Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 Amplio eco en la prensa por el secuestro del cónsul alemán en San Sebastián  :   
 Los católicos ingleses, alarmados ante ciertas colaboraciones individuales con la E.T.A. Que desfiguran la realidad española. 
 ABC.    13/12/1970.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

ABC. DOMINGO 13 DE DICIEMBRE DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 19.

ABC EN LONDRES

AMPLIO ECO EN LA PRENSA POR EL SECUESTRO DEL CÓNSUL ALEMÁN EN

SAN SEBASTIAN

Los catolicos ingleses, alarmados ante ciertas colaboraciones individuales con la E. T. A. que desfiguran la realidad española

Londres 12. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) El secuestro del cónsul alemán en San Sebastián sigue interesando y escandalizando a la opinión pública británica. Las informaciones sobre el tema dan a diario nuevas pinceladas al retrato de la organización que se atribuye la responsabilidad de aquel delito y de los grupos que solidarizan con los secuestradores.

Según «The Observen, la E. T. A. practica la teoría marxista-leninista, aunque no reconozca ninguna subordinación al partido comunista. Aclara que fus miembros piden la autonomía completa del País Vasco—incluida la zona francesa—y que éste tenga su representante en la O. N. U.

El diario «The Guardiam recordaba recientemente que los portavoces de la E. T, A. aluden siempre a los escritos de Ho Chi-ming y del Ché Guevara.

En un programa de la televisión comercial inglesa, el día 10, el dirigente de la E. T. A, Madariaqa declaraba que el objetivo del grupo es destruir, por la fuerza, a la sociedad actual. Y que para ello impone el empleo de métodos terroristas. El clérigo Gorostiaga intervino para expresar su solidaridad con esa táctica revolucionaría.

Según comentaban después muchos espectadores del programa, la sorpresa inicial fui sustituida Por Una sensación de repugnancia, cuando el dirigente Madariaga confesó que la E. T. A. había juzgado y condenado a muerto a unos diez españoles.

El entrevistador preguntó: «¿Cómo es posible censurar a la justicia que está juzgando a los acusados de la E. T. A., si esa misma organización pregona que ha condenado por tu cuenta a otros ciudadanos?»

Muchos católicos ingleses temen que ciertas informaciones siembren la confusión y consigan asociar, ante la opinión pública, a los sectores católicos españoles con los apostóles laicos del terrorismo.

Para aclarar las posiciones, el semanario Catholic Herald» dice en el editorial de su último número: Las guerrillas de la E.T.A. no son representativas de los vascos y sólo una minoría cree, realmente, en un país totalmente separado de España.

Es comprensible que sacerdotes jóvenes se unan a las aspiraciones de los españoles, por los derechos humanos, pero, ¿tienen su razón en apoyar «lo E. T.A., una organización entregada a las soluciones violentas?

Las revoluciones plantean más problemas que los que_ resuelven, y los españoles kan tenido suficiente con una guerra civil.

En uno de los análisis más serenos publicados por ¡a Prensa británica estos días, el «Financial Timen recordaba que la mayoría de los vascos no quieren alzar una frontera frente a España.

A juicio de ese diario, el nacionalismo regional» no tiene eco en Navarra, y su influencia es muy relativa en la provincia de Álava, donde la mitad de los habitantes, aproximadamente, «0 so» de origen vasco.

El «Yorkshire Post del día 9 publicó un largo editorial sobre ti tema: Quienquiera que secuestre un avión es culpaban, decía ti citada diario. Quienquiera que secuestre a un diplomático de otro país es culpable de un crimen mucha mát abominable.

Este es así, si los secuestradores alegan o no el representar—o incluso si realmente representan—a un grupo injustamente reprimido.

De hecho, un secuestro de ese tipo no hace otra cosa sino ennegrecer la fama del grupo que los secuestradores pretenden defender.

Esto es tan cierto para los vascos como para los canadienses que hablan francés, e para las guerrillas brasileñas.

España está juzgando a personas acusadas de crímenes, declararon.

Los extremistas están poniendo en peligro, deliberada-mente, a una persona que no tiene nada que ver con el asunto.

El mismo «Yorkshire Post» añadiría: Ese tipo de conducta, antes de conseguir el Poder político, no aporta ninguna base para suponer que el grupo en cuestión se comportaría de una forma más civilizada, si llegara a conquistar el Poder.

La E. T. A. se ha visto infiltrada, si no superada, por elementos comunistas. Los comunistas nunca han tenido ningún interés auténtico en las aspiraciones de ninguna nacionalidad, salvo que aquéllas sirvan a los propósitos comunistas.

Después de dedicar un largo elogio a los vascos, concluye el Yorkshire Post»; Si el Gobierno español fuese a ceder ante las presiones terroristas, por el bien de asegurar la vida del cónsul alemán, el resultado podría ser solamente poner en peligro a otros cónsules y diplomáticos de muchas naciones.

No simplemente en España, sino en cualquier parte del mundo.

EÍ terrorismo no conoce fronteras y no sirve a ninguna nacionalidad

El semanario The Economía se unía recientemente al frente periodístico que aplaudía la actitud de las autoridades canadienses, y afirmaba que la declaración del estado de excepción en aquel país es el único medio de responder a la ofensiva terrorista».

El Gobierno británico reaccionó con serenidad y firmeza cuando se produjo el secuestro del avión inglés por loe guerrilleros del llamado Frente Popular Para la Liberación de Palestina. La Prensa de Londres criticó crudamente las inclinaciones contemporizadoras de Bonn.

El rescate de los rehenes fue saludado como un triunfo de los Poderes civilizados frente a la piratería aerea. La libertad del diplomático inglés Mr. Cross dio pie para que los diarios más responsables aplaudieran el triunfo de la Ley sobre el imperio del terror.

Decía The Guardiam «La actitud inflexible de Mr. Trudeau ha dado frutos.. Para rechazar las pretensiones de los secuestradores hacía falta mucha sangre fria y su valor ha sido recompensado. El feliz epílogo del secuestre puede establecer un precedente.»

La experiencia de Canadá indica que su la guerra de nervios entre 1a autoridad y los secuestradores éstos últimos son más vulnerables.

En el caso de Cross ha quedado rotundamente justificado el principio de que no se debe claudicar ante el chantaje. En los sectores moderados de la sociedad británica han provocado inquietud y disgusto las informaciones sobre las actividades de la E. T. A. confirmadas por el secuestro del cónsul alemán.

Los católicos ingleses, en particular, que conocen la realidad española, están alarmados ante ciertas colaboraciones individuales con la E. T. A. que contribuyen a presentar una España más cerca de los siglos pasados que de esta antesala del siglo XXI, abierta a la esperanza de una Europa que marcha hacia la unidad...—Alfonso BARRA,

 

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