Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Aspectos clínicos     
 
 ABC.    24/06/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

OPINIÓN

ABC/3

De ayer a hoy

Aspectos clínicos

Una vez más en el seno de UCD ha habido disidencia en cuanto a los principios. Los enemigos

encarnizados de UCD están en UCD. El centro se dispara hacia la derecha y hacia la izquierda y se queda

sin centristas, aunque todos reclamen el título. UCD se hace constantes desaires a sí misma. Francisco

Fernández Ordóñez y Oscar Alzaga son el perro y el gato dentro de una jaula que les viene estrecha a los

dos. La cuestión del divorcio, y dentro de ella la famosa «cláusula de dureza», ha sido esta vez el reactivo

que ha sacado fuera la paranoica personalidad de UCD. Tanto es así que yo creo que UCD no tiene ya

responsabilidad política. En Alzaga, por ejemplo, su militancia democristiana y su militancia en UCD no

se identifican, no forman una sola personalidad. Lo mismo podemos decir de Fernández Ordóñez respecto

a su militancia socialdemócrata. Así es que se da en ellos, y en otros miembros del partido, un disturbio,

cabe decir, de la psique política.

Los aspectos clínicos de UCD afloran cada vez con más angustia. La pseudorracionalidad con la que

hombres tan distintos han querido justificar el estar juntos formando coherencia no resiste ahora el menor

análisis. Todo va bien cuando se mueven en esa zona crepuscular de los intereses de poder donde tanto

vale el guiño de ojos y el «tú me entiendes». Pero cuando llega el momento en el que los principios

ideológicos no pueden ser reprimidos, porque esa es precisamente la cuestión, asistimos al gran

espectáculo psiquiátrico de la doble personalidad de UCD. Cada individuo, o cada subgrupo, siente en la

propia conciencia su distanciamiento de la totalidad, cuando no se se vuelve completamente opaca. Y

cuanto más razonan su disensión con el fin de hacerla viable, menos viable hacen el partido. Si, fijándose

en el poder que ostentan, procuran asentarse sobre la tierra firme de un principio común, tal como ocurrió

en el Congreso de Palma de Mallorca, actitud tan razonable acaba por sonar paradójicamente a

irracionalidad.

Más de treinta diputados de UCD se unieron a los socialistas y a los comunistas para votar no

exactamente contra un proyecto de UCD, sino a favor de un proyecto gubernamental, la ley del Divorcio

presentada por el ministro de Justicia, miembro de UCD. Y ahora otro miembro de UCD, Oscar Alzaga,

pide la dimisión como miembro de UCD del ministro de Justicia. Es todo tan laberíntico que habría que ir

a Toledo a tomarle declaración al Cristo de la Vega, pues ningún juez en la tierra podrá decirnos cuál fue

la promesa de Fernández Ordóñez, si la hubo, y dónde está el incumplimiento. Quizá lo mejor que puede

hacer Fernández Ordóñez es marcharse a Flandes, si es que no quiere casarse con Osear Alzaga. De todo

esto resulta la necesidad inaplazable de una nueva mayoría parlamentaria. El no calmar esa necesidad es

literalmente antidemocrático e históricamente antipatriótico.

—CANDIDO.

 

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