Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   La autoridad     
 
 ABC.    30/12/1980.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MARTES 30-12-80 OPINION

A B C / 3

Planetario

La autoridad

«La gente está pidiendo autoridad. La autoridad no es de derechas ni de izquierdas», ha dicho con toda

claridad ese ministro serio y extraordinariamente inteligente que es Agustín Rodríguez Sahagún a uno de

los más agudos entrevistadores de esta época, mi amigo y compañero Pedro Rodríguez. Nada más cierto.

No hay conversación de tema político en la que mi interlocutor, sea de izquierdas, sea de derechas, no

suspire, no reclame, no exija al Gobierno una demostración de autoridad.

Ponerse ahora a distinguir entre autoridad y autoritarismo no seria una tautología, sería una estupidez. No

hace falta un Gobierno autoritario. Nada menos deseable hoy que un político autoritario. Sí, es necesario

que el Gobierno responda ejerciendo su autoridad a esa demanda de la gente que el ministro de Defensa

declara conocer. Y la conoce también, porque nadie, en eso que todavía —y no faltan motivos— siguen

llamando clase política, le iguala en sensibilidad para lo politico, el presidente Suárez. Pero ¿cómo se

ejerce lo que la gente entiende por autoridad cuando a muchos políticos tanto de la derecha como de la

izquierda les basta el menor pretexto para acusar al Gobierno de que las fuerzas de orden público ejercen

violencia? ¿Cómo, cuando los mismos que formulan condenaciones contra los crímenes terroristas,

interpelan al Gobierno para averiguar si se ha maltratado de palabra al «presunto» asesino de un servidor

del orden púbiico, pero jamás se le interpela si la víctima es un activista de la extrema derecha?

La autoridad dei fcstado, que está por encima del Gobierno, ya que éste le sirve, no es cosa sólo del

Gobierno. Es cosa de la mayoría y de las minorías, del Poder y de la oposición. Es cosa de España, Pero,

¿quiénes dicen hoy España? Conviene que se puntualice quienes sistemáticamente no dicen España,

quienes propugnan medidas de gracia, quienes alborotan en favor de los presos que queman las cárceles y

envían comisiones a interrogar como no «presuntos», sino como seguros culpables, a los funcionarios de

las prisiones. Porque todos esos están conspirando públicamente para impedir al Gobierno ejercer

cualquier forma de autoridad.

Como el cuco, hay partidos y hay políticos, que prácticamente ponen el huevo en el nido del terrorismo y

luego van a gritar en otra parte. En el Parlamento o en las columnas de la Prensa, donde Rodríguez

Sahagún afirma que el Gobierno ha perdido la batalla informativa.» Para ejercer la autoridad hay que

contar con el apoyo de los que sinceramente quieren que haya autoridad. Una vez ejercidala autoridad es

necesario que sea conocida y no recusada, denunciada, expedientada. Ahí es donde no están todos y

deberían estarlo. Si hay falta de autoridad suficiente es que al Estado se la niegan los que la regatean al

Gobierno. Se está usando a lo novato la líbertad y de eso, la autoridad padece.—

Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

< Volver