Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El centro se mueve     
 
 Ya.    03/06/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La columna

EL CENTRO SE MUEVE

ÓSCAR Alzaga acudió de nuevo el lunes a la Moncloa, aunque esta vez no se vio con el presidente

Calvo-Sotelo. Aparentemente, este joven político, brillante e inquieto, está haciéndose con el liderazgo

del ala democristiana del partido centrista, mientras Landelino Lavilla permanece extrañamente quieto y o

silencioso, observando los movimientos de los demás. Lo mismo que Suárez. Los alemanes —por allí

anda el presidente del partido, Rodríguez Sahagún— ya han dado su veredicto: no habrá apoyos a ningún

partido cristiano-demócrata separado de UCD. La idea en este momento es de ampliación del campo

electoral; no de reducciones ni rupturas.

Lo cierto es que Unión de Centro Democrático, hasta hace poco un colectivo político —el mayor de

todos— ahogado por las deudas, vuelve a tener liquidez. El dinero fluye de nuevo a las arcas centristas

bajo el aval de Calvo-Sotelo, como si estuviéramos en vísperas de elecciones. Este saneamiento

económico, que tiene indudable mérito dado el cerco de desprestigio que ha venido rodeando al partido

gubernamental, va a tener pronto efectos visibles e importantes. Ante todo, UCD necesita recuperar los

canales de comunicación perdidos, ana vez formalizado el «pacto centrista» que ahora está en marcha.

Mientras el PSOE retrasa prudentemente, por miedo al estallido interno, según todos los indicios, su

congreso nacional, que debería celebrarse en octubre, el partido centrista se embarca con audacia en la

celebración de las asambleas provinciales, en la primera parte del verano, para la renovación de la,

dirección del partido en las provincias y en las regiones. Del resultado de estas elecciones, que ya están en

marcha y que han sido como remover el avispero, va a depender también la composición, en gran parte,

del Consejo político del partido. Por aquí puede romperse el difícil equilibrio de fuerzas que ahora existe

en este órgano supremo de decisión. De estas elecciones va a depender también el «color» de las listas en

las próximas elecciones generales.

Así, pues, estas asambleas provinciales de UCD tienen el valor de la clarificación y probablemente del

relanzamiento del partido más importante de España, que aspira razonablemente, con los arreglos y los

pactos que hagan falta, a ganar con holgura las próximas elecciones generales. Una de las «jugadas»

cantadas en este sentido es el «aterrizaje», más pronto o más tarde, del presidente Calvo-Sotelo en el

partido para ponerse al frente del mismo. La prudencia política señalará el momento. Probablemente

esperará a la renovación de los cargos provinciales y del Consejo político, a la celebración del juicio a los

militares del 23 de febrero (que es una importante piedra de toque), presidido por Gabeiras este mismo

verano, y a las elecciones al Parlamento gallego, que son otro complicado «test». Antes permanecerá

probablemente quieto.

Vuelven, sin embargo, a intensificarse estos días los rumores que apuntan a un próximo reajuste a fondo

del Gobierno. Seria propiamente el primer Gabinete d« Calvo-Sotelo, que tuvo que arrancar con el equipo

ministerial de Suárez obligado por las circunstancias nacionales. Incluso se insiste en que en este primer

Gobierno de Calvo-Sotelo, en el que posiblemente figuraría un ilustre general con gran prestigio entre las

Fuerzas Armadas, podrían entrar algunas destacadas personalidades independientes. Hasta han empezado

a circular algunos nombres. No obstante, esto puede ser prematuro.

Abel HERNÁNDEZ

 

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