Autor: Prieto, Joaquín. 
 Ante el II Congreso de UCD.. 
 Ambigua oferta electoral de Adolfo Suárez     
 
 El País.    22/01/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Ambigua oferta electoral de Adolfo Suárez

JOAQUÍN PRIETO

La fórmula electoral planteada por Suárez —sistema mayoritario con listas abiertas— es lo

suficientemente ambigua como para que los distintos sectores centristas no sepan qué es lo que se les

ofrece realmente. Son necesarias mayores aclaraciones para saber si el sistema permitirá el acceso

automático de las minorías al comité ejecutivo —caso de que se vote a listas abiertas, pero incompletas- o

si se trata de permitir a los electores que tachen algunos candidatos, a fin de que los delegados puedan

desahogarse mostrando quiénes son los líderes menos queridos.

El principio inspirador del sistema mayoritario es que gana quien obtiene la mayoría de los votos, pero

esto clarifica muy poco respecto a lo que se pretende. Si el sistema de candidaturas es con listas

completas (tantos nombres como puestos a cubrir), aquel que tenga el 50% más uno de los votos se

asegura la victoria total, y la otra lista o listas quedan absolutamente fuera de juego. Si el sistema es con

listas incompletas (cada candidatura contiene menos nombres que el total de puestos a cubrir), se dejan

algunos puestos a la minoría, que tiene así posibilidad de quedar representada en el nuevo órgano

ejecutivo.

Tanto en un caso como en otro, la principal característica de la lista abierta es que cada elector no está

obligado a votar a la totalidad de los candidatos que le presenta una de las opciones; en la práctica, esto

sólo sirve para demostrar lo mal que le cae a uno tal o cual señor. Por ejemplo, supongamos que

Fernández Ordóñez o Fernando Abril figurasen en la lista mayoritaria, pero que todo un sector de

votantes hubiera decidido tacharles: posiblemente obtendrían los votos necesarios para figurar en el nuevo

comité ejecutivo, pero sus oponentes tendrían buen cuidado en destacar lo poco que les quiere la base o lo

mal vistos que están por este o aquel sector. Es justamente lo ocurrido con José María Zufiaur en el

último congreso de UGT: logró los votos necesarios para salir, pero un gran sector le castigó tachándole a

la hora de emitir el sufragio.

Tampoco está claro si la elección del comité ejecutivo va a hacerse en bloque (se presentan listas para

miembros de dicho órgano, sin especificar cuál va a ser la función de cada uno) o cargo a cargo, como

ocurre, por ejemplo, en el PSOE. En los congresos socialistas, cada lista especifica quién es el candidato a

secretario general, a secretario de organización o a secretario municipal, y, por tanto, se enfrentan los

candidatos a ese puesto concreto en las diferentes listas, existiendo la posibilidad teórica de que el

aspirante a tal o cual secretaría en la lista minoritaria sea efectivamente elegido si su homólogo de la

mayoritaria obtiene menos votos que él. Pero en UCD no se organizó un sistema similar en el I Congreso,

ni parece que esté en el ánimo de los diversos sectores para el próximo.

Suárez quiere negociar

Pero al margen de las implicaciones que se desprenden de cada posibilidad técnica, lo importante es

determinar cuál es la oferta política de Suárez al sector crítico. Lanzar una declaración en 1*

que se ofrecen novedades respecto a las posiciones anteriormente mantenidas, sin cerrarlas con una

solución hecha de antemano, sugiere que el presidente ofrece negociaciones a sus oponentes:

probablemente quiere obligar a Landelino Lavilla a negociar una lista única, en la que de antemano se

conozca cuántos puestos se atribuyen a cada sector y quién manda en el partido, pero rechazando que el

resultado final sea el producto de una elección por sistema proporcional, como pedían los críticos.

Y si éstos no aceptan negociar con Suárez y se empeñan en mantener una lista contra la del presidente, la

confrontación será inevitable y se irá a medir fuerzas entre los sectores en lucha. Esto puede hacerse

manteniendo el carácter abierto de la totalidad de la lista (de forma que se pueda tachar cualquier nombre,

incluso el del candidato a presidente) o separando la elección de éste respecto a los demás, de forma que

para el primer puesto haya una lucha entre candidatos al mismo cargo, mientras que para el resto sea una

lista efectivamente abierta. Las posibilidades son muchas y es evidente que esto entra en el posible

margen de negociación.

 

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