Autor: M. A. A.. 
   Sobre la situación     
 
 Madrid.    15/12/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SOBRE LA SITUACIÓN

El proceso de Burgos, el secuestro del cónsul alemán en San Sebastián y las reacciones que estos hechos han desencadenado en los diversos sectores de la sociedad española, en las Cancillerías y en la opinión pública internacional configuran con unos perfiles determinados el actual momento político del país.

Es preciso reconocer, en primer lugar, que la Prensa ha podido informar con bastante amplitud acerca de la situación. Ocasiones, en principio mecos propicias, fueron esgrimidas para coartar o anular la información.

Y seguidamente hay que decir que la manera cómo se ha procedido esta vez viene a probar que la información no es un factor de perturbación y que la censura sólo sirve de adormidera que sustrae a un país de la conciencia de sus problemas y, por tanto, lo irresponsabiliza peligrosamente.

Cualquiera que sea la evolución de los acontecimientos, todo será mejor para todos si la Prensa mantiene sus niveles de información. Con el masoquismo que caracteriza a algunos sectores politizados se ha llegado a calificar de torpeza la publicidad con que te ha procedido en Burgos.

Estas actitudes se autodescalifican para el futuro diáfano que el país necesita, al declarar sin rebozo que tu solución hubiera sido la de "puertas cerradas" y dieta informativa. Entre las varias hipótesis que se aducen para explicar el proceder del Gobierno, la que mayor apreciación ética y política le concede es la que atribuye la apertura informativa a lucidez, pero en cualquier caso su mantenimiento no es sino el necesario correlato de la mayoría de edad del pueblo español.

Algún comentarista político ha observado que ciertos pronunciamientos de adhesión a las instituciones "adolecen, por lo menos, de un excesivo pesimismo acerca de la situación real del país. La sociedad española actual—añade—tiene capacidad para reaccionar ante lo que ponga en peligro su progresiva y pacifica evolución, sin necesidad de acudir a situaciones políticas ya superadas y sin ni siquiera utilizar los instrumentos legales, que contiene nuestro ordenamiento jurídico para situaciones más graves que la presente".

Los estados de emergencia sólo son propugnados por quienes—a uno y otro lado del Poder así se verían libres de asumir sus responsabilidades políticas en la crisis presente.

Advertidas las coordenadas del momento actual se impone una afirmación de civismo y de autodisciplina social. Los sectores y personalidades que una y otra vez han comparecido como representativos tienen también que hacerlo ahora, marcando una posición realista, una vez evaluada objetivamente !a situación.

Hay cuestiones planteadas a nivel de Gobierno, otras a nivel de régimen, de Estado y de país. Es preciso que se mantenga la serenidad, la ecuanimidad y el equilibrio. A la derecha y a la izquierda civilizadas les cumple aquí propugnar la moderación y la armonía y huir de toda provocación y de los desencadenamientos a que podría dar lugar.

M. A. A

 

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