Autor: Semprún, Alfredo. 
 ABC en San Sebastián. 
 Intensa batida de la policía y de la Guardia Civil en la frontera hispano-francesa     
 
 ABC.    12/12/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. SÁBADO 13 DE DICIEMBRE DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

ABC EN SAN SEBASTIAN

INTENSA BATIDA DE LA POLICÍA Y DE LA GUARDIA CIVIL EN LA FRONTERA HISPANO - FRANCESA

Se registraron numerosos caseríos en búsqueda del cónsul alemán desaparecido

San Sebastián 11. (Crónica de nuestro redactor, enviado especial, por «telex Serían las siete de la mañana cuando, procedentes de San Sebastián, los coches de la Brigada de investigación Social llegaban a las proximidades del navarro pueblo de Blisondo.

Allí se reunieron con los «jeeps» de la Guardia Civil, y en poderosa caravana, remitiendo Ja ya débü neblina de acuellas carreteras pirenaicas, prosiguieron hasta la minúscula población de Ordax, punto cero o de partida pera la amplia descubierta policial que se iba a desarrollar por aquellos lugares, casi rayando con la frontera hispano-francesa que señala Landachinea y Chandaria, respectivamente.

Ha sido una de las batidas más amplias entre las muchas llevadas a cabo en estos últimos diez días, y buena prueba de ello es que al frente de la operación se hallaba el propio comisario jefe provincial de Guipúzcoa y el capitán de la Guardia Civil de agüella linea.

No ha dado resultado positivo. No obstante, merece la pena destacar, no ya sólo el esfuerzo agotador de muchos kilómetros monte arriba, sino la perfección de los movimientos realizados sobre cada caserío registrado, en los cuales, por encima de la perfecta táctica empleada, se reflejaba la delicadeza y el cuidado extremo puesto en ello. Y es que, si fuertes son los deseos de descubrir el paradero del cónsul alemán secuestrado, más fuerte es el interés que se tiene en evitar para el mismo todo el riesgo que pueda representar los intentos de su rescate.

Unas horas más, agotadoras por su tensión, que las fuerzas del orden han sumado hoy a las muchas que incansablemente están viviendo en esta casi titánica batalla contra reloj, iniciada en la madrugada del pasado martes.

Tensión, incertidumbre y hasta casi desesperación en la ya larga espera, son sensaciones de las que no estamos libres los informadores que seguimos de cerca este suceso. Sensaciones que compartimos con cuantos, por un motivo o por otro, están relacionados con el prolongado secuestro del señor Beihl y muy especialmente con quienes integran su circulo familiar, al cual, por cierto, procedentes de Stuttgart, se han incorporado los hermanos del cónsul, señores Hermann y Karl Beihl.

Nada tienen que decir a tos informadores. En el segundo piso de Miraconcha, 28, continúan viviéndose en silencio horas de angustia. En el semblante de don Paolo Schroeder, quien, como saben ustedes, por amistad ha tomado sobre sus hombros, abandonando prácticamente su propia, vida familiar y comercial, la dirección de cuantas gestiones se llevan a cabo desde el domicilio del señor Beihl, se reflejaban visiblemente esos muchos días y muchas noches de plena dedicación a lo que parece su obsesiva idea: salvar la vida de su amigo en desgracia. Nos cruzamos con él en las dependencias del Gobierno Civil. T

Tras sus gruesas gafas de concha sus ojos nos saludaron, pero de sus labios por desgracia no podía brotar novedad alguna para nosotros.

Sabemos que sobre la mesa del despacho del señor Beihl todos los días se amontonan ejemplares de los periódicos que llegan a San Sebastián y otros muchos que se reciben directamente de Alemania, Suiza, Francia, Suecia, etc. Todos se leen asiduamente en busca de la noticia alentadora. Todos se leen, al igual que se escuchan con avidez muchas emisoras nacionales y extranjeras.

Y dentro de su desesperación, la familia Beihl constata, con satisfacción, llena de esperanza, que su objetivo se cumple. Sigue la información de actualidad pendiente de un nombre y para ellos, tal y como nos lo dijeron, esto no deja de ser una garantía de que nadie olvida a Eugen Beihl hasta verlo regresar a su hogar con vida.

Cambiando de tema, y aprovechando nuestra coincidencia en San Sebastián, hoy hemos visitada la residencia episcopal.

Nuestro interés se centraba en averiguar cerca del propio prelado si eran ciertas las afirmaciones de la corresponsal de «France Soir» en Madrid sobre ciertas responsabilidades legales que, según nuestro colega, se le habían pedido con motivo de la carta pastoral que, firmada conjuntamente con monseñor Cirarda, se leyó recientemente en todas tos Iglesias de las dos diócesis.

Desgraciadamente, aunque nos ha recibido, nada tiene que decir el prelado de San Sebastián al diario ABC, único periódico que, según él, «le ha maltratado».

Al menos hasta que personalmente «hable con el director». Y sin admitir esa libertad de opinión y dar paso al necesario diálogo, cosas ambas por la que pareció- venir abogando el prelado desde hace tantos meses, antablemente nos acompañó hasta la puerta de la casa episcopal.—Alfredo SEMPRUN.

 

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