Autor: Bellveser, Juan. 
   París invoca la clemencia del príncipe     
 
 Madrid.     Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Paris invoca la clemencia del Principe

PARÍS. (De nuestro corresponsal.)-Los acontecimientos de Polonia están ocupando en la Prensa el lugar que en los días precedentes tuvieron los asuntos españoles. Los movimientos de protesta de las poblaciones de los puertos de Gdansk (el antiguo Danzig), Sopot y Gdynia, contra el brusco descenso de su nivel de vida, se tradujeron en actos de gran violencia, con el asalto y saqueo de numerosos almacenes de ropas y de comestibles.

A su vez, las autoridades, no bastándoles la Policía, recurrieron al Ejército para sofocar los desórdenes. Las informaciones que aquí tenemos hablan de seis muertos y numerosos heridos.

Nadie anuncia en París manifestación alguna contra dicha represión; del mismo modo que tampoco provoca protestas de las organizaciones políticas de izquierda el proceso que se acaba de abrir en Leningrado contra un grupo de ciudadanos de confesión israelí, acusados de tentativa de cambiar de rumbo a una aeronave.

Sólo alguna voz aislada, como la de un lector de "Le Monde" que se indigna, en carta abierta, de la "discriminación practicada en Ja solidaridad internacional", según que se trate de este proceso o del de Burgos.

Turismo

Es un día de cartas. Y en primer término de ellas hay la que el ex candidato derrotado a la Presidencia de la República, señor Pierre Marcilhacy, publica en el diario "Combat", dirigida "a Su Alteza el Príncipe don Juan Carlos", invocando el recuerdo de Enrique IV, el viejo político, después de hacer constar "que no está en mis intenciones inmiscuirme en lo que acontece en un país que no es el mío", expone al Príncipe una serie de consideraciones de tip o humanitario relacionadas con el proceso de Burgos, alude a la posibilidad de que si en España no se aplicase el derecho de gracia "la presencia de nuestros turistas y especialmente de sus hijos en España se convertiría en insólita y chocante"...

Y termina citándole los siguientes versos de François Villon: "Príncipe, no tengáis el corazón demasiado duro..., pero rogad a Dios para que nos absuelva a todos."

En algunos pequeños titulares, a mitad de una. columna, se acuerdan algunos periódicos del cónsul alemán. Ayer, un diario publicó su fotografía, tomada durante su cautiverio y procurada a la Prensa por sus secuestradores. Hoy se publica una carta suya dirigida a su hermano y que llegó a manos de uno de los corresponsales en París de la radiotelevisión de la República Federal. El señor Beihl expresa su tremenda angustia y el temor que tiene de "no volver a ver la luz del día".

Otro párrafo de la carta tiene también especial interés: aquel en que el cónsul se lamenta de "la impotencia de los órganos de seguridad españoles y franceses". ¿Por qué franceses? ¿Puede deducirse de ello que el señor Beihl sabe que está cautivo en un lugar situado a este lado de la frontera?

Juan Bellveser

 

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