Autor: Abellán, José Luis. 
   Los orígenes ideológicos del franquismo     
 
 ABC.    09/09/1980.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MARTES 9-9-80

Los orígenes ideológicos del (racismo

En un momento en que se está tratando de construirse un régimen democrático sin que .se

haya producido una ruptura violenta con la dictadura a partir de la cual se implanta, son

íundameniales los estudios que ponen al descubierto la trama y la estructura del régimen que

se pretende superar, si no se quiere incurrir en los errores del pasado. En esta línea hay que

inscribir el reciente libro de Raúl Morodo, «Acción Española. Orígenes ideológicos del

franquismo» (Túcar ediciones, Madrid 1980), donde se pone de manifiesto la larga trayectoria

ideológica que va preparando lenta, pero inexorablemente la dictadura franquista.

El libro de Morodo es, básicamente, un estudio pormenorizado del movimiento conocido con el

nombre de «Acción Española». Se estudian en él los antecedentes del mismo, su fundación y

propósitos, las distintas actuaciones políticas, tanto como las relaciones con grupos y

movimientos extranjeros afines —todo fo cual constituye objeto de la primera parte—. En la

segunda, se analizan detalladamente sus caracteres ideológicos básicos a lo largo de tres

densos capítulos: el tradicionalismo católico, la teoría de una Monarquía totalitaria y un orden

social y económico basado en el corporativismo.

«Acción Española» surge como revista en diciembre de 1931, fundada por el marqués de

Quintanar y Eugenio Vegas Latapié, actuando como redactorjefe Miguel Herrero García. Entre

los colaboradores más asiduos y representativos figuran Ramiro de Maeztu, Víctor Pradera,

Pedro Sainz Rodríguez, Joaquín Calvo-Sotelo, Ramiro Ledesma Ramos, cardenal Gomá,

Eduardo Aunós, etcétera. Como aneja a la misma funciona la Editorial Cultura Española, que

continuará sus actividades después de la guerra civil durante los años cuarenta; no ocurre así

con la revista que, afectada por el decreto de Unificación, desaparece en cuanto tal durante el

primer año de guerra.

La revista fue cumpliendo durante sus años de vida una función ideológica de primer orden. A!

principio su intento se centró en un análisis de la dictadura de Primo de Rivera, que

esclareciese el motivo de haber sido aquél un intento frustrado. En general, las conclusiones,

prácticamente aceptadas por lodo el grupo, llevan a ´la convicción de que Primo de Rivera

fracasó por su talante personal excesivamente liberal y por las convivencia? que mantuvo con

el régimen democratico-parlamentario, que le llevaron incluso a considerar su propio mandato

como un período transitorio. A partir de aquí tos miembros más destacados del movimiento se

imponen la necesidad de buscar los fundamentos ideológicos de un régimen permanente sin

concesiones a ningún tipo de veleidades parlamentarias o democráticas. Como hemos dicho,

van a ser tres los principios básicos que consideran consustanciales a dicho régimen ideal: un

catolicismo tradicional e integrista identificado con el ser nacional, una concepción absolutista y

totalitaria de la Monarquía y un orden socioeconómico de tipo corporativista basado en los

intereses agrarios de la alta burguesía terrateniente. En este triple basamento van a constituir

el nuevo régimen que ya se prefigura durante los tres años de guerra civil, pero con

adaptaciones que imponen inapelablemente las circunstancias, produciéndose así un mismo

fenómeno de conversión ultraderechista en el ideario de «Acción Española», y que puede

constatarse en tres niveles distintos: 1} Un deslizamiento del catolicismo tradicional al fascismo

católico; 2) El paso a la Monarquía tradicional al caudillaje cesarista, y 3) La disolución del

Estado tradicional en el nuevo Estado. Se trata de volver a los planteamientos del antiguo

régimen so pena de una cierta modernización en el vocabulario y en los medios, como muy

gráficamente lo dice Víctor Pradera en su libro «El Estado nuevo»: «En este estudio del Estado

nuevo nos ha ocurrido una cosa exactamente igual a Ja que ocurrió al paradojista inglés

Chesterton: hemos descubierto que el nuevo Estado no es otro que el Estado español de los

Reyes Católicos.»

Un aspecto importante del estudio de Morodo es su declaración explícita de que, a pesar de la

importancia de «Acción Española» en la configuración de la ideología dominante en el nuevo

Estado que surge en 1936, e! movimiento no surge sólo ni espontáneamente a raíz de las

circunstancias políticas de los años veinte y tfeinta, sino que tiene antecedentes muy remotos,

cuyo origen y evolución seria interesante estudiar. Entre ellos cita los siguientes:

— El tradicionalismo entendido como ideología reaccionaria de extrema derecha

caracterizado por la oposición rígida y

medievalista a la modernidad industrialista y secularizadora del liberalismo.

— La corriente católico-social, inspirada remotamente en León XIII y su «Rerum

Novarum», y dirigida a la creación de un corporativismo católico interclasista, que pretende

recuperar a las masas alejadas del catolicismo y en vías de instalación en partidos

revolucionarios de clase.

— El conservadurismo clásico, que puede identificarse con e! maurismo, y cuyo fin era

reformar el sistema en el plano técnico y político-administrativo, si bien manteniendo la

actitud legalista.

— Determinadas actitudes de las corrientes de izquierda (liberal-democrática, socialista y

krausista), que favorecieran la crítica contra el .parlamentarismo y algunas concepciones

organicistas precorporativas.

El fermento ideológico de la dictadura franquista tiene, como vemos, antecedentes muy

remotos que se remontan, incluso en ocasiones, al siglo XIX, como ocurre con las corientes

regeneracionistas, queen algún caso han sido tachadas de «prefascismo». La cuestión

creemos que es de extrema importancia, pues manifiesta ef poder de las ideas para configurar

la sociedad y la política de un pais, contra la opinión de los que las minusvaloran como un

subproducto de las condiciones materiales. No importa que las ideas no puedan entenderse sin

las estructuras socioeconómicas que las sustentan, pues no hay que olvidar que éstas

perderían parte de su sentido y de su dinamismo, si no adquiriesen la configuración idea] que

les presta el (pensamiento. Y recordar estas elementales lecciones de Historia, nos parece de

primer orden a la hora de fundamentar y consolidar nuestra incipiente democracia. José Luis

ABELLAN.

 

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