Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Las palabras no bastan     
 
 Diario 16.    11/05/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

OPINION

¡PEDRO J. RAMIREZ

Las palabras no bastan

Apunto han estado de conseguirlo. El jueves por la tarde, mientras el dolor traspasaba el alma de nuestros

Reyes, mientras el ministro del Interior atravesaba un humano bache de desánimo, mientras la Junta de

Jefes de Estado Mayor adoptaba una actitud de especial dureza ante el Gobierno y daba pie a un

inquietante acuartelamiento de tropas, parecía que la democracia y las libertades se nos iban a escapar

junto con las vidas de los tres soldados muertos por la mañana.

El atentado contra el teniente general Valenzuela ha sido el acto terrorista más grave de toda la transición

y en la intencionalidad de sus autores, resulta incluso cualitativamente asimilable al asesinato de Carrero.

En otras ocasiones el número de víctimas ha sido superior y el despliegue terrorista más espectacular y

arriesgado, pero en este caso se había elegido el blanco correcto y el momento adecuado para provocar el

cataclismo del sistema.

El zarpazo llegaba, en primer lugar, setenta y dos horas después de la muerte de González de Suso, que

tan hondo impacto había causado en la institución militar. Iba dirigido, por otra parte, contra uno de los

hombres claves de la situación, pues no en vano Valenzulea servía de elemento catalizador da las

relaciones entre la Corona y las Fuerzas Armadas, jugando un importante papel en el desmantelamiento

del golpe la noche del 23F. Se atacaba por último a la más alta magistratura del Estado, tanto en el plano

simbólico como en el plano emocional ya que Don Juan Carlos siente un espe . cial cariño por quien,

mucho antes de ser jefe de! Cuarto Militar, había estado ya a su lado como profesor.

Por espacio de varias horas la Policía estuvo contemplando muy seriamente la hipótesis de que se tratara

de un atentado de extrema derecha. Se trataba dé una teoria verosímil tanto desde el punto de vista de la

técnica empleada Típica de algunos grupos ultras sudamericanos como por la vía de la eliminación. Los

GRAPO quedaban absolutamente descartados porque el cerco policial que fructificaría horas más tarde,

era ya muy estrecho. Por otra parte, todos los expertos en la lucha antiETA consideraban que —al margen

de que el atentado no llevaba «la marca de la casa» una acción como esa no encajaba en la ortodoxia

estratégica de «Txomin», «Antxon» y compañía.

Mañana fecha clave

Su análisis era correcto, ya que hasta ahora ETA siempre había concedido al • sistema un margen de

recuperación tras cada mazazo terrorista. Se pensaba que más que la involución propiamente dicha, su

objetivo era mantener a España en un clima de inestabilidad permanente, graduando de forma muy

meticulosa la presión aplicada en cada momento. Es cierto qué los dos asesinatos de militares

inmediatamente después del fracaso del golpe ya permitían detectar un cambio de ritmo y una actitud

mucho más «kamikaze», pero en el otro lado de la balanza pesaba también la proximidad de una fecha

clave para ETA militar.

Mañana, martes, tendrá lugar en París la vista de la solicitud de extradición realizada por el Gobierno

español contra el terrorista Tomás Linaza Echevarría, a quien se detuvo en el aeropuerto de Orly el

pasado 22 de marzo. De acuerdo con las declaraciones efectuadas por cinco testigos diferentes ante cinco

Juzgados diferentes. Linaza participó en el asesinato del concejal irunés Martinez Ezquerro, en el

ametrallamiento de Ispaster en el que murieron seis guardias civiles y en el secuestro de Javier de Ibarra,

de cuyo criminal desenlace se cumplirán cuatro años la semana próxima,

Basta recorrer el casco antiguo de San Sebastián o e] barrio de La Rochapea de Pamplona para tener

noción de la enorme importancia que ETA militar concede al caso Linaza. Las paredes están llenas de

agresivas pintadas sobre el tema y su nombre surge en cada «salto» de manifestantes abertzales. Se trata

de la primera vez que España ha sido capaz de remitir a las autoridades francesas abrumadoras pruebas de

.la actividad delictiva de alguien cuya extradición se demanda.

Si ETA consigue que ni siquiera en este caso los tribunales franceses accedan a tal petición, la idea de que

disponen .de un «santuario» poco menos que absoluto, allende los Pirineos, quedara afianzada entre sus

militantes. La moral de éstos se resquebrajará si, por el contrario, ven cómo Linaza es entregado a la

justicia española, sentando así un significativo precedente.

De hecho, la reciente presentación en sociedad de la ETA vasco-francesa —Iparretarrak— bajo el

padrinazgo espiritual del mismísimo «Txomin», parece en gran medida un elemento de chantaje y

amenaza proyectado hacia la vista de mañana. En este contexto nada hubiera sido tan lógico como una

suspensión de hostilidades en España, encaminada a evitar que en el ánimo del tribunal influyeran

horrores recientes.

Esta linea de análisis desemboca en la clara percepción de que al atentar el jueves contra Valenzuela,

ETA ha actuado . no ya en contra de los intereses del nacionalismo vasco, sino en contra incluso de sus

propios intereses como banda armada. ¿A quién beneficiaba, pues; a qué causa servía, entonces, el

siniestro explosivo lanzado sobre el coche del teniente general? No hay más que una respuesta: a la Unión

Soviética.

Poradojas del golpismo

Desde el mismo momento en que la designación de Calvo-Sotelo como sucesor de Suárez trajo consigo la

firme determinación de incorporar a España a la OTAN, no ban cesado de sobrevenirnos calamidades:

primero, un intento de golpe de Estado, luego, una rabiosa escalada terrorista contra el Ejército,

encaminada a alentar nuevas rebeliones.

Las paradojas de la macabra conjura desarrollada contra nuestro país no se agotan en la incongruencia

tantas veces subrayada de que organizaciones de definición marxista·leninista —ETA y GRAPO

propicien el advenimiento .de un régimen autoritario y duro complementariamente se da la circunstancia

de que aquellos sectores más anticomunistas de las Fuerzas Armadas, con su órgano de expresión al

frente, puedan terminar convirtiéndonos en el principal aliado de la estrategia española del Kremlin,, e

incluso en una marioneta cuyos hilos se mueven desde Moscú.

Basta entender un poco de sociología y analizar los diversos resultados electorales para darse cuenta de

que está completamente descartada la evolución de España hacia el colectivismo. Vivimos en unas

coordenadas sociales antagónicas de las famosas «condiciones objetivas» que dan paso a la revolución y

la quiebra del capitalismo. Los últimos meses han puesto de manifiesto, por otra parte, el monumental

fracaso de la vía «eurocomunista» ahí está la despedida de Ramón Tamames como rúbrica definitiva y el

rápido acercamiento del PSOE a los parámetros de la socialdemocracia europea.

El golpe militar, la involución de signo xenófobo y aislacionista, es ya lo único que puede impedir la

irreversible incorporación política, económica y militar de España a Occidente. Entraremos antes o

después en la CEE, pactaremos unas u otras condiciones con la Alianza Atlántica, pero la voluntad de los

españoles de anclar nuestra democracia en el área cultural y geográfica a la que pertenecemos, es

abrumadora.

Muchos de los panfletos que circulan en los cuartetes a favor del golpismo argumentan en contra del

ingreso de España en la OTAN, alegando símplistamente que no debemos colaborar en la •defensa de

paises que nos han odiado secularmente. Tópicos de pandereta como el de la «reserva espiritual» frente a

la, decadençia, el libertinaje y la permisivídad de un mundo occidental que da cabida al divorcio y al

aborto, son mercaderia habitual en esos círculos, en los que también funciona el resorte de que la

modernización del Ejército español dentro de la OTAN perjudicaría sus planes de conquista del poder.

Afortunadamente contamos con un Gobierno que, como ha demostrado el viernes Calvo-Sotelo, entiende

la naturaleza del envite y sabe que la peor forma de lidiar con un chantajista es aceptar sus condiciones.

Cuanto antes entremos en la Alianza Atlántica, antes vaciaremos de sentido los esfuerzos de quienes

tratan de impedirlo.

Entre tanto, lo que se impone es «comprar seguridad», reforzando la moral de las Fuerzas de Orden

Público y suministrándoles más y mejores medios. Tengo la impresión de que tras los emotivos dos

minutos de silencio del viernes y tras las espectaculares detenciones de los GRAPO en Madrid y

Barcelona —cimentadas, en pane, sobre la colaboración ciudadana, se ha creado una importante corriente

de simpatía mutua entre la Policía y el pueblo llano.

Es cuestión de aprovecharla a través de una gran campaña de solidaridad social contra el terrorismo. El

Gobierno debería inundar las estaciones, oficinas de Correos, Ayuntamientos, administraciones de lotería

y de quinielas, todos los establecimientos públicos en suma, de fotografías de los activistas más buscados,

para establecer complementariamente atractivas recompensas atractivas y cómodos sistemas de denuncia.

La televisión y la radío del Estado deberían informar exhaustivamente de esta campaña, mentalizando al

país para combatir la plaga terrorista.

El precio de la libertad

Al terrorismo no se le combate sólo con. palabras. Frente al terrorismo hacen falta los hechos que brotan

de activar las más firmes convicciones. Yo he visto a los israelíes aceptar de buen grado y con la sonrisa

en los labios el registro de sus efectos personales a la entrada de cada museo, de cada cine, de cada

restaurante. Con ese mismo talante han asimilado la mayoría de los madrileños los incómodos controles

de estos días. Si la libertad tiene su precio, no queda más remedio que pagarlo.

Desde esa perspectiva urge un esfuerzo importante en la dotación presupuestaria de la Policía. No puede

ser que el coche de protección de un ministro vuelque por arrastrar una averia de meses, tal y como

ocurrió el mismo dia del atentado contra Valenzuela. No puede ser que los inspectores del Cuerpo

Superior tengan que pagar de su bolsillo .aquellas armas más sofisticadas que las reglamentarias, que les

permiten una. cierta ventaja a la hora de un anfrentamíento. No puede ser que los números de la Policia

Nacional permanezcan veinticuatro horas seguidas de servido como consecuenda de la .escasez de

personal. No puede ser que los sistemas de transmisión de los coches patrulla estén al alcance de

cualquier aficionado.

«Me encanta pagar impuestos porque con ellos compro civilización», decía el juez Holmes, toda una

leyenda al cabo de sus treinta años como miembro del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Naturalmente que a nadie le «encanta» pagar impuestos, pero sería un alivio notar qué con ellos se

protegen eficazmente las libertades.

Tras los dos minutos de silencio del viernes y las

espectaculares detenciones del fin de semana, se ha creado una corriente de simpatía mutua entre la

Policía y el pueblo

 

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