Autor: Soriano, Manuel. 
 Los dirigentes provinciales están descontentos ante la política de hechos consumados. 
 Cavero, elegido secretario general de UCD con un fuerte voto de castigo     
 
 Diario 16.    01/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS dirigentes provinciales están descontentos ante la política de hechos consumados

Cavero, elegido secretario general de UCD con un fuerte voto de castigo

El actual ministro de Cultura, Iñigo Cavero, fue elegido ayer secretario general de UCD, soportando un

voto de castigo del 36 por 100 de los miembros del consejo político centrista, que no respaldaron su

candidatura presentada por el presidente del Gobierno y del partido, Leopoldo Calvo-Sotelo. Cavero

apostó por la renovación orgánica y estratégica de UCD, rechazó cualquier operación de «gran derecha» y

anunció su intención de esforzarse por evitar que Adolfo Suárez abandone UCD.

Manuel SORIANO

Madrid —

La elección de Iñigo Cavero como secretario general de UCD se consumó ayer sin más sorpresas

destacables que los 79 votos en blanco y cuatro nulos, frente a los 136 a favor, contabilizados entre los

miembros del consejo político que lo eligieron.

Sorprendió ese alto porcentaje —un 36 por 100— de votos que no respaldaron la candidatura presentada

por el presidente del Gobierno y del partido, Leopoldo Calvo-Sotelo. Los representantes de las diversas

tendencias valoraron este hecho como un voto de castigo emitido fundamentalmente por algunos

presidentes y secretarios provinciales.

El propio Iñigo Cavero analizó ese considerable número de votos en blanco como algo «normal», que

indica que «hay mucho por hacer para conseguir una mayor integración en UCD». Confesó que hubiera

sido sorpresivo que se hubiera dado la unanimidad, que sólo se produce en casos excepcionales. Máxime

si se comprueba que en UCD existen tensiones, conflictos en diferentes estrategias, que no iban a

desaparecer por el hecho de que se cambie la persona al frente de la secretaría general, aunque el

candidato fuera, como en este caso, propuesto por el presidente del partido, que tampoco fue elegido por

unanimidad.

Diversidad

Dirigentes de las distintas tendencias manifestaron que la procedencia de esos votos en blanco debió ser

muy diversa, de todas las familias centristas y de ninguna en particular. El voto fue nominal,

escribiéndose en la papeleta el nombre del candidato o dejándola en blanco.

Los miembros del consejo político que se identifican con Adolfo Suárez no recibieron ninguna consigna

en cuanto al sentido del voto, se les dejó libertad.

Se afirma también que Rodolfo Martín Villa, que podría considerarse uno de los perdedores de la crisis

centrista, «se empleó a fondo» ante sus seguidores, durante un almuerzo celebrado ayer, para que votaran

favorablemente a Iñigo Cavero. Martinvillistas de provincias acudieron a la reunión con cierta reticencia

para apoyar al candidato de Calvo-Sotelo, según confesaron algunos de los asistentes al almuerzo, donde

se plantearon ciertas «pegas» al candidato.

Se apunta a la cierta precipitación con que se ha abordado esta elección, con una insuficiente información

en provincias, para explicar el alto porcentaje de votos en blanco. Sólo minutos antes el presidente del

Gobierno se reunió con los presidentes y secretarios provinciales para informarles de su decisión de

proponer a Cavero como secretario general y solicitó que no se produjeran muchos votos en blanco. Esta

recomendación no fue observada y muchos dirigentes provinciales parece que han querido emitir un voto

de castigo para advertir que no se debe continuar con la política de hechos consumados decidida en

Madrid.

 

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