II Congreso de Unión de Centro Democrático. Oscar Alzaga defendió un comité de veinte vocales elegidos por sistema proporcional. 
 El sector mayoritario amplió de 5 a 7 los puestos de los "críticos" en el ejecutivo     
 
 El País.    10/02/1981.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

POLÍTICA

II Congreso de Unión de Centro Democrático

Osear Alzaga defendió un comité de veinte vocales elegidos por sistema proporcional

El sector mayoritario amplió de 5 a 7 los puestos de los "críticos" en el ejecutivo

El sector oficialista de UCD impuso, en la discusión en el pleno del congreso, como lo había hecho en la

comisión, su posición sobre la elección del Comité Ejecutivo. No obstante, Rafael Arias-Salgado, que

defendía las tesis mayoritarias, introdujo a última hora una enmienda transaccional por la que los críticos

podían tener siete en lugar de cinco puestos en el Ejecutivo. Osear Alzaga defendió, en nombre de la

minoría, la elección del Comité Ejecutivo por sistema proporcional y con sólo veinte vocales.

Oscar Alzaga propuso una enmienda a la totalidad del artículo 22, que regula la elección del Comité

Ejecutivo y de la comisión nacional electoral. Según la enmienda, el Ejecutivo deberían formarlo el

presidente del partido, el secretario general y veinte vocales elegidos por sistema proporcional. Para que

una lista entrase en el cómputo habría sido necesario que obtuviese un mínimo del 15% de los votos.

También serían vocales los candidatos a presidente y secretario general de las listas que hubiesen

superado el mínimo.

Asimismo, la enmienda critica incluía como miembros natos del ejecutivo a los portavoces de los grupos

parlamentarios, el secretario general de las Juventudes, el presidente del Gobierno y los ex presidentes del

partido. En cuanto a la comisión electoral, debería estar formada por el presidente, el secretario general y

siete vocales elegidos por el consejo político.

Frente a ello, Rafael Arias-Salgado defendió la fórmula que finalmente se impuso, y cuyas diferencias

con la de los críticos son: 37 vocales en lugar de veinte (en la comisión se habían aprobado 35), elegidos

por sistema de votación mayoritaria, en listas abiertas, aunque las candidaturas podrían tener sólo treinta

nombres, con lo que la segunda lista en votos obtendría siete puestos, si superaba el 20% de votos; no se

acepta la inclusión como miembros natos de los ex presidentes del partido; los candidatos a presidente y

secretario general de la lista menos votada sólo serían vocales si obtenían los votos necesarios, en

competición con los de su propia candidatura; los vocales de la comisión electoral serán elegidos por el

propio Ejecutivo de entre sus miembros; se mantiene la comisión permanente del Ejecutivo.

Medir las fuerzas

Osear Alzaga, al defender su enmienda, afirmó que un ejecutivo con más de veinte vocales no sería

operativo, más aún cuando la mitad de sus miembros son ministros, y pidió que no se repartan puestos

ejecutivos «como si fueran condecoraciones». Sobre la proporcionalidad como sistema de elección, dijo

que es justa, porque no se trata de negociar puestos, sino de medir fuerzas en las urnas.

Excepto estos argumentos, Alzaga se dedicó a atacar el sistema mayoritario, por considerarlo inadecuado

para un partido plural como UCD, ya que prima a la primera fuerza y puede inclinar a la minoría a

abandonar el esfuerzo común.

«Es la hora del compromiso, y a él están obligados sobre todo los más fuertes», añadió. «La cuestión no

puede ser planteada en términos de concesión graciosa; hay que dar confianza a la minoría, y así el pueblo

español confiará en quienes confían en él». Por último, dijo que la permanente no es necesaria, «porque

ciertos baronazgos no son convenientes si queremos pasar de la aristocracia a la democracia».

Arias-Salgado admitió la necesidad del compromiso y negó que se desease la goleada, «pero hemos

llegado a una situación complicada, tras unas semanas en las que UCD ha pagado un precio político muy

alto». Como argumentos a favor del sistema mayoritario, dijo que éste predomina en la gran mayoría de

partidos democráticos, permite la homogeneidad de la dirección, facilita el compromiso y la superación

de diferencias y puede permitir la presencia de la minoría. En cambio, el proporcional favorece la

dispersión, abre las puertas a las tendencias organizadas y prima las diferencias.

Como portavoz de la posición mayoritaria de la ponencia, Luis Gámir dijo que el sistema proporcional

sería lógico en un partido con tendencias, que no es el caso. Cosechó aplausos cuando dijo que quería

frente a ello un partido unido, pero al insistir en que los partidarios del proporcional son quienes desean

las tendencias, recibió pateos y silbidos.

Por una propuesta transaccional de la ponencia se suavizó la disposición transitoria por la que se plantean

elecciones en los grupos parlamentarios. En lugar de ser forzosamente dentro de un mes, se celebrarán en

este plazo sólo si así lo acuerda el propio grupo, pero, en todo caso, tendrán que ser dentro del período de

sesiones inmediatamente posterior a la celebración del congreso.

Como modificación importante de los estatutos debe apuntarse la desaparición de los compromisarios

para el congreso —3% del total— que nombra el Comité Ejecutivo.

 

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