Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La sangre que no cesa     
 
 Informaciones.    23/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LETRAS DEL CAMBIO

La sangre que no cesa

Por Jaime CAMPMANY

ES irremediable En este país, escribir es llorar. Hoy habrá que llorar de nueve sobre España. Habrá que llorar, con especial aflicción sobrs el País Vasco. Habrá que llorar sobre la democraccia en pañales De nuevo la sangre inocente ha caído sobre nuestras cabezas. De nueve la sangre inocente ha caído sobre nuestra común responsabilidad.

Para Javier de Ybarra no ha habido conmutación de pena, no ha habido indulto, tío se ha decretado la amnistía. Ha sido asesinado, a sangre fría, con un tiro en la nuca, y arrojado al campo bajo un montón de hojarasca Ni la negociación de los familiares, ni la súplica de la iglesia, ni las llamadas a la piedad en tas páginas de tos periódicos, nada ha detenido ¡as manos que tiran a matar, por la espalda sobre seres indefensos, limpios de culpa

El terror se había quedado sin justificación alguna para disfrazarse de acción política. Las cárceles están vacias. Han salido de ellas incluso los asesinos. España estrena las más generosas libertades. Las gentes habían acudido a las urnas a votar libre y pacíficamente Sajo el árbol casi sagrado de Guernica se habían reunido representantes de) pueblo vasco para convenir las más amplias aspiraciones de autonomía. Nada de eso solicitaban los asesinos. Ellos sólo pedían dinero, un sucio e imposible montón de dinero para vivir como criminales multimillonarios. Y si no la sangre. Y a pesar de todo, la sangre. Esa sangre que no cesa.

Hoy los periódicos publicarán editoriales solemnes en los que se condenará el crimen Se usarán los adjetivos de siempre: enérgica repulsa, vil asesinato, execrable crimen, increíble monstruosidad Los obispos invocarán la reprobación de ta violencia. Los partidos políticos manifestarán su rotunda repulsa.

El Gobierno calificaré el acto como atentado contra la paz y la democracia. Y la sangre de Javier de Ybarra será, por ahora la última de esa sangre que no cesa.

Hay tres palabras que se necesitan unas a otras para salvarse unidas: Libertad, Justicia Democracia. Sin ellas iv será posible la paz. Hemos alumbrado la democracia. Hemos abierto de par en par las puertas a ta libertad Llega e) momento de garantizar, seriamente la justicia. De otra forma gozaremos de la libertad democrática de morir impunemente asesinados

Hemos gritado por la calle la palabra amnistía La hemos puesto en las pancartas, la hemos pronunciado en los discursos la hemos escrito en los periódicos la hemos entronizado en la ley. Y ayer te cubrieron de sangre. De sangre que no cesa.

 

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