Autor: A. S. . 
   Repulsa de los exiliados ante el secuestro y ante cualquier acto terrorista     
 
 ABC.    04/12/1970.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. VIERNES 4 DE DICIEMBRE DE 1970, EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAO. 29.

REPULSA DE LOS EXILIADOS ANTE El SECUESTRO Y ANTE CUALQUIER

ACTO TERRORISTA

«¿Es una organización marxista-lenínista? ¿Comunista? Ni ellos mismos lo saben»

San Sebastián 3. (De nuestro redactor, enviado especial, por «telex».) En su despacho comercial instalado en el corazón de Biarritz nos entrevistamos con una de las personas más allegadas al veterano presidente del llamado «Gobierno de Euzkadi», actualmente en el exilio. Hace unos años, gracias a esta persona, tuvimos ocasión de obtener para A B C la opinión que al señor Leizaola le merecían los primeros delitos de sangre cometidos por los terroristas.

—Hoy—nos dice—no es posible que pueda usted ver al presidente. Se encuentra algo delicado y está lejos de aquí. No obstante, puede usted decir que el secuestro del señor Beihl. como cualquier acto de bandidaje, cuenta de antemano con la repulsa de cuantos integran el gobierno de Euzkadi. El señor Leizaola es su presidente, pero en aquella ocasión, como en ésta, si pudiera, le habló a usted en nombre del gobierno que preside.

—No obstante—le decimos—, parece ser que la organización terrorista ha buscado y obtenido la mediación de cierta organización formada por vascos españoles exiliados.

Nuestro comunicante nos mira y sonríe. Luego, decidiéndose, confiesa:

—¿Sabe usted que esa organización a que se refiere está integrada por todos los que, perteneciendo a la E.T. A. en mayor o menor grado, han tenido que buscar aires más seguros en Francia?

—¿Esta opinión condenatoria sobre la E. T. A.—insistimos para mayor claridad— la comparten todos los vascos separatistas?

—Mire. No me gusta la palabra «separatista»; nosotros somos nacionalistas. Lo cual no es lo mismo, aunque pueda prestarse a confusión. Aclarado este punto, le añadiré que nadie de nuestro gobierno ni de aquellos que sientan el entrañable amor a Euzadt que él mismo representa puede comulgar con la E. T.A., como tampoco admitir la violencia que implican los delitos de sangre O el secuestro, que es lo que le preocupa a usted hoy.

En realidad, nos molesta que la E. T. A. sea confundida con el nacionalismo vasco. Ss llana y sencillamente una organización ¿marxista-leninista?, ¿comunista? ¡Ni ellos mismos lo saben!

Actualmente —nos explica—están muy divididos. Expulsaron a uno de sus fundadores, a Madariaga. Este arremitió públicamente contra Escubi, y éste a su vez contra Echave. En la actualidad, como le digo, luchan todos contra todos, y nadie sabe lo que está ocurriendo. El caso es que, a río revuelto, como dicen ustedes los castellanos, ganancia de pescadores. Y quien maneja la caña en extremismos nada tiene que ver con Euskadi, pues nació a miles de kilómetros de ella y es el auténtico dueño y señor de eso que se llama E. T. A.

—¿Qué opina usted sobre el Consejo de Guerra Que hoy se inicia en Burgos?

—Mire usted, pertenecientes a la E. T. A. o no, que actúan de buena fe o no, los procesados son todos compatriotas, para quienes deseo, primero, justicia, y, después, clemencia si hubiera caso para ella.

—Volviendo al caso del secuestro. ¿Cree usted que al señor Beihl lo tienen escondido en Francia?

—Aunque desordenados en el conjunto de sus acciones, no creo que hayan cometido tamaño error. Complicar al Gobierno francés, creando en su territorio un conflicto de consecuencias internacionales, sería suicida. Sea cual sea el final en que el mismo desemboque, sería suicida, repito, para quienes pozan de la hospitalidad de este país, y muy molesto para cuantos vascos llevamos viviendo aquí desde hace años con los ojos y el corazón puestos en Euzkadi.—A. S.

 

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