Autor: Cuadra Fernández, Bonifacio de la. 
 La falta de diputados centristas impidió materializar el acuerdo UCD - PSOE. 
 El reglamento volverá a la Comisión para rehacer el pacto sobre grupos parlamentarios     
 
 El País.    24/06/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

14/NACIONAL

ELPAIS; miércoles 24 de junio de 1981

PARLAMENTO

La falta de diputados centristas impidió materializar el acuerdo UCD-PSOE

El reglamento volverá a la Comisión para rehacer el pacto sobre los grupos parlamentarios

BONIFACIO DE LA CUADRA

El nuevo reglamento del Congreso de los Diputados, que ayer comenzaba a debatir el Pleno de la Cámara,

volverá a comisión, para tratar de rehacer allí el pacto político sobre el mismo. Este pacto no pudo

materializarse ayer en el hemiciclo por falta de diputados centristas en el momento de la votación del

punto más polémico del reglamento: la configuración de los grupos parlamentarios. La Cámara había

decidido ya la supresión del Grupo Andalucista, y la ausencia de diputados centristas impidió la segunda

parte del acuerdo: la supresión de los grupos socialistas vasco y catalán.

El acuerdo, en el que fundamentalmente eran protagonistas Unión de Centro Democrático (UCD) y

Partido Socialista Obrero Español (PSOE), consistía en la eliminación del Grupo Andalucista, para lo

cual se había establecido un texto que permitiera la supervivencia de las restantes minorías nacionalistas y

Coalición Democrática. Como contrapartida, los socialistas habían aceptado la supresión de sus dos

grupos periféricos, vasco y catalán, si bien habían manifestado su propósito de votar en contra de la

eliminación de ambos grupos afines.

La realización de este pacto se basaba fundamentalmente sobre la mayoría nucleada en torno al grupo

centrista y a Coalición Democrática. Sin embargo, la falta de 36 diputados centristas impidió que el pacto

fuera llevado a la práctica.

El primer punto del artículo veintitrés se aprobó con 247 votos favorables, 47 en contra y trece

abstenciones, y el texto siguiente: «Los diputados, en número no inferior a quince, podrán constituir

grupo parlamentario, podrán también constituirse en grupo parlamentario los diputados de una o varias

formaciones políticas que, aun sin reunir dicho mínimo, hubieren obtenido un número de escaños no

inferior a cinco y, al menos, el 15% de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren

presentado candidatura o el 5% de los emitidos en el conjunto de la nación». Aprobado este texto, quedó

sentenciada la eliminación del Grupo Andalucista.

El segundo texto a votación decía así: «En ningún caso pueden constituir grupo parlamentario separado

diputados que pertenezcan a un mismo partido. Tampoco podrán formar grupo parlamentario separado los

diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan

enfrentado ante el electorado».

El socialista catalán Rodolfo Guerra recordó que los diputados de su grupo obtuvieron 800.000 votos, y

que se presentaron ante el electorado catalán no sólo como socialistas, sino también como socialistas

catalanes. El socialista vasco Carlos Solchaga defendió la supervivencia de su grupo, basándose en

argumentos políticos, vinculados a la coyuntura económica y política del País Vasco. «No sería bueno

que hubiera una sola representación del País Vasco en esta Cámara». Sometido a votación este párrafo,

fue aceptado por 149 votos favorables, 144 en contra y seis abstenciones.

La exigua diferencia de cinco votos condujo a una votación de verificación, por el procedimiento de

levantarse para votar. Esta segunda votación arrojó el resultado de 135 votos favorables al texto, 142 en

contra (entre ellos el del diputado de Coalición Democrática Antonio de Senillosa) y cuatro abstenciones.

Este resultado produjo consternación en las filas centristas y un malestar visible entre los miembros del

Gobierno, especialmente en su presidente, Leopoldo Calvo Sotelo, y en el ministro de la Presidencia, Pío

Cabanillas. Se produjeron numerosas salidas a los pasillos del hemiciclo por parte de diputados de

diferentes grupos, y un ambiente de confusión que dificultaba la explicación de voto por parte del

portavoz andalucista, Alejandro Rojas Marcos, quien pidió repetidamente que ¡a presidencia le amparara

en su derecho al uso de la palabra.

Protesta andalucista

El líder del Partido Socialista de Andalucía (PSA) comenzó afirmando que a veces la democracia exigía

costes como el que su grupo acababa de pagar, al permitir «con nuestro voto que sigan teniendo grupo

parlamentario los socialistas catalanes y los socialistas vascos, con cuyos votos se ha contado para que el

Grupo Andalucista no pueda tenerlo en este Parlamento». Criticó la penalización que significaba la

decisión de la Cámara para el grupo y la inoportunidad de esta decisión a mitad de legislatura. Añadió que

la discriminación para Andalucía se sumaba a otras ya realizadas, como el 28 de febrero y la reforma de

la ley de Referéndum. Advirtió el peligro de desestabilización que podría producir una decisión como la

adoptada.

El comunista Felipe Alcaraz explicó que su grupo siempre había defendido la existencia de un mínimo de

cinco diputados para constituir grupo y consideró preocupante la contradicción consistente en eliminar al

Grupo Andalucista, pero no a otros grupos, como los dos socialistas, vasco y catalán. Anunció la

propuesta de una disposición transitoria para que la decisión no tuviera efectos en esta legislatura.

Los contactos producidos entre miembros del Gobierno y del grupo centrista, en un ambiente de gran

nerviosismo, desencadenaron finalmente la subida a la tribuna de oradores del portavoz centrista Miguel

Herrero, quien comenzó calificando su intervención de triste. Aseguró que el reglamento que se había

dado a luz contenía elementos notablemente positivos para el mejor funcionamiento de la Cámara, pero

que se basaba en la racionalización y el equilibrio que acababan de romperse. Añadió que tendía a

convertir la Cámara en una gran asamblea en la que estuvieran tanto los grandes grupos como las grandes

opciones ideológicas. Este propósito, según dijo, queda «injusta e intolerablemente perturbado si

desaparecen unas formaciones de base regional y no otras».

Tras estas manifestaciones, veladamente acusatorias para los socialistas, Miguel Herrero anunció que su

grupo no daría el aval a este reglamento y que votaría en contra a todos los artículos, así como la votación

global exigida por la Constitución, con lo que la Cámara tardaría tiempo en darse su nuevo reglamento.

Esta manifestación del portavoz centrista produjo crispación en la Cámara, mientras intervenía, por el

Grupo Mixto, Manuel Clavero, quien denunció la grave discriminación respecto a Andalucía y la buena

acogida de su grupo a la decisión del portavoz centrista.

El presidente de la Cámara pretendió continuar el debate, pero el portavoz de CD, Manuel Fraga, solicitó

la suspensión durante quince minutos, a lo que accedió Landelino Lavilla, quien convocó inmediatamente

a la Junta de Portavoces.

Explicación y protesta de los comunistas

Una hora después concluyó la reunión de la Junta de Portavoces y se anunció que se había llegado al

acuerdo, con la abstención comunista y del Grupo Mixto, de trasladar el debate que celebraba el Pleno de

nuevo a la Comisión de Reglamento, para tratar de encontrar un acuerdo. Lavilla explicó que «al no

existir perspectiva de aprobación del reglamento, la Junta de Portavoces propone que sea devuelto a la

Comisión para su reconsideración». Esta propuesta fue aprobada por 262 votos favorables, diez en contra

y treinta abstenciones.

Santiago Carrillo explicó que el Grupo Parlamentario Comunista se había abstenido por el espectáculo

extraño que significaba el envío del reglamento a la Comisión, cuando el problema podría resolverse con

una disposición transitoria. Criticó la falta de cumplimiento del compromiso por parte de algunos grupos,

que habían realizado un mal servicio al Parlamento. El socialista Gregorio Peces-Barba defendió el

acuerdo adoptado, por su carácter realista, ante la falta de perspectivas de aprobación.

Poco después de conocerse el resultado de la votación, durante la cual sólo estuvieron presentes el

presidente del Gobierno y los ministros Pío Cabanillas y José Pedro Pérez-Llorca, numerosos ministros y

diputados centristas llegaron apresuradamente a la Cámara. En la votación estuvieron también ausentes,

entre otros diputados, Osear Alzaga, Fernando Álvarez de Miranda, Manuel Díaz Finés, Guillermo

Medina, Ricardo de la Cierva y otros muchos.

A la salida del hemiciclo, una vez suspendida la sesión, Miguel Herrero manifestó: «Esto se carga el

Parlamento y me carga a mí».

 

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