Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Rebelión en la granja     
 
 ABC.    25/05/1980.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

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Crónica de la semana

Rebelión en la granja

«Ahí están. Hablan como loros. Avanzan como tortugas. Saltan como patos. Atacan como gallinas. Se

defienden come peces... Balan, en fin, igual que tiernos corderos. Es gente temblorosa y lanar. Es nuestra

clase política.» (Luis María Anson)

Fue como el relincho herido del caballo del «Guernica». Felipe González se encaramó a la tribuna de

oradores, y haciendo de la voz y el gesto una pebrada, acogotó * Rosón contra su escaño: «Usted, señor

ministro, no tiene autoridad moral para criticar a Txiquí Benegas.» Todos habían hablado hasta entonces

de José María Benegas, pero él dijo Txiquí, con la «tx» en solfa de «ch». Luego vino el emocionante

aplauso en homenaje al líder socialista vasco y luego el «sturm und drang» del cara a cara con Adolfo

Suárez.

Varios millones de españoles vivieron el miércoles por la noche una experiencia nueva e inolvidable. Por

la vía de la épica —ni siquiera Falconetti hizo tan eficazmente de villano como Fernando Abril— llegó

hasta ellos la percepción de una democracia en marcha. ¡Qué diferente sería nuestra atmósfera de

convivencia, nuestra calidad intelectual de vida si el correcto uso de la television no fuera la excepción;

sino la regla!

El discurso de Juan Rosón había sido una pieza enérgica y clara, digna de un político de su consistencia.

Si de verdad empezaran a cumplirse sus propósitos de actuación antiterrorista, podría llegar a invertirse el

sesgo de una contienda que estrepitosamente viene perdiendo el Estado. Sin su desafortunada alusión a la

antigua postura de Benegas, partidario en su día de negociar con ETA, los propios socialistas habrían

reconocido en su fuero interno qua este ministro es hombre animoso y solvente.

Alguien debió advertirle a Juan Rosón que ése era un tema en el que el Gobierno tenía el tejado de cristal.

Cuando todos los ciudadanos tuvieron ocasión de escuchar a las dos partes y de decidir en conciencia

quién merecía su crédito y quién no, me pareca Impropio que el portavoz Meliá insista en machacar el

yunque de la opinión pública con la parcial versión monclovea de los hechos. Tanto González como

Suárez consideraron en su momento la posibilidad de negociar con ETA- Tanto González como Suárez

descartan hoy por hoy la posibilidad de negociar con ETA.

D DE COMO SUÁREZ SE DIO CUENTA DE QUE DESEARÍA SER GONZÁLEZ

Su pequeño ensayo de duelo a muerte al ponerse el sol ha desencadenado efectos catárticos que ya

hubieran deseado para sus piezas algunos de los grandes trágicos. Es evidente que por ahora el concurso

de belleza lo ha ganado el dirigente socialista. Nadie le contemplaba con tanta admiración y envidia

durante su feliz intervención de las cinco de la tarde como el propio presidente del Gobierno. Si alguna

duda le quedaba todavía, Suárez terminó de darse cuenta de lo mucho que le gustaría ser Felipe en el

momento en que éste presentó la moción de censura contra él.

¿Alguien es capaz, sin embargo, de Imaginar una inversión de papeles, con Adolfo Suárez tratando de

derribar a González a base de recursos dialécticos? El presidente conoce sus limitaciones mejor que nadie

y sabe de su escaso porvenir como Jefe de la oposición. Por eso es tan cicatero a la hora de administrar su

propio desgaste. Por eso juega siempre a amarrar y ha perdido toda su capacidad de riesgo.

El Adolfo Suárez audaz de hace cuatro años habría rematado su comparecencia del primer día arrojando

al hemiciclo el guante de la moción de confianza. El suyo había sido un frío discurso de «Estado de la

Unión», más descriptivo que proyectivo, totalmente inadecuado a las exigencias del envite, pero con un

estrambote interesante. Suárez deberla habérselo jugado todo a una carta, vinculando su continuidad a la

aceptación del proyecto autonómico. De esta manera habría sido él, y no los socialistas, quien habría

elegido el terreno y las armas del combate.

El principal defecto de este mañoso plan de «federalismo cooperativo», por el que Pérez-Llorca debe

pagar derechos de autor al profesor García de Enterría, radica en el hecho de que se presenta como

mínimo con quince meses de retraso. De no estar promulgados ya los Estatuios catalán y vasco, de no

tener en capilla pre-referéndum al gallego, de no haberse producido la absurda afrenta a Andalucía como

culminación de toda una agonía de trompicones, amagos y bendazos, el canto gubernamental a la

igualdad con alto techo habría sido acogido con entusiasmo.

Si se están produciendo, en cambio, reacciones encadenadas de recelo es, de un lado, porque ya casi nadie

cree en que este Gobierno sea capaz de cumplir sus promesas, y del otro, por la inadecuación básica entre

el punto de partida y los medios que se quieren poner al servicio del horizonte del proyecto. Con sus

Estatutos en vigor, ni vascos ni catalanes aceptarán la supeditación a las leyes sectoriales u horizontales.

Si éstas no afectan a lo ya conquistado per las dos nacionalidades históricas, el agravio comparativo

seguirá alentando vientos de revuelta en Galicia, Andalucía y otros lugares de España.

O DE COMO SUÁREZ HA PERDIDO TIEMPO, SIEMPRE QUE CREÍA GANARLO

Quizá estemos, a pesar de todo, ante la menos mala de las soluciones. Ello hace doblemente lamentable

que llegue, corno los malos ciclistas, cuando el control está, prácticamente, cerrado. Si sale vivo de ésta,

alguien tendrá que zarandear al presidente para que asimile la gran moraleja de cuanto le está pasando,

para que se dé cuenta de que cada vez que é! ha creído ir ganando tiempo, en realidad lo estaba

perdiendo.

Muchos de sus sofocos se habrían evitado si este debate de investidura hubiera tenido lugar hace año y

pico, cuando Suárez estaba en la cresta de la ola, cuando Abril no era el pim-pam-púm de la nación,

cuando Gutiérrez Mellado no había iniciado todavía su amargo exilio interior.

Y lo peor puede no haber pas.ado aún, porque de aquí a tres días continúa el baile, el mismo baile. Este es

un matiz fundamental. Comprendo que todos los esfuerzos del Gobierno y su partido vayan ahora

dirigidos a traspasar la patata caliente al bando socialista —entiendo menos que dirigentes empresariales

de prestigio, varios codos por

"Aunque formalmente la investidura en discusión es ya la de don Felipe González, a quien se sigue

juzgando de manera consolante o subconsciente es a don Adolfo Suárez."

encima de casi cualquier ministro, se enzarcen en esa escaramuza—, pero dudo mucho que lo consigan.

Aunque formalmente la investidura en discusión es ya hoy la 6s don Felipe González, a .quien se sigue

juzgando de manera consciente o subsconsciente es a don Adolfo Suárez.

La regulación constitucional del voto de censura impone la tremenda servidumbre de convertir,

automáticamente, a quien lo promueve en aspirante a la Presidencia del Gobierno. Se trata de un sistema

muy adecuado para épocas de prosperidad y acierto en la dirección de los negocios públicos, pero puede

resultar frustrante cuando el clima de opinión indica que las cosas no van bien.

Enfocar el «round» político del miércoles exclusivamente como el examen de reválida del alumno

González Márquez sería desnaturalizar la propia esencia del voto de censura. La Moncloa busca

desesperadamente el «consuelo de tontos» que se extrae de homologar los propíos males con los del

vecino y en vez de tratar de enmendar el nuevo fracaso de Suárez en el ejercicio de su liderazgo, mueve

sus resortes de Intoxicación con la idea de subrayar las insuficiencias del contrario.

D DE COMO ES IMPROPIO RESTREGARLES A LOS SOCIALISTAS EL APOYO COMUNISTA

¡Cómo sí no supiéramos todos —y ellos los primeros— que los socialistas todavía no están preparados

para gobernar! [Claro que sus proposiciones económicas son endebles! ¡claro que su política exterior

resulta ambigua y pantanosa.´ ¡Claro que la utopía les atenaza en materia de defensa y seguridad! Ni

siquiera un líder de la honestidad, el realismo y el ascendente de Felipe González puede desalojar en tres

años de normalidad todo el doctrinarismo acumulado en cuarenta de clandestinidad. Los socialistas están

todavía en plena travesía del desierto y todos deberemos darnos con un canto en los dientes si el discurso

programático de Felipe González supone un nuevo paso —necesariamente cauto— en la misma dirección

marcada por el Congreso Extraordinario del PSOE o el viraje sindical de la UGT. No es en 1980 cuando

la nación los necesita.

No existe la más remota posibilidad de

MOCIÓN DE CENSURA AL GOBIERNO

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U «No está en juego si Felipe González sustituirá a Suárez, sino si otro personaje —presumiblemente de

UCD— será invitado a intentar reunir mayores apoyos que éste»

que la moción de censura triunfe y por eso el número de votos que el jueves respalden a González tendrá

mera categoria de anécdota. Me parece, por cierto, de pésimo estilo restregar en la cara del PSOE el

incondicional apoyo que le prestan los comunistas, porque se trata, efectivamente, de unos votos que

manchan, pero con esa intención han sido subrogados. En la disyuntiva de perjudicar a Suárez —

apoyando le o absteniéndose— o perjudicar a González, Santiago Carrillo, momia ambulante del Parque

de Atracciones parlamentario, ha preferido, como era de esperar, lo segundo.

La cifra que, en cambio, no tendrá nada de anecdótica, será la de los votos que se alineen contra la

moción y respalden, por tanto, de manera expresa, al presidente Suárez. Ese será —independientemente

de que el postulante González merezca un cate o una matricula de honor— el activo político del Gobierno

para completar el desarrollo constitucional y encarar los gravísimos problemas pendientes.

Es inevitable que el punto de referencia quede establecido en los ciento ochenta y tres votos alcanzados

por Suárez en su investidura. Si ahora obtiene más, eso querrá decir que su respaldo ha aumentado y lo

contrario si queda por debajo de tal cota. Pienso que va a ocurrir lo segundo y que la gran pregunta que

hay que plantearse se refiere al margen de deserciones que Suárez es capaz de soportar sin que se haga

evidente, ante los ojos de su propia grey y de las más altas instancias del Estado, la necesidad de

sustituirle.

D DE COMO COALICIÓN DEMOCRÁTICA ES AHORA NOVIA DE DIFÍCIL CONQUISTA

En mi personalísima opinión, si los únicos votos que le asisten son los de su propio partido y si el eco

público de sus. intervenciones del miércoles y jueves se asemeja al obtenido por las de la semana pasada

—véase la encuesta que hoy mismo incluimos en nuestras páginas— Suárez no tiene otro camino de

dignidad política que 3! de adoptar una resolución histórica. En saso contrario, los órganos centristas

podrían verse obligados a discutir, ásperamente, su relevo. Ni «Escipión» ni «Epaminondas» —«Crónica

de la semana", ABC, domingo, 4 de noviembre del 79— desean que eso llegue a suceder; pero si el tranca

se hace inexorable el primero estará dispuesto a asumir sus responsabilidades con el concurso del segundo

y de nuestro Sa Carneiro nacional,

Este es el verdadero trasfondo del debate sobre la moción de censura. No está en juego si Felipe González

sustituirá a Suárez, sino si otro personaje —presumiblemente de UCD— será invitado a intentar reunir

mayores apoyos que éste.

Suárez sólo puede asegurarse el turrón en la Moncloa de dos maneras. O bien haciendo e! discurso de su

vida y recuperando la confianza de la gente, o bien obteniendo e! apoyo de alguna de las dos minorías

fronterizas con la suya.

Hace tiempo que Antonio de Senillosa me explicó con su natural desenfado la actitud de los

hombres de Coalición Democrática frente a la UCD. Aunque ellos desearían alcanzar un «status» marital

en toda regla y entrar, por tanto, en el Gobierno, estaban dispuestos a pasar por el aro del • concubinato a

secas, con ciertas condiciones: un apartamento de lujo, un Rolls §n la puerta, algún que otro visón en el

perchero, abonos para el palco en el Liceo y cierto margen de tolerancia para las infidelidades mutuas.

Como tienen sobradas pruebas de que, en lugar de eso, la Moncloa ha buscado el revolcón episódico y

furtivo, el «aquí te pillo, aquí te mato» y después «si te he visto no me acuerdo», es natural que ahora

sean novia de difícil conquista, a menos que e! pretendiente llegue «con los papeles por delante».

D DE COMO NO ES FÁCIL ADIVINAR CUAL SERA LA APUESTA DE PUJOL

Tal vez por eso la Minoría Catalana se haya convertido en el auténtico «oscuro objeto de deseo» de la

estrategia amatoria del Gobierno. Por eso y porque tras el acceso de Pujol a la Presidencia de la

Generalitat, y tras la admirable dimensión de hombre de Estado proyectada por Miguel Roca en sus dos

intervenciones ante el pleno, el respaldo de este grupo tendría crucial significación cualitativa. Las

primeras insinuaciones y guiños han comenzado ya al facultar el Consejo de Ministros a Pérez-Llorca

para que negocie con la Generalitat y el Consejo General Vasco la constitución de las Comisiones Mixtas

de Transferencia de Servicios.

Desde el punto de vista de Pujol, la operación tiene ventajas e inconvenientes. La principal ventaja sería

la definitiva fagocitosis de la UCD catalana. El principal inconveniente, el encrespamiento de comunistas

y socialistas dentro de la Generalitat con el riesgo de que la Esquerra vaya desplazándose hacia ellos y

termine haciendo caer el frágil gobierno monocolor de Convergencia. A pesar de la decisión sobre las

Comisiones Mixtas, queda, por otra parte, la duda de si el desarrollo del plan autonómico del Gobierno no

supondrá intentos de recortar el «Estatut... Si la popularidad de Suárez estuviera en alza, Pujol no dudaría

en apuntalarle, tal y como hizo quines meses atrás. En las actuales circunstancian, es difícil adivinar su

apuesta.

Como se ve, hemos pasado en cuestión de horas de un escenario de desesperanza y bloqueo a una

situación muy dinámica y abierta. Esta es una percepción que está en la calle. Al margen de cuál sea el

desenlace a corto plazo de la gran batalla política desencadenada por el PSOE, los ciudadanos han

cobrado conciencia de que el régimen democrático dispone de recursos suficientes como para

impedir su esclerosis en la inercia y el fatalismo.

Por primera vez en la transición, hemos visto funcionar a todo gas la locomotora parlamentaria que

arrastra a los sistemas políticos de libertades. Se trata de un modelo de convivencia basado no en el

ascendente personal y carismático de un líder —por muy «Adolfo-Adenauer-De Gásperl» que, según De

la Cierva, sea—, sino en un delicado juego de equilibrios y contrapesos que siempre depara mecanismos

de control recíproco. Su gran virtualidad radica en la primacía de las instituciones sobre las personas que

circunstancialmente las encarnan. Por eso, admirado Luis María Anson, ha sido posible que tan

impresentable y «temblorosa» fauna nos deparara —batano arriba, bálano abajo, que no están los tiempos

para demasiadas piruetas— tan estupenda rebelión en la granja.—Pedro J. RAMÍREZ.

POST SCRITUM—Maravilloso ejercicio de coherencia el que nos han ofrecido esta semana, al separar

política y deporte, quienes durante el régimen anterior ensancharon la panza a base de mezclar una y otro

en aquel equipo que llevaba siempre camiseta azul. Va a ser preciso tira´ de biografías y hojas de servicios

prestados para explicar por qué a algunos miembros de nuestro Comité Olímpico no les extraña nada que

un régimen totalitario trate de rentabilizar un acontecimiento deport i v o. ¿Cómo puede, por otra parte,

esperar este Gobierno el crédito de nadie cuando, declarándose prooccidental y atlántico, consiente que el

dinero de los contribuyentes se utilice para que nuestros atletas se adhieran al reconocimiento que —

según han oído tos ciudadanos soviéticos— los pueblos del mundo deparan al Kremlin en premio a sus

esfuerzos en favor de la paz?

El Tribunal Constitucional, a estudio

MADRID. Desde mañana lunes, y hasta el día 30 de mayo, se celebrarán en Madrid unas jornadas de

estudio sobre el Tribuna! Constitucional que, organizadas por la Dirección General de lo Contencioso del

Ministerio de Hacienda, se desarrollaran en el salón de actos del Banco de España.

Las Jornadas se inaugurarán con un discurso del ministro de Hacienda, señor García Añoveros, a

continuación el profesor García de Enterria, juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, hablará

sobre «la posición jurídica del Tribunal Constitucional en el sistema español». También se han

programado conferencias a cargo de Jerónimo Arozarena, Fernando Castedo, Lorenzo Martín Retortillo y

Jaime Guasp.

Además de las personalidades antes citadas participarán en las Jornadas catedráticos, profesores,

abogados del Estado, inspectores, letrados y magistrados. El número de comunicaciones se eleva a

sesenta y seis.

El Tribunal Constitucional se compondrá de doce miembros nombrados por el Rey, a propuesta del

Congreso (cuatro), del Senado (cuatro}, del Gobierno (dos) y del Consejo General del Poder Judicial

(dos). Entre otros recursos, conocerá los de inconstitucionalidad de las leyes y los de amparo por

violación de los derechos y libertades.

LA FRASE DE LA SEMANA

FERNANDO ABRIL:

«Hay que

mantener un

diálogo

NorteSur

todos

los días»

 

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