Autor: Muñoz, Pedro. 
 Alarma en Alemania por el contenido de la última carta. 
 El estado de ánimo de Eugen Beihl parece desesperado     
 
 Madrid.    17/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ALARMA EN ALEMANIA POR EL CONTENIDO DE LA ULTIMA CARTA

El estado de ánimo de Eligen Beihl parece desesperado

BONN. (De nuestro corresponsal, por "telex".)—El contenido sumamente dramático de la carta del cónsul alemán en San Sebastián, secuestrado hace doce días, a su hermano Karl Beihl, que vive en una localidad en las proximidades de Stuttgart, pone hoy en la opinión pública alemana la nota más alarmante que se ha conocido durante las tensas jornadas pasadas.

A lo largo del texto la angustia se apodera de Eugen Beihl, que parece haber llegado al limite extremo de la desesperanza, a la pérdida de la fe en las gestiones de los Gobiernos responsables de rescatarle con vida. Por sus palabras no se desprende en ningún párrafo de la carta ningún detalle, siquiera mínimo, que pueda arrojar una pequeña luz sobre el lugar donde se encuentra detenido por sus secuestradores. Este escrito es sin duda alguna la señal de vida recibida de Beihl en que más gráficamente queda impreso su estado de ánimo, la incertidurnbre ante su destino y el dolor por la pena de su mujer e hija.

Texto de la carta

Textualmente escribe el cónsul secuestrado:

"Querido hermano Karl y familia.:

No sé si alguna vez llegaran estas líneas a su destino. Desde mi secuestro por la fuerza han pasado doce días. Las horas y los días me parecen una eternidad. Me esfuerzo por no perder los nervios, pero me resulta tarea amargamente dura.

Desde hace doce días mi mujer y mi hija temen por mi vida, esperan un signo de vida, desesperadas por la impasibilidad de organizaciones políticas, por la impotencia de los órganos de seguridad competentes españoles y franceses.

Bien puedo percibir la desesperada lucha de mi mujer y de mi hija, sus llamamientos de ayuda a mis secuestradores y a las autoridades españolas y alemanas. Todo esto es para mi una tortura infernal.

El Gobierno federal parece impotente. Mis esperanzas d e volver a ver la luz del día se desvanecen. Objeto de esta carta no es daros mayores preocupaciones, sino solo un signo de vida, un recuerdo de vuestro hermano que debe intentar hacer frente a su destino. Mi estado de salud no es lo mejor que pudiera desear, pero esto no es tan importante. Mis pensamientos van dirigidos a Boni y a Lucí. ¿Cómo podran ellas imponerse a este golpe del Destino? ¿Cuánto dolor deberán soportar en estos días y semanas?

Significa para mi un motivo de tranquilidad no haber hecho mal a nadie. A todos aquellos que llegaron a mí, vascos, españoles y alemanes, pidiendo consejo y ayuda, intenté concederles mí asistencia.

Esto me da esperanza.

Recibid mi cordial saludo. También para Hermánn (otro hermano) y familia, de vuestro hermano,

EUGEN."

Conjeturas sobre la liberación

Muy poco después de conocerse la existencia de esta carta, transmitida desde Francia a la televisión alemana (segundo programa), por medio del corresponsal de esta entidad, Karl Beihl manifestó, visiblemente afectado, que a juzgar por el escrito la situación de su hermano es de todo punto desesperada y que la familia confía todavía en que las autoridades de España, por cuyo pueblo sienten especial simpatía y alta consideración, salven la vida de su hermano.

La carta está fechada en "Lugar desconocido", 12 de diciembre de 1970. Paralelamente a la publicación de la misiva en la televisión alemana circuló por las Redacciones alemanas el rumor, procedente de San Juan de Luz, sobre la posibilidad de una "inminente liberación" del cónsul Beihl.

Finalmente, hay que señalar que esta carta es la quinta de las que se han recibido del cónsul Beihl desde que fuera secuestrado. Como ya es público, las cartas anteriores fueron enviadas al cónsul general alemán en Bilbao, a la familia Beihl en San Sebastián, a la Embajada alemana en Madrid y al periódico "La Voz de España", a través de su corresponsal en Irún.

Como peculiaridades de las cartas, las tres primeras—mata-selladas en Vitoria—y la cuarta en San Sebastián—fueron escritas ´en castellano. Esta última es la primera redactada en alemán.

Pedro Muñoz

 

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