguez Sahagún ha cesado como presidente de UCD; Calvo Ortega tiene los días contados como

secretario general; Adolfo Suárez ha pasado de presidente honorario a estar con un pie fuera del partido;

Leopoldo Calvo Sotelo ha desembarcado clamorosamente en la presidencia de UCD... ¿Cuáles son los

objetivos inmediatos y finales de la plataforma moderada?

R. Permítame una precisión previa: ni me he creído nunca ni me creo ahora autorizado para hablar en

nombre y representación de todos los parlamentarios que hemos coincidido en la llamada plataforma

moderada. A título puramente personal, le puedo asegurar que nunca he pensado que la problemática de

UCD fuese cuestión de personas. La plataforma moderada ni en su carta-manifiesto inicial ni en ningún

otro momento ´ha pedido el cese de Agustín Rodríguez Sahagún ni la salida de UCD del ex presidente

Adolfo Suárez. Sí es verdad que acogimos con satisfacción la decisión del presidente del Gobierno de

asumir la máxima responsabilidad en ´ UCD, pues ello permitía imaginar que se cerraría una etapa para

abrir otra más esperanzadora y constructiva. Aunque hay gente empeñada en presentar a los moderados

de UCD como una sociedad especializada en demoliciones y derribos, la verdad es muy otra.

Algunos percibimos con claridad hace ya varios meses la creciente desconexión que se estaba

produciendo entre el aparato de nuestro partido y el electorado que nos había depositado su confianza. Y

como en una democracia parlamentaria el que un amplio sector del pueblo no se sienta representado

debidamente por aquellos a los que eligió es algo muy grave, hicimos las obligadas advertencias, primero,

en privado, y luego, muy a nuestro pesar, en voz alta, para lograr ser oídos. El resultado de las elecciones

gallegas fue una prueba amarga, pero indiscutible, de que nuestro diagnóstico era certero.

P. Hay un hecho concreto que merece una explicación: ¿qué razones han llevado a la plataforma

moderada, que en el alineamiento critico del Congreso de Palma de Mallorca defendía la bicefalia —

presidencia del partido y presidencia del Gobierno en personas distintas—, a abanderar la reunificación de

ambos cargos en la persona de Calvo Sotelo?

R. Celebro la pregunta, porque me permite aclarar un malentendido bastante generalizado. Durante los

preparativos del Congreso de Palma, algunos núcleos de críticos, especialmente los de Vizcaya,

redactaron una enmienda a los estatutos de UCD declarando la incompatibilidad de los cargos de

presidente del Gobierno y del partido. Pero las seis personas que componíamos la minoría crítica en el

Comité Ejecutivo y que articulamos el voto particular, que sirvió de base para todo el debate congresual

sobre la organización del partido, no recogimos esa tesis env tal voto particular, puesto que creíamos que

la suma o no de los dos cargos podía ser ventajosa o . contraproducente, según las. circunstancias de cada

caso y momento. Y, por tanto, en el Congreso de Palma, aunque algunos críticos sostuvieron de pasada la

tesis de la incompatibilidad, la mayor parte no hicimos de ello cuestión litigiosa. Hoy, como entonces,

sigo pensando que es cuestión de oportunidad política.

P. El líder del sector crítico hasta el congreso de Palma, Landelino Lavilla, guarda un silencio llamativo

desde aquel acontecimiento. ¿Es verdad que la plataforma moderada busca un líder en Marcelino Oreja?

R. El silencio de Landelino Lavilla sólo a él correspondería explicarlo. Pero puedo decir que alguna vez

he pensado que abandonó el congreso de Palma con el especialísimo cansancio que yo dejé aquel salón de

sesiones. Sin embargo, precisaría que, en esta nueva etapa que ahora comienza, UCD no se puede

permitir el lujo de no contar en todo momento con su activa participación. Landelino es una persona de

cualidades excepcionales, fue en su día un gran ministro de Justicia y hoy es un magnífico presidente del

Congreso. Es, en suma, un verdadero estadista.

A Marcelino Oreja, algunos le propusimos, hace algún tiempo, que se pusiera al frente de nuestra

corriente, que con su prestigio se habría ensanchado positivamente, pero él estimó que tenía que jugar

otro papel y, por supuesto, todos nos inclinamos ante su criterio.

P. Al. finalizar el congreso de Palma usted dio a entender que emprendía una retirada. Los hechos han

venido a demostrar todo lo contrario,

R. No tengo inconveniente en reconocer que por entonces yo pensé, no ya tomarme una cura de silencio,

sino recluirme en mi vida privada. Sin embargo, el giro que tomó la elaboración de la ley del Divorcio me

obligó a asumir, como abogado de oficio, la defensa de una causa parlamentariamente perdida. Yo estaba

conforme con el proyecto de Iñigo Cavero, que era perfectamente .homologable, por ejemplo, al existente

en Alemania Occidental. Las modificaciones posteriores desarbolaban el modelo de divorcio causal y con

plazos de reflexión, para asumir las tesis socialistas sobre el divorcio por mero disenso. Yo he creído

siempre que es´ posible compatibilizar una ley de divorcio a la que se pudieran acoger los matrimonios´

definitivamente rotos que lo deseasen con una política de defensa de la familia y de la estabilidad del

matrimonio. Carlos Marx, ´el autor más citado por la izquierda, escribió que el matrimonio ´constituye el

paso más importante que da el hombre en toda su vida privada, por lo que cada ciudadano y la sociedad

misma han de procurar dotarlo de estabilidad.

El hecho es que los que defendimos unas tesis sobre el divorcio, con ligeras altas y bajas, quisimos aunar

esfuerzos para defender ordenadamente ciertas tesis político sociales, y así surgió la plataforma

moderada.

\ No creo que Miguel Herrero tenga vocación de torpedo)

• P. Al portavoz del Grupo Parlamentario Centrista, Miguel Herrero, se le atribuye la frase siguiente:

«Primero voy a hundir a Suárez, y luego, el barco de Suárez». Sea cierta o no esta afirmación, ¿comparte

usted la idea de que la UCD actual no sirve como proyecto político ,para acudir a unas nuevas elecciones?

¿Quién sobra y quién falta en UCD?

R. Nunca he oído a Miguel Herrero tal cosa, e imagino que se trata de una expresión apócrifa. En todo

caso no creo, que Miguel Herrero tenga vocación de torpedo. Por lo demás, pienso que el proyecto

político de UCD precisa cierta remodelación. Hay que convertir a UCD en un partido coherente con el

electorado y capaz de llevar a cabo una política económica, cultural y, social eficaz y homogénea. Pero no

debo extenderme sobre esto, porque es el presidente del partido y del Gobierno el que ha de marcar el

rumbo en la nueva, singladura. Quiero subrayar, por otra parte, que yo nunca he creído que sobrara nadie

en UCD. Sí he afirmado repetidas veces que hay que abrir las puertas y hacer un gran llamamiento a

cuantos hombres preparados y con conciencia cívica puedan contribuir a la gobernación del país.

P. Los suaristas piden fervientemente que Osear Alzaga entre en el Gobierno, para que de una vez dé la

cara. ¿Les dará usted ese placer si así se lo solicitara Leopoldo Calvo Sotelo?

R. No creo que a estas alturas de mi vida se me pueda decir seriamente que dé la cara, cuando la llevo

llena de cicatrices. No es preciso recordar que en otras épocas fui detenido no sé cuántas veces y

confinado durante un estado de excepción ni que desde que soy diputado he defendido mis convicciones,

incluso contra comente, sin aceptar nunca ninguna retribución por actividades del partido, asesoría de

ministros, consejos de administración de empresas públicas, para no perder la independencia de juicio.

Creo que a los 39 años no debe uno encerrarse en los coches y en los despachos oficiales, aunque respeto,

por supuesto, a mis amigos que son de otra opinión. También le puedo decir que como acostumbro a

supeditar muchos aspectos de mi vida al interés general, si en un momento dado resultase imprescindible

que yo me hiciera cargo de una cartera ministerial, la aceptaría. Pero las necesidades del interés general

son cosa muy diferente a! placer que esta decisión pueda producir, según usted dice, a algunos

compañeros de partido. En fin, que mientras yo no haga falla, y soy consciente de la modestia de mi

dimensión política, espero seguir con mis actividades académicas, con mi bufete y terminar de escribir un

libro sobre el sistema político español que comencé hace un año.

P. ¿Por qué esa oposición de los moderados a una ley de Autonomía Universitaria (LAU), que patrocina

un ministro democristiano?

R. No hay tal oposición a esta ley, que hemos contribuido a mejorar. El malentendido ha surgido porque

en una reunión del Grupo Parlamentario algunos aconsejamos posponer el último debate de este proyecto

de ley, para no llevarlo a cabo en una coyuntura política tan compleja como la que atravesábamos por

entonces. La propuesta era tan lógica como constructiva, y la aprobamos por amplio consenso.

P. ¿Podría, finalmente, definir los límites que separan a UCD de Manuel Fraga?

R. Tan amplio problema de definición sobrepasa el campo de mis responsabilidades políticas, pero es

evidente que estamos asistiendo a un reajuste de las fronteras de nuestro sistema de partidos: el PCE sufre

un desmoronamiento sin precedentes en la Europa mediterránea; el PSOE procura desprenderse, aunque

con vacilaciones, de su dogmática para adoptar un perfil más socialdemócrata. Ambos fenómenos pueden

beneficiar un crecimiento del PSOE, que se podría mantener dentro de unos límites si reaccionamos a

tiempo. Por otra parte, tenemos la apertura iniciada por Fernández Ordóñez, por el flanco izquierdo de

UCD, y el propósito de Fraga de convertir Alianza Popular en un partido conservador moderno. Se trata

de dos iniciativas que dejan a UCD en un incómodo emparedado, a poco éxito que tengan. Yo apunté

hace algún tiempo la conveniencia de estudiar una cierta política de alianzas electorales, y faltó poco para

que se me excomulgase, por lo que he optado por permanecer a la espera de lo que otros, sin duda,

propondrán.

 

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