Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Del presidende al lendakari  :   
 Notas para una entrevista trascendental. 
 ABC.    06/04/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 41. 

ABC. DOMINGO, 6 DE ABRIL DE 1980. PAG. 6.

DEL PRESIDENTE AL "LENDAKARI"

(Notas para una entrevista trascendental

DDe todos los negocios que Adolfo Suárez tiene pendientes en su agenda, el más importante para el

Estado es su proyectada entrevista con Carlos Garaicoechea. Cuando ambos políticos se encuentren, el

diálogo podrá establecerse a dos niveles. El líder de la UCD y el todavía líder del PNV tienen

ciertamente que hablar de algunos cosas, pero todavía es más necesario el intercambio de información

entre el presidente del Gobierno español y el primer «lendakari» vasco, jamás investido con la legitimidad

democrática que proporciona el sugrafio universal.

Confio en que Suárez no haya quedado excesivamente atrapado en Mallorca en la tela de araña de los

interminables soliloquios de Fernando Abril y haya podido dedicar algún tiempo estos días a preparar la

entrevista. Va a ser mucho lo que se juegue en ella y seria equivocado y frivolo confiar tan sólo en su

innata habilidad para salir bien parado de cualquier escena de sofá.

Desde una perspectiva nacional y apartidista, los resultados de las elecciones autonómicas celebradas

hace un mes en el País Vasco son, con diferencia, los peores de cuantos han jalonado el tránsito político.

No queda otro remedio que acatar sus consecuencias, siempre que éstas vayan hilvanándose de acuerdo

con la legalidad constitucional. Sin embargo, parece urgente desinflar algunas de las suposiciones que —

no sin cierto fundamento— se perciben detrás del voto de muchos ciudadanos vascos. ´

Los resultados de los comicios vascos fueron pésimos porque casi la mitad del electorado se quedó de

nuevo en su casa; porque eI PNV cimentó su éxito en el chantaje de su boicot parlamentario en Madrid y

en su habitual ambigüedad con relación a la ETA, y porque más de ciento cincuenta mil ciudadanos

avalaron los postulados y la estrategia de Herri Batasuna.

Tal y como ya ocurriera tras la Irrupción de esta coalición «abertzale» en los comicios del 1 de marzo, en

Madrid proliferan ahora los planteamientos autocríticos. No faltan motivos para ello, pero todavía los hay

más para que la autocritica.se la hagan los propios vascos. Quienes se han equivocado con relación a

Herri Batasuna no somos los millones de españoles que rechazamos sus tesis políticas y repudiamos sus

métodos y vinculaciones, sino aquellos electores que en plenitud de facultades mentales le han prestado

su apoyo en las urnas.

D LOS VOTOS DE HERRI BATASUNA Y LA TRAGEDIA DE AZCOITIA

El hecho de que una alternativa política cuente con cierto respaldo popular no la convalida moralmente,

Hitler y su .nacional-socialismo llegaron al poder, más o menos limpiamente, gracias al veredicto de las

urnas. Aun en el caso de que el 90 por 100 de los vascos estuvieran con Herri Batasuna, continuaría

siendo falsas las teorías históricas que avalan el secesionismo y continuaría siendo monstruoso reducir las

muertes del soldado de diecinueve años que acompañaba al general Esquivias o del muchacho de trece

que jugaba en las calles de Azcoitia, a la categoría de lamentables «errores técnicos» en el contexto de

una «guerra de liberación». La verdad y la justicia quedarían del lado del 10 por 100 restante.

Lo que más me impresionó de la tragedia de Azcoitia fue la terrible experiencia por la que hubo de pasar

el padre del otro muchacho, Fernando García, el que quedó ciego. Supo lo ocurrido poco instantes

después de la explosión, recogió el cuerpo sangrante de su hijo y condujo frenéticamente en su automóvil

hasta el centro hospitalario de San Sebastián, en el que lograron salvar su vida.

¿Qué pensamientos atravesaron su mente durante los cincuenta y tantos kilómetros que hubo que recorrer

en tan angustiosas circunstancias? Fuera cual fuera su ideología, estoy seguro de que ni él ni nadie en su

pellejo encontraría consuelo alguno en la idea de que el explosivo iba destinado a la Guardia Civil y

formaba parte de una cadena coordinada de acciones «militares» (ETA) y «políticas» (Herri Batasuna),

encaminada a hacer del País Vasco una república independiente y socialista. ,

¿Tendrá alguien la osadía de intentar convencer a ese muchacho, para quien hasta hace una semana la

vida eran un sin fin de posibilidades abiertas y que ahora yace con el rostro destrozado en una cama de

hospital, de que la muerte de su amigo, de que el tributo de sus dos ojos, han sido contribuciones eficaces

para el éxito de una causa justa?

? LO QUE SUAREZ DEBE ADVERTIR AL «LENDAKARI»

Muy grande tiene que ser ya el derrumbamiento moral del pueblo vasco, cuando cuaretna y ocho horas

después del suceso de Azcoitia los flamantes nuevos parlamentarios que acudieron a la villa de Guernica

no escucharon voces incitándoles a perseguir a los responsables, sino voces incitándoles a recabar su

perdón en eí caso de que sean aprehendidos:

Es difícil, a veces, saber dónde se encuentra la verdad, pero, en cambio, hay errores de identificación

indiscutible porque son errores pestilentes. No aun en el caso de que todos los vascos vivos clamaran por

la amnistía en Bilbao, en Venezuela y en Idano, puede el Estado dar su brazo a torcer porque los más

elementales fundamentos de nuestra civilización quedarían mancillados y pasaríamos a ser un pueblo a la

deriva de la historia.

Esta idea debe formar parte del mensaje del presidente al «lendakari». Suárez tiene que felicitar a

Garaicoechea por su triunfo, reiterarle su promesa de colaboración a todos los niveles con las

instituciones vascas e invitarle a buscar una salida digna —transaccional hasta donde se pueda— para la

brusca decisión de su partido de abandonar el Parlamento de Madrid. Pero sentadas estas bases, tendidos

estos puentes, está obligado también a recordarle que por muchas competencias que sean traspasadas, el

Gobierno de la Nación continuará honrando las responsabilidades últimas que le confiere la Constitución.

Decía Alexis de Tocqueville que lo más triste de algunos procesos revolucionarios es que se

desencadenan precisamente cuan

Suárez debe felicitar a Garaicoechea por su triunfo y reiterarle su promesa de colaboración. Pero también

debe recordarl·e que el Gobierno de la Nación honrará las responsabilidades que le confiere la

Constitución.

do por la vía de la reforma comienzan a conseguirse logros sustantivos con mucho menor coste. Suárez

debe invitar a Garaicoechea a comparar el actual techo de autogobierno del pueblo vasco con su situación

en cualquier otra etapa histórica y no con los planteamientos maximalistas sólo plasmados en los libros.

Suárez debe advertirle que todo serán facilidades si él, su Gobierno y su partido se entregan, con esa

tenacidad que distingue a los vascos, a la tarea de reconstruir el país a través de los instrumentos que la

Monarquía democrática ha puesto ya en sus manos; pero Suárez debe advertirle también que todo el

poder coercitivo del Estado será empleado contra ellos si pretenden utilizar lo conseguido como mera

plataforma de conquistas anticonstitucionales.

D CON LA MISMA CONTUNDENCIA DE OCTUBRE DEL 34

El Parlamento vasco quedó constituido el pasado lunes, con una seráfica intervención de Leizaola, quien

exaltó una y otra vez el amor de los vascos a la democracia y la libertad, olvidando mencionar, tan

siquiera de pasada, que son compatriotas suyos —cachorros originariamente amamantados a sus libres

políticas— quienes todos los días conculcan ambas salvajemente.

Cada una de las tres primeras proposiciones de debate presentadas ya a trámite por Euzkadíko Ezquerra

—amnistía, paralización de Lemóniz, anexión de Navarra va a suponer para los hombres del PNV una

tentación de romper la baraja casi sin haber comenzado el juego. A Garaicoechea, su CGV y su partido no

les van a faltar presiones, invitándoles a ponerse a la cabeza de la manifestación que ya se encargarán

otros de organizar a propósito de estos tres temas. Es importante, por lo tanto, que Suárez deje bien claro

ante el «lendakari» su disposición a proceder con la misma contundencia con que lo hicieron los

gobernantes de la República, en el caso de que por la vía de la confrontación institucional los

nacionalistas vascos llegaran a tratar.de revivir el octubre catalán del 34.

Hace aproximadamente un año escribía que la solución civil del contencioso vasco requería transitar una

angosta senda entre dos escarpados precipicios igualmente amenazantes: el abismo de la secesión y el

abismo de la intervención militar. Ahora que la vigilancia y conservación de tan valiosa ruta ha sido

adjudicada a los hombres del PNV, bueno sería hacerles saber con toda franqueza que si a causa de su

negligencia ese camino queda algún día bloqueado los poderes del Estado están antes dispuestos, suicidio

por suicidio, a recurrir a las Fuerzas Armadas que a aceptar la desmembración Indecorosa de España.

ABC. DOMINGO, 6 DE ABRIL DE 198O. PAG. 7.

«El hecho de que una alternativa política cuente con cierto respaldo popular no la convalida

moralmente... El Estado no puede dar su brazo a torcer ni aun en el caso de que todos los vascos vivos

clamaran por la amnistía»

Suárez debe precisar muy bien ante el «lendakari» vasco que para los poderes del Estado la puesta en

marcha del Parlamento autonómico y el desarrollo del Estatuto de Guernica significan el término de un

viaje, tras el que ya no queda nada que arrancar ni con la paz ni con la guerra.

D EL «RAPTO» DE NAVARRA Y EL «CASO» DEL BURGO

Algunas opciones políticas vascas han cimentado sus buenos resultados electorales sobre sugerencias —

veladas o abiertas— de que sus respectivas tácticas eran las mejor encaminadas de cara a la «liberación de

los presos»., «expulsión de las fuerzas de ocupación», «ejercicio de la autodeterminación» e

«incorporación de Navarra a Euskadi». Era su derecho vender esta mercancía y el de sus clientes

electorales pretender comprarla. Es obligación ahora del Gobierno del Estado garantizar que tales

promesas queden incumplidas y asegurar que tales esperanzas resulten defraudadas.

Especialmente avanzada está ya la trama tendida contra la independencia del Antiguo Reino. Tal era la

naturaleza de las consignas y tal el ánimo de los convocantes del «Aberri Eguna», de Pamplona, que el

gobernador, Ameijide, con su habitual buen criterio, ha decretado su suspensión.

Es lamentable que un sector minoritario de la UCD de Navarra —motivado por tristes rencillas

provincianas— les haya hecho el juego a quienes preparan el rapto de su tierra, contribuyendo a arrojar a

los pies de los caballos al presidente de la Diputación, Jaime Ignacio del Burgo. Ninguna responsabilidad

penal se deriva, como parece demostrado, de su actuación en el asunto Fasa, pero la publicidad del

«affaire» ha proporcionado a los partidos panvasquistas, que Juntamente con el PSOE dominan el

Parlamento navarro, una coartada estupenda para pedirle responsabilidades políticas.

Del Burgo no llegó a la Presidencia de la Diputación como consecuencia del juego de fuerzas establecido

en el Parlamento, sino a raíz del resultado de una elección de segundo grado basada en el sufragio

universal. Reconocer en estas circunstancias autoridad del Parlametno sobre la Diputación sería un

precedente de fatales repercusiones para Navarra. Prospere o no la moción de censura en su contra, Del

Burgo debe seguir en su puesto, y su partido debe apoyarle con más gallardía que hasta ahora.

D UN AÑO DE AYUNTAMIENTOS DE IZQUIERDA

Muy pocas cosas han cambiado en los Municipios españoles durante este primer año de administración de

la izquierda. Nuestras ciudades no se han convertido en el paradisiaco retablo de globos, flores y palomas,

presentado por los socialistas en su programa electoral, pero tampoco han servido de plataforma a los

experimentos colectivistas augurados lúgubremente desde posiciones conservadoras, a la vista de los

resultados del 3 de abril.

La ideología de los nuevos rectores de los Ayuntamientos tan sólo ha quedado patente, para el español

medio, en polémicas tan secundarias como el cambio de los nombres de las calles, o tan localizadas

como el desdichado asunto del «Libro Rojo del Cole». Por lo demás la percepción que el ciudadano

ordinario tiene, pongamos por caso, de la gestión de Enrique Tierno, no se distingue apenas de la que

hace quince meses le proyectaba el mandato de José Luis Alvarez. Sé que uno y otro protestarán ante la

equiparación, pero ésa es la realidad.

Y es que por mucho entusiasmo humanista, por mucho celo cripto-marxista que los ediles de turno

inviertan en el empeño, cada vez resulta más difícil politizar el gobierno de los Ayuntamientos grandes.

En la entrevista-balance publicada el jueves por este periódico, Tierno confiesa haberse convertido en un

gerente de empresa. No podía ser de otra manera. De los Municipios, el ciudadano demanda eficacia, y

muy poco más que eficacia. No todas las parcelas de la vida tienen por qué estar invadidas por los ávidos

tentáculos de los partidos políticos, siempre al servicio de intereses particulares, adornados con

dogmatismo de salón.

La nueva ley de Régimen Local —sin duda una de las prioridades legislativas inmediatas— debería tener

en cuenta esta experiencia y favorecer, por una parte, la máxima profesionalización de los funcionarios

municipales y, por otro lado, una cierta diversificación de las vías de acceso a tas Corporaciones.

Mientras la normativa electoral continúe garantizando la exclusiva a los partidos políticos, lo lógico es

que sean los concejales quienes, como ocurre hasta ahora, elijan al alcalde, pues el Municipio habrá de

regirse, a fin de cuentas, de acuerdo con las mayorías aritméticas, fruto de las respectivas disciplinas de

voto.

Para que la elección del alcalde, de manera directa —como propone UCD tras comprobar lo mal que le va

con el sistema que sus propios representantes apoyaron en el Congreso— tuviera sentido, los candidatos

al cargo no deberían ser cabezas de lista de los diferentes partidos, sino aspirantes individuales en

competición personal y abierta. Consecuentemente cada distrito de la ciudad debería servir de escenario a

una pugna parecida para designar a sus concejales, de forma que éstos no se debieran sino a sus electores

y pudieran votar a favor o en contra de la política del alcalde, según su libre criterio, y no en función de

las directrices generales del partido de turno.

Sirvan estas ideas como mero ejercicio especulativo, pues no existe ni la más remota posibilidad de que

vayan a ser puestas en práctica. La ley de Régimen Local va a ser elaborada por los partidos, de acuerdo

con sus propios intereses. Ninguna élite política destruye voluntariamente el sistema electoral que —con

uno u otro reparto— le proporciona el control sobre tantas cotas de poder.

D LA POLÉMICA SOBRE EL DÉFICIT DE LOS MUNICIPIOS

El principal frente de batalla de los Municipios de izquierda durante su ejercicio" inaugural ha sido el de

la demanda de subsidios públicos, con objeto de paliar sus abultados déficit. El Gobierno no se ha

mostrado todo lo dadivoso que los alcaldes hubieran deseado y esto es algo´ que los contribuyentes

debemos agradecer al vicepresidente Abril.

Este no es un conflicto entre izquierdas y derechas, sino entre residentes en concentraciones urbanas, con

una elevada cantidad de servicios públicos, y residentes en núcleos rurales con escasa infraestructura. En

el déficit de las grandes ciudades puede establecerse, en beneficio de sus actuales administradores, la

distinción entre las deudas anteriormente contraídas y los números rojos acumulados durante el último

año, como consecuencia del desequilibrio entre ingresos y gastos. Si bien en el primer caso se impone una

cierta flexibilidad de índole política, ambos supuestos no recubren sino una misma evidencia: los

habitantes de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia y demás urbes endeudadas han recibido cosas por

las que no han pagado.

Satisfacer las exigencias de la izquierda supondría que los contribuyentes de la España rural, cuya calidad

de vida es netamente inferior, posibilitarán a madrileños y barceloneses seguir viajando en Metro y

autobús a mitad de precio.

Eso sería inadmisible. Las Corporaciones con dificultades económicas no tienen sino dos opciones. La

más eficaz y lógica seria, en mi opinión, dejar que el precio de cada cosa se ajustara a su coste y confiar

en el libre juego del mercado. Si como me temo, los planteamientos proteccionistas —comunes, por otra

parte, a izquierdas y derechas— descartan esta alternativa, no les queda sino apelar a la solidaridad de los

miembros de la comunidad municipal y repartir el déficit entre todos los habitantes de la ciudad —sean

usuarios o no de los servicios públicos—, mediante nuevos impuestos indirectos.

Se quejan de que esta salida es «muy poco política». Con ello quieren decir que a nadie le gusta pagar lo

que gasta su vecino y que la opinión pública puede reaccionar en su contra. Desde esta perspectiva, sin

duda entenderán que el Gobierno se cuide muy mucho de obligar a los campesinos extremeños, gallegos,

castellanos o andaluces, a los profesionales de Zamora, Toledo o Albacete, a pagar lo que a cientos de

kilómetros de distancia gasta un señor con el que ni siquiera se cruzarán nunca por la calle.— Pedro J.

RAMÍREZ.

LA FRASE DE LA SEMANA

FELIPE

GONZÁLEZ:

«No hay

peligro

de golpe

involución,

salvo la

involución

a la que

está

sometiendo a la

democracia

el propio

Gobierno»

 

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