Autor: Dávila, Carlos. 
 Las elecciones se celebrarán en julio. 
 Rosón y Pérez-Llorca pugnan por la presidencia de UCD en Madrid     
 
 ABC.    02/06/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Las elecciones se celebrarán en julio

Rosan y Pérez-Llorca pugnan por la presidencia de UCD de Madrid

MADRID (Carlos Dávila). Si la dirección de UCD no lo remedia, dos ministros importantes del

gabinete Calvo-Sotelo pueden enfrentarse en julio en una lucha electoral de imprevisibles

consecuencias para conseguir la presidencia de UCD de Madrid. El titular de Asuntos

Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca, y el de Interior, Juan José Rosón, están dispuestos, en

efecto, a disputarse el poder provincial por diferentes razones. El primero porque necesita con

cierta urgencia una patente ideológica consolidada, de la que carece. Pérez-Llorca —que se

define últimamente como liberal-progresista— trata ahora de conseguir los apoyos necesarios

en esta «familia», al tiempo que negocia —en el sentido lato del término— con los compañeros

democristianos en la operación crítica anterior a) Congreso de Mallorca.

El caso de Juan José Rosón es otro. Agotado su camino por el Ministerio del Interior, el político

gallego, ex gobernador civil de Madrid, pretende ahora fijar su posición en el partido para

obtener el acta de diputado correspondiente en las próximas elecciones. Rosón, que conoce

perfectamente la estructura de un partido formado en su mayoría sobre las antiguas estructuras

del Movimiento, no tendría demasiadas dificultades para conseguir e) apoyo de tos

compromisarios provinciales. Sin embargo, su situación es más débil en la propia capital,

donde no cuenta, salvo, claro está, con tos martinvillistas, con ningún grupo dispuesto a

patrocinar su candidatura. Cuenta Rosón, exactamente, con todos los atributos contrarios a los

que puede esgrimir su anticipado rival en las elecciones provinciales y compañero da Gobierno.

Pérez-Llorca puede obtener los favores de un grupo liberal —el de Fontán ya lo tiene casi

seguro— y de los democristianos. propicios a reproducir la operación que terminó con Adolfo

Suárez. Rosón, huertano de apoyos «familiares», tiene, sin embargo, suficientes seguidores en

las asambleas locales como para presumir su triunfo holgado, siempre y cuando la doctrina

oficial del partido no se incline por la otra opción.

En cualquier caso, lo más probable es que al final el arbitraje de UCD imponga sus

condiciones, y éstas favorezcan sensiblemente al ministro del Interior, Juan José Rosón. En los

círculos de la Moncloa se recuerda perfectamente la estúpida experiencia que tuvo que vivir el

anterior inquilino, Adolfo Suárez, cuando, mal aconsejado, como casi siempre, apostó por

Rodríguez Miranda para el cargo de portavoz del Grupo Parlamentario. Luego, como se

recordará, Suárez tuvo que pedir imparcialidad, y el nombre de Miguel Herrero se impuso aún

con menos dificultades de las previstas. Ahora no se quiere repetir la experiencia, y por tanto,

aun manteniendo la neutralidad, no se transmitirá un mensaje de apoyo al candidato mejor

situado, sea cual fuere su nombre. Con esta política se evitará, además, cualquier implicación

directa en la mecánica de las elecciones. Calvo-Sotelo, en definitiva, ya ha dicho que huye, por

ahora, de la pequeña política partidista, cuyos barros, como sucedió con Suárez, pueden

salpicarle y ensuciarle.

 

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