Autor: Dávila, Carlos. 
 Para mediados de julio. 
 Rodríguez Sahagún convocará a los jefes de fila de UCD     
 
 ABC.    25/06/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

JUEVES 25-6-81

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NACIONAL

Para mediados de julio

Rodríguez Sahagún convocará a los jefes de fila de UCD

MADRID (Carlos Dávila).

Rodríguez Sahagún ha llamado a rebato. Así debe interpretarse su decisión de convocar, para mediados

de julio, a |os «budas» centristas, en un remedio, según se cree, de lo que hizo Adolfo Suárez hace

exactamente un año, cuando se sometió al bombardeo inmisericorde de los barones en la «casa de la

pradera» de Miraflores de la Sierra. Los dos últimos acontecimientos parlamentarios han movido al

presidente del partido a formalizar esta convocatoria hecha, si se atiende a las informaciones, a toda prisa

y con interés de urgencia. Y es que la cosa no es para menos.

No se sabe cuántos ni quiénes serán en esta ocasión los convocados. Los barones de antaño ya no parecen

representar a nadie. Muerto Joaquín Garrigues, ¿quién puede representar a los liberales?; malamente lo

hará Ignacio Camuñas, enfrentado con un sector muy concreto de sus correligionarios de UCD. Francisco

Fernández Ordóñez, vencedor, dígase lo que se diga, de la batalla divorcista —España tiene a partir de

ahora una ley asumible por cualquier espíritu moderno y progresista—, tiene, sin embargo, dentro de su

sector socialdemócrata serias resistencias. Hace solamente unos días citó a sus diputados a una «cena de

´trabajo» y sólo asistieron siete, curiosamente los siete que dependen administrativamente de él. ¿Qué

puede por otro lado decir un Álvarez Miranda, en permanente disidencia, si ni siquiera ha sido el

protagonista de la «operación crítica»?

En esta situación y aunque es plausible la iniciativa del presidente de UCD, es dudosa, por lo menos, su

eficacia. Hay que tener en cuenta, además, que sólo días antes habrán terminado las asambleas

provinciales del partido, unas asambleas enormemente problemáticas y que han sido consideradas en

grupos amplios del partido como inconvenientes. Los problemas en diversas demarcaciones centristas son

en este punto absolutamente transparentes: en Valencia, el grupo de Fernando Abril está

irremediablemente enfrentado contra el de Attard, Pin y Muñoz Peirats y en Málaga, por poner sólo dos

ejemplos, se ha impugnado la reelección de Luis Fernando Plaza, con el alegato de que, ni siquiera se han

respetado los Estatutos del partido.

En estas condiciones de perentoriedad se mueve el partido gubernamental. Las amenazas de fuga

continúan produciéndose; la última, la del diputado santanderino Ciríaco Díaz Porras, que está en notable

desacuerdo con el comportamiento del miembro de la Ejecutiva Nacional, Justo de las Cuevas, obediente

suarista recompensado en Palma con un puesto en el Comité de los grandes. La mayor incógnita es, en

estos momentos, la actuación del ex presidente Suárez, relanzado, como era de prever, tras su homenaje

abulense, realizado en olor de multitud y en el cual, según parece, Suárez volvió a sus mejores tiempos de

vendedor de ilusiones. El martes, Suárez fue uno de los diputados que faltó a la hora de las votaciones

sobre el Reglamento, y su ausencia, en principio, mal interpretada, puede deberse no precisamente a un

desinterés por los temas de su partido, sino, justamente, a todo lo contrario. No se conocen cuáles serán

ios próximos pasos del ex presidente.

El Senado, la facción centrista, está, en otro orden de cosas, revuelto. Su portavoz, el original Villodres,

obcecado con un Estatuto de Libertades impenetrable (recuérdese que se debe a la pluma y al ingenio del

democristiano Villar Arregui) se ha dolido, quizá con alguna razón, del desprecio total! con que en el

Congreso se toman las sugerencias del Senado. Esto viene a cuento de la derrota de la enmienda sobre la

«cláusula de dureza» patrocinada por los senadores en la Cámara Baja. Villodres ha pedido la

comparecencia de Sahagún y Rafael Calvo para explicar qué es lo que ha pasado, en realidad, con sus

indicaciones legislativas. Pero poco podrán explicar.

La prioridad es para !a dirección soldar los muchísimos rotos que se han producido en el tejido centrista.

Los diputados consideran prácticamente imprescindible que Leopoldo Calvo-Sotelo se decida, de una vez

por todas, a ordenar el guirigay ucedero. Pero el presidente no está, por ahora, por esta labor, que le puede

producir un desgaste político irreversible. Sus consejeros no son tampoco demasiado proclives a plantear

un consejo de esta índole. La filosofía es, hoy por hoy, «sobrevolar los campos y ver en qué situación se

encuentra el terreno», según frase más o menos gráfica de uno de los allegados más próximos al

presidente. Los ministros están también a la espera. Pío Cabanillas, sorprendentemente callado, ha

quedado en situación de debilitamiento tras sus movimientos alrededor de la Fundación para el Progreso

de la Democracia. Otros de sus compañeros de Gabinete son acusados por los diputados de

irresponsabilidad parlamentaria con razonable autenticidad, ya que. sólo tres de ellos estaban presentes el

martes cuando se consumó la estrepitosa derrota centrista en la votación sobre el Reglamento.

Y como fondo, la tentación regionalista, cada vez más patente sobre todo después de la insistencia

socialista en mantener la ventaja de tres grupos parlamentarios en el Congreso. El PSOE, que —esto hay

que reconocerlo— tiene cuarenta escaños menos que UCD, disfruta en esta legislatura de tres veces más

tiempos parlamentarios que los centristas, merced a un reglamento obsoleto y agónico que todavía no ha

podido reformarse. En estas circunstancias, son muchos los diputados de UCD —de la periferia me

refiero— que están tentados de pedir igual tratamiento que el que, por ejemplo, se benefician los

socialistas vascos y catalanes. El último de ellos ha sido el canario Olarte, que ya ha dicho que si subsiste

el Grupo Socialista Vasco, «nosotros tenemos tanto derecho como ellos a constituirnos

autonómicamente». Tiene razón, aunque el argumento conduce indefectiblemente a un Parlamento

ingobernable.

MENTÍS DE UCD

MADRID.

El jefe de Prensa de UCD ha manifestado a Efe que «se desmiente que el presidente del partido vaya a

celebrar reuniones con los denominados "barones", o lo que algunos consideran cabezas de fila de las

familias políticas».

 

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