II Congreso de Unión de Centro Democrático. "Oficialistas" y "críticos" se presentan firmemente agrupados alrededor de sus líderes.. 
 Dos sectores de UCD se disputan el control de la línea política del partido     
 
 El País.    06/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

II Congreso de Unión de Centro Democrático

"Oficialistas" y "críticos" se presentan firmemente agrupados alrededor de sus líderes

Dos sectores de UCD se disputan el control de la línea política del partido

El II Congreso de Unión de Centro Democrático se abre hoy en Palma de Mallorca bajo el signo de la

confrontación, aunque no tanta que pueda conducir a la escisión entre dos sectores que en las últimas

horas se presentan firmemente apiñados en torno a sus respectivos dirigentes. El liderazgo de Adolfo

Suárez renacerá, en este sentido, agrupando a las corrientes no comprometidas con el sector crítico. La

principal cuestión a dilucidar —el control del partido— se concretará en la elección del Comité Ejecutivo

y del Consejo Político, este último futuro órgano de vigilancia de la dirección.

Al comenzar su II Congreso, UCD, como partido que agrupa a la derecha que heredó el poder del

franquismo, está sometida a fuertes tensiones que pugnan por inclinarla hacia una u otra línea política.

Por encima de los temas de discusión concretos se encuentra, pues, la lucha por el poder entre los

diferentes grupos y líderes, que al fin son los que marcan la pauta a seguir. La larga polémica interna, que

hunde sus raíces en todo el período de gobierno de Adolfo Suárez, ha desembocado finalmente en la

confrontación de dos sectores que aparecen nítidamente diferenciados en cuanto a sus líderes, aunque no

tanto por lo que hace a sus bases.

Tras los intentos de negociación de última hora, que han sido inútiles, oficialistas y críticos concurren al

congreso firmemente apiñados, aunque bajo la unidad del momento persisten en cada uno de estos

sectores las diferencias entre las corrientes que a su vez los integran.

El sector que ofrece más novedades es el llamado oficialista, por la consolidación en los últimos días de

lo que se denomina corriente suarista, prácticamente nacida desde que Suárez decidió abandonar la

presidencia para pasar a ser un cabeza más de grupo, al estilo de los antiguos barones. Asimismo hay que

subrayar lo que parece decidida integración de la familia martinvillista, que hasta el último momento

pudo haber jugado un papel de tercera vía, o al menos de grupo autónomo respecto de Suárez. Por último,

la corriente socialdemócrata, actualmente en situación débil dentro del partido, prefiere pasar inadvertida

en el conjunto del sector mayoritario por lo que hace al congreso.

Por su parte, el sector crítico se mantiene como agrupamiento de cristianos, liberales y algunos

independientes, aunque con dos salvedades. La primera, la situación indefinida de ciertos políticos

católicos, como Marcelino Oreja o José Luis Álvarez, cuyo juego es difícil de predecir. En segundo lugar,

los liberales laicos, entre los que destacan Eduardo Mengo, han quedado en los últimos días descolgados,

al imponer sus criterios los miembros del grupo más ligados a la corriente cristiana. El grupo de

parlamentarios denominados jóvenes turcos, tras algunas vacilaciones, parece finalmente integrado con

los críticos, con la estrategia de hacer valer su fuerza numérica en el grupo parlamentario.

El debate que se inicia hoy tendrá como trasfondo permanente la pugna por conducir el partido hacia

posiciones más o menos a la derecha, cuestión directamente relacionada con la próxima formación de un

nuevo Gobierno presidido por Leopoldo Calvo Sotelo. Desde este punto de vista, el debate ideológico se

plasmará, ante todo, en las propuestas sobre política de alianzas con otras fuerzas parlamentarias. En

principio, la posición que parece más generalizada es la que propicia pactos con las minorías

nacionalistas, aunque parte del sector crítico podría defender además un acercamiento a Coalición

Democrática.

No obstante, el principal debate se producirá en torno a la reforma de los estatutos, clave para el control

político del partido. Ambos sectores están en principio de acuerdo en el desdoblamiento de la presidencia

de UCD y del Gobierno, extremo que además ha venido propiciado por la dimisión de Adolfo Suárez. En

cuanto al secretario general, hasta ahora elegido por el Consejo Político, se va a buscar que este cargo

tenga un apoyo directo del congreso, según fuentes del sector mayoritario.

Para la elección del Comité Ejecutivo, órgano de dirección del partido, el sector oficialista defiende el

sistema mayoritario con listas abiertas y completas, «para que los compromisarios puedan tachar a los del

aparato-", según manifestó ayer a EL PAÍS Manuel Núñez, secretario de organización. No obstante,

algunos miembros de este sector recelan que esta fórmula pueda desembocar en una caza del hombre.

La misma prevención es compartida por el sector crítico. Otro inconveniente que la tesis de listas

completas y abiertas tiene para este sector es que para colocar a sus hombres en el ejecutivo podrían verse

obligados, dada su situación de minoría, de partida, a votar la lista de Suárez, sustituyendo nombres en

ella. La posición oficial del sector crítico defiende el sistema proporcional. En todo caso, sería posible un

acuerdo sobre la base de un reparto 80%/20% de los puestos de la dirección.

Como novedades hay que apuntar también que la confección de listas electorales pasa a ser controlada de

forma colegiada, mientras hasta ahora el presidente tenía poder absoluto en este tema. Finalmente, aunque

no por el orden de importancia, el Consejo Político se verá potenciado en sus capacidades, de forma que

puede llegar a convertirse en un verdadero órgano de control de la dirección del partido, como en Consejo

Federal del PSOE o el Comité Central del PCE.

En todo caso, todos los sectores parecen de acuerdo en el principio expresado por Landelino Lavilla de

que debe ser el partido e] que tenga hegemonía sobre el Gobierno, invirtiendo la situación actual, en la

que el motor de la organización es el Gobierno.

Posibles candidaturas

El sector mayoritario ha traído su candidatura para el Comité Ejecutivo prácticamente cerrada desde

Madrid, con Agustín Rodríguez Sahagún como candidato a presidente y Rafael Calvo para secretario

general, seguidos de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo. Hay que apuntar sobre éste que el sector

crítico preferiría que el futuro presidente del Gobierno no estuviese en ninguna candidatura, y que fuese,

en cambio, miembro nato del ejecutivo.

El sector critico celebró aún ayer reuniones en Palma de Mallorca para perfilar su estrategia de

candidaturas. La lista no está cerrada, porque desean una sensible reducción del número de miembros del

ejecutivo, pero en todo caso el criterio es que los máximos líderes den la batalla con su presencia en la

candidatura. No obstante, cabe la posibilidad de que Landelino Lavilla, al igual que Suárez, no figure en

la cabeza de esta lista, lugar que ocuparía Osear Alzaga.

En la elección del Consejo Político se enfrentarán también una lista de cada sector. El hecho de que las

distintas comentes que integran el sector mayoritario renuncien, según esto, a medir sus fuerzas en una

elección por sistema proporcional como es esta, debe ser subrayado como dato del grado de integración

de los grupos. Cabe la posibilidad de que aparezca una tercera lista para el Consejo Político, que podría

ser integrada por líderes descolgados y personalidades regionales. Su presentación podría verse

propiciada por el establecimiento de mínimos muy bajos para la obtención de puestos.

Tanto el sector oficialista como el crítico presentarán sus propios candidatos a presidentes del congreso

—el ministro José Pedro Pérez-Llorca y el diputado Emilio Attard, respectivamente— y al resto de

integrantes de la mesa. Persiste cierta desconfianza sobre las posibilidades de manipulación, y en este

sentido el crítico Manuel Díaz Pinés apuntó ayer que gran número de gobernadores civiles tenían

acreditación de organización, con la que podrían entrar en todas las comisiones. Esto fue negado por

Manuel Núñez, quien afirmó que los gobernadores que no sean compromisarios sólo asistirán a los plenos

y como invitados.

Por último, hay que anotar que el sector crítico alcanza o supera en todas las comisiones el 20% de

compromisarios. Ello implica que en todos los debates sus enmiendas podrán obtener el mínimo del 20%

de votos necesarios para pasar a ser discutidas por el pleno del congreso.

 

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