Autor: Fontes de Albornoz, Luis. 
 Los cinco presos vascos excarcelados llegaron ayer tarde a Bélgica. 
 Podrán regresar a Euskadi dentro de un mes  :   
 Esta fue la promesa verbal que les hizo el Gobierno español, según declararon los etarras en rueda de prensa. 
 Pueblo.    23/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

PODRAN REGRESAR A EUSKADI DENTRO DE UN MES

Esta fue la promesa verbal que les hizo el Gobierno español, según declararon los etarras en rueda de Prensa

BRUSELAS.

(PUEBLO, por Luis FONTES DE ALBORNOZ.)

«¿Euskaldunak zaretea?» (¿sois vascos?), preguntó Fernando Sarraith de Yhartza.

«Somos los presos vascos», respondieron casi simultáneamente los cinco hombres. El encuentro se produjo del modo más inesperado. Un centenar de personas, periodistas muchos de ellos, llevábamos esperando desde las primeras horas de la mañana, advertidos de que los cinco desterrados, condenados a muerte en el consejo de Burgos, hace siete años volaban en un avión de las fuerzas aéreas españolas hacia Bélgica. Eran Javier Lerena, José María Dorronsoro, Eduardo Uriarte, Mario Onaindía y Jokin Gorostídi. Juntos, con un sexto revolucionario de Euskadi, Izco de la Iglesia, su pena máxima había sido conmutada por la de cadena perpetua por el general Franco. Ahora el Gobierno español les había ofrecido el destierro, el «extrañamiento», dicen los juristas, y ellos lo habían aceptado junto con la promesa verbal de que a la vuelta de un mes podrán regresar a su Euskadi.

En Bruselas, los periodistas estábamos alertados. A través de los comités vascos de Bélgica, formados por exiliados y militantes nacionalistas de Euskadi en este país y del Service Social des Etrangeres (Servicio Social de Extranjeros) de Bruselas, una organización a caballo entre el Municipio, el Gobierno Provincial y la Federación de Iglesias Protestantes, con sede en un edificio cedido por la Iglesia Reformada de Bélgica.

• EVITAR TUMULTOS.

A petición de los comités vascos. la Policía había anunciado su intención de recoger a los desterrados en el aeropuerto al que llegasen para depositarlos en la rué de la Sabloniere, número 16, sede de la Organización Social de Acogida de Extranjeros. Pero había rogado al mismo tiempo que se evitaran manifestaciones tumultuosas para recibir a los expatriados españoles. Así fue. Los comités vascos, por su lado, rogaron a la Policía un comportamiento «digno» con los cinco excarcelados. Por ejemplo, que no fueran conducidos en coches celulares. La Policía belga actuó con gran discreción. Hacia las dos del mediodía los cinco vascos, con sus correspondientes maletines de mano, hicieron su aparición, a pie, sin ningún acompañante, en la parte alta de la rué. La Policía los había depositado silenciosamente en una plaza contigua. La place de Les Barricades, próxima a la rue de la revolucion a la rue du Gouvernement Provisoire, a la place de la Liberte, toda la historia de la independencia belga congregada en castizo barrio de Bruselas.

No vamos a describir las escenas de entusiasmo, los abrazos, el «Euzko gudari» resonando en la vieja Bruselas o las discretas «ikurriñas» en algún balcón. Todo fue muy rápido y sin la más mínima turbulencia Los cinco hombres pasaron al interior de la casa Los primeros minutos fueron para telefonear a sus familias, que, en España, preparaban ya el viaje a Bélgica. Después vino la conferencia de Prensa, entre focos, cámaras, canciones.

El viaje había comenzado la noche anterior. Desde las once de la noche del sábado, en viaje ininterrumpido para cuatro de ellos. Dos desde Cáceres, dos desde Córdoba, en furgones celulares y esposados hasta el aeropuerto militar de Getafe, en Madrid. El quinto procedía del hospital de la cárcel de Carabanchel, donde había sido operado recientemente.

Hasta Bélgica, el vuelo lo habían hecho en un Azor, un avión de hélice, «que parecía que se iba a romper». Fueron liberados de las esposas al atravesar —dijeron— del espacio aéreo francés al espacio aéreo belga. En total, unas cinco horas de vuelo, acompañados de una docena de policías y del director general de Seguridad de Madrid. Una vez en tierra, recibieron un trato particularmente amable de parte de la Policía belga. Al menos así lo dijeron, comparándolo con el recibido en España.

Evidentemente, los cinco aparecían cansados y nerviosos. «Comprender —dice Lerena— que no podemos hablar como personas normales, después de este cambio tan brutai y del largo viaje.» Para Uriarte, «tenemos un gran despiste para responder a cuál es la situación en Euskadi, porque la Prensa llega muy censurada a las cárceles españolas».

solidarizamos plenamente con aquella acción, y esto lo dijimos ante los jueces militares hace siete años.

A continuación, hubo muchas más cuestiones sobre el régimen penitenciario en España, la situación en el País Vasco, la incidencia que tendría la amnistía sobre la evolución política en Euskadi, las torturas, los obstáculos jurídicos, etc. De todo ello se disponen ahora a dar cuenta los cinco desterrados a la opinión pública internacional, en un informe que están elaborando conjuntamente.

Por lo demás, antes de salir de sus respectivas cárceles han tenido que firmar una serie de compromisos. Y otros al llegar a Bélgica. La suma de todos puede ser ésta: aceptan ser desterrados a Bélgica, aceptan permanecer en este país, aceptan pedir inmediatamente el estatuto de refugiado político, aceptan no regresar a España, aceptan no llevar a cabo actividades políticas en Bélgica, aceptan abandonar Bélgica dentro de tres meses, en caso de no obtener el estatuto de refugiado de la O. N. U. Muchas condiciones contradictorias, como se verá. Y la promesa, repetimos, oral de regresar a Euskadi dentro de un mes.

SATISFACCIÓN GENERAL EN EUSKADI

A la hora de valorar las medidas del Gobierno ante la amnistía, en relación con el excarcelamientó de los presos vascos, acogiéndose al extrañamiento, no se puede hablar de una unánime manifestación positiva. Se puede decir que ha existido una satisfacción general en Euskadi por estos excarcelamientos. Personajes relevantes en el País Vasco muy significativos en el tema, como el alcalde de Vergara, José Luis Elcoro, manifestaba que era una medida muy buena para Euskadi, y que los alcaldes no tendrán necesidad de dimitir. Es una victoria parcial, fruto de una larga lucha, declaraba José Ramón Recaída, abobado laboralista. A Manuel Escudero Rueda le quedaba la duda de si se han producido las peticiones como indulto o no. Las centrales sindícales y partidos políticos, por otra parte, dan constancia de que supone, evidentemente, un paso adelante sobre posiciones anteriores, aunque queda pendiente el regreso de los exiliados y la propia excarcelación de todos los presos, que no parece asegurada de forma tajante.

 

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