Autor: Torres, Miguel. 
   Comenzó en Burgos el consejo de guerra contra dieciséis terroristas     
 
 ABC.    04/12/1970.  Página: 33-34. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

ABC, VIERNES 4 DE DICIEMBRE BE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35.

COMENZÓ EN BURGOS EL CONSEJO DE GUERRA CONTRA DIECISEIS TERRORISTAS

La sesión de ayer, que duró casi cuatro horas, se dedicó a la lectura de los cargos de que se acusa a cada uno de los encartados

EXCEPCIONALES MEDIDAS DE SEGURIDAD CON LOS PROCESADOS Y EL PUBLICO

ASISTENTE A LA VISTA

Burgos 3. (Crónica de nuestro redactor, enviado especial.) A las siete de la mañana comenzaba a formarse frente al edificio del Gobierno Militar de la VI Región la cola de personas dispuestas a asistir al Consejo de Guerra sumarísimo contra dieciséis miembros de la E. T. A. Ateridos por el intenso frío iban llegando a la cola periodistas de todo el mundo, familiares de los procesados y curiosos en general.

La calle Victoria, donde está situado el Gobierno Militar, había sido cortada 200 metros antes y después del edificio y desviada la circulación. «Boinas verdes» y Policía Armada con casco de acero se encargaban de la vigilancia. A las ocho y media de la mañana llegó el coche celular con los procesados, acompañado de una larga caravana de seguridad, y penetró al patio del Gobierno por una puerta lateral.

A las nueve de la mañana fueron llamados los periodistas de las agencias informativas nacionales y extranjeras, únicos con credencial oficial para asistir al proceso. En esos momentos podía calcularse en unas quinientas personas las que se agrupaban frente al edificio. Se sabía que podrían entrar muy pocos, por las reducidas dimensiones de la sala. Cuando fue llamado el público los policías armados hubieron de formar cordón con los brazos entrelazados para evitar el desbordamiento. Sólo unas cincuenta personas pudimos entrar en el edificio. Presentamos el carnet en la puerta y fuimos pasando a un cuarto donde nos registraron y cachearon concienzudamente. Las mujeres eran registradas por matronas.

A las diez menos diez entramos en la Sala de Justicia donde iba a tener lugar el Consejo. Sobre el estrado, al frente, el el Tribunal, cuya composición ya conocen los lectores; a su derecha, el fiscal militar y, a su izquierda, los dieciséis abogados defensores. Detras del fiscal se situaron tres abogados franceses representantes de la Asociación de Defensa de los Derechos Humanos. De frente al Tribunal y de espaldas al público fueron colocados los dieciséis procesados esposados unos a otros y escoltados por veinticuatro policías armados con casco.

Todos los letrados defensores pidieron que se suspendiera el Consejo. Petición que les fue denegada por el Tribunal. Los letrados señores Ruiz Ceberio, Bandrés y Peces-Barba, insisten en hacer unas consideraciones previas sobre causas de nulidad, pero la demanda es rechazada. Piden que su protesta conste en acta, pues al quitarles el uso de la palabra arguyen que se causaba indefensión para sus patrocinados.

Seguidamente solicitan que les sean quitadas las esposas a los detenidos. El presidente pregunta al jefe de la guardia si garantiza la seguridad con los presos desposados. Y éste responde que no. El presidente niega la petición. Nueva protesta de los defensores. Poco después, a las diez y cuarto, el procesado Francisco Javier Izco dice que le aprietan las esposas y el presidente accede a que le sean aflojadas, lo que también se hace con los demás detenidos.

La sesión de hoy ha durado hasta la una y veinte de la tarde y se ha dedicada a la lectura de la primera parte del apuntamiento. El resumen de los hechos que figuran en el apuntamiento es el siguiente:

• JESÚS ABRIZQUIETA CORTA, de veintiún años, soltero, estudiante, natural y con domicilio en la zona rural de Míravalles (Vizcaya), accidentalmente con residencia en Bilbao, por razones de estudio; de profesión ayudante de laboratorio y estudiante en la Escuela de Química de Indauchu. Hechos que se le imputan: miembro de la E. T. A., formando parte en grupo con otros elementos y portando armas; autor de un robo de explosivos y otro robo a mano armada de una multicopista; alquiló uno de los escondites para los grupos armados de la organización refugiados en los Picos de Europa; estaba integrado en el grupo clandestino que actuaba en la zona de Bilbao y fue detenido portando arma de fuego y con resistencia a los funcionarios de la autoridad.

IZIAR AIZPURUA EGAÑA, de veintisiete años, soltera, profesora de música, natural de Deva, novia del activista de la organización, Joaquín Gorostidi. Hechos que se le imputan: facilitó auxilios a miembros de la E. T. A. ocultos durante los días siguientes al asesinato del comisario, señor Manzanas, y también, anteriormente, con motivo del asesinato del guardia civil de Tráfico, señor Pardines; llevó cargas explosivas para colocar en repetidores de televisión.

VÍCTOR ARANA BILBAO, de veintisiete años, soltero, de profesión montador; natural y domiciliado en Bilbao. Hechos que se le imputan: militante en la E.T.A. desde 1968; fundamentalmente se dedica a trasladar a. activistas en un coche que se había comprado con dinero de la E. T. A. Asiste a reuniones subversivas y separatistas; transporta desde los Pirineos hasta Bilbao armas y explosivos, constituyendo en su casa un importante depósito de armas y explosivos; traslada una multicopista a Bermeo para imprimir publicaciones clandestinas.

MARÍA ARANZAZU ARRUTI ODRIO-

ZOLA, de veinticuatro años, profesora de idiomas, domiciliada en Zarauz y casada con otro de los procesados, Gregorio Vicente López Irasuegui. Hechos que se le imputan: elemento ideológico importantísimo de la organización; transporta y distribuye gran cantidad de publicaciones subversivas; se le encuentran detonadores para explosivos y armas de fuego; actualmente cumple condena en Madrid y su estado psíquico está desequilibrado.

• JULIÁN CALZADA UGALDE, de treinta y cinco años, natural de Busturia (Vizcaya), clérigo, coadjutor de la parroquia de San Miguel, domiciliado en Yurrota-Durango. Hechos que se le imputan: albergar en su domicilio a varios activistas de la Organización Anarquista del Norte, la noche del 2 de agosto de 1968, fecha del asesinato del comisario señor Manzanas; haberse celebrado en su casa numerosas reuniones de miembros de la E. T. A.

A las once se suspende el proceso por diez minutos, pero no se reanuda hasta las doce menos diez.

El letrado señor Castells Arteche protesta porque se ve obligado durante el descanso a abandonar la Sala y dice que se trata de una coacción. El letrado señor Bandrés protesta por el hecho de que el fiscal no lleva sable y pide que comience nuevamente la lectura del apuntamiento.

El juez dice que se tomarán las medidas disciplinarias correspondientes y manda a un ordenanza a por el sable del fiscal. Y continúa la lectura del apuntamiento.

• ANTONIO CARRERA AGUIRREBA-RRENA, de veintisiete años, soltero, perito agrícola, natural y vecino de Amezqueta (Guipúzcoa), caserío de Liceaga. Hechos

«que se le imputan en 1996 colabora con la E. T. A. en noviembre te 1968 acepta formalmente trabajar para ella abre de enlace en diferentes ocasiones a los elementos de la organización.

• JOSÉ HABÍA DORRONSORO CEBERIO, de veintiocho años, soltero, sin profesión, natural de Araun-Aya (Guipúzcoa), sin domicilio fijo. Hechos que se le Imputan: asiste a numerosas reuniones, de liberaciones y acuerdos del órgano rector de la E. T. A., «Biltzar Txipia» (Pequeña Asamblea), entre ellas, las reuniones de Ceberio y Villaro, en las que se acordó la muerte del inspector de Policía de San Sebastián, don Melitón Manzanas; haber dado la orden de colocación de un artefacto explosión en el cuartel de la Guardia Civil de Arechabaleta (Guipúzcoa), proporcionando también la carga correspondiente.

• JUANA DORRONSORO CEBERIO, de treinta y un años, nacida en Ataún (Guipúzcoa), casada con otro de los procesados, Francisco Javier Izco, con domicilio en Gaztelu (Guipúzcoa), de profesión sus labores y hermana del también procesado José María Dorronsoro. Hechos que se le imputan: afiliada a E. T. A. desde 1968; propaganda clandestina a escala nacional; se la consideraba una especie de tesorera de la organización anarquista.

• JUAN ECHAVE GARITACELAYA,

de treinta y siete años, natural de Anzola-Elgóibar (Guipúzcoa), clérigo, domiciliado en Eibar. Hechos que se le imputan: afiliarse a E. T. A. en 1968; responsable de la redacción, confección y distribución de impresos subversivos y revolucionarios; haber formado parte de la llamada «oficina política» de E. T. A., organismo de dirección ideológica de esta organización; haber asistido a numerosas reuniones; haber adquirido elementos para la confección de artefactos explosivos.

• JOAQUÍN GOROSTIDI ARTOLA,

de veinticinco años, natural y vecino de Tolosa (Guipúzcoa), y con relaciones amorosas con la también procesada Iziar Aiz-purúa. Hechos que se le imputan: a finales de 1966 comenzó a trabajar para la E. T. A.; participó en la pequeña asamblea en la que se decidió el asesinato del comisario de Policía don Melitón Manzanas; haber efectuado dos traslados de armas y explosivos, introduciéndolos ilegalmente en España.

• ENRIQUE VENANCIO GUESALADA LARRETA, de veintisiete años, natural de Eibar, con domicilio en la misma localidad, soltero y de profesión maestro industrial. Hechos que se le imputan: se afilió en febrero de 1969 a dicha organización anarquista, en la cual ostentó y ejerció el cargo de responsable de Eibar, dedicándose a actividades subversivas. Ha colaborado en la tirada de varias publicaciones clandestinas separatistas y ha tomado parte en el proyecto y colocación de dos artefactos explosivos.

• FRANCISCO JAVIER IZCO DE LA IGLESIA, de veinticinco años, impresor, natural de Bilbao y con domicilio en Berango (Vizcaya). Hechos que se le imputan: como integrante destacado del frente militar de E. T. A., tomó parte en el atraco a mano armada realizado contra el Banco Guipuzcoano de la localidad de Arechabaleta; también tomó parte en el atraco a mano armado realizado contra dos empleados de una empresa de Eibar; en fecha no precisada, y aproximada al 4 de julio de 1968, se hizo cargo del mando supremo del frente militar, permaneciendo en su titularidad y ejercicio hasta el momento de su detención, el 5 de enero de 1969, como consecuencia de su intervención en el asalto a la cárcel de Pamplona; se le acusa de ser el autor material del asesinato del comisario señor Manzanas, decidido en la pequeña asamblea, en la que también participó.

A las 12,35 se permitió que los procesados se quitaran las prendas de abrigo. El letrado señor Peces-Barba pregunta si los micrófonos que tienen ante sí los defensores recogen y graban también los comentarios que los abogados hacen entre ellos. El juez dice que no lo sabe, y lo pregunta. Le dicen que sí, que lo que recogen los micrófonos es grabado para mayor fidelidad del proceso.

El juez ruega entonces, a los defensores, que cuando hagan comentarios entre ellos tapen el micrófono con la mano. A la una y cinco, el abogado señor Bandrés dice que un miembro del público permanece en la Sala leyendo el periódico, lo que demuestra una indiferencia inadmisible, cuando hay otras personas esperando fuera para entrar. El presidente hace salir al lector y ordena que entre otra persona. Prosigue la lectura:

• FRANCISCO JAVIER LARENA MARTÍNEZ, de veinticuatro años, soltero, estudiante, natural de Bilbao y vecino de Santurce. Hechos que se le imputan: integrar la pequeña asamblea durante las reuniones de Ceberio y Villaro en las que se acordó la muerte del señor Manzanas; ser miembro del Comité ejecutivo táctico, órgano de ejecución suprema de la organización desde agosto de 1969; haber redactado, confeccionado y distribuido impresos subversivos.

GREGORIO VICENTE LÓPEZ IRASUEGUI, de veinticuatro años, casado con la también procesada María Aránzazu Arruti. Natural de Urursa (Vizcaya), con domicilio en Bilbao. Hechos que se le imputan: afiliarse a la tantas veces citada organización anarquista en 1967; realización para la redacción y confección de impresos subversivos; haber corregido el total y haber añadido el último párrafo del panfleto de E. T. A. titulado «Melitón Manzanas, ejecutado»; servir de enlace entre el jefe supremo de la E. T. A. en el interior de España, José María Escubi, y otros miembros de la organización.

• MARIO ONAINDIA NACHIONDO, de veintidós años, natural de Bilbao, soltero, de profesión administrativo y con domicilio en Eibar (Vizcaya). Hechos que se le imputan: pertenecer a la E. T. A. desde julio de 1967, organización en la que ha desempeñado importantes cargos; participó también en la pequeña asamblea en que se decidió la muerte del comisario señor Manzanas; haber tomado parte en el acuerdo por el que se decidió la colocación de doce artefactos explosivos, en algunos de los cuales colaboró a su preparación.

• EDUARDO URIARTE ROMERO, de

veinticinco años, natural de Sevilla, soltero, estudiante y con domicilio en Vitoria. Hechos que se le imputan: miembro de la E. T. A. desde 1964; encargado de la confección de impresos subversivos y del control técnico de sus multicopistas; participó también en la pequeña asamblea que decidió la muerte del comisario de Policía.

A la una y veinte se levantó la sesión, hasta las nueve de la mañana, en que se leerá la segunda parte del apuntamiento.— Miguel TORRES.

 

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