El informe de la OCDE     
 
 ABC.    28/05/1981.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

JUEVES 28-5-81

El informe de la OC D E

Por vez primera en muchos años, los, expertos de la OCDE al enjuiciar la situación

actual y las perspectivas más inmediatas de la economía española, aluden a los

acontecimientos políticos interiores como factores que han contribuido en alguna

medida al deterioro. En realidad, la matización no tiene mayor alcance que el

coyuntural, porque los principales problemas, reiteradamente señalados por el

organismo internacional, tienen más honda raíz y un inequívoco carácter estructural.

El tradicional informe anual, concluido según parece´ a primeros de abril y hecho

público el miércoles —finales de mayo—, es significativamente pesimista en algunas

cuestiones, que afectan a algunas de las principales variables del sistema. Las

previsiones apuntan a desequilibrios mayores incluso que los estimados por el Gobierno

inícialmente, en parte ya corregidos también al plantear las bases sobre las que ha de

asentarse el proyecto de Presupuestos del Estado para el próximo ejercicio. En cualquier

caso, el Ministerio de Economía y Comercio insiste en que los últimos datos disponibles

parecen confirmar un aceptable nivel de mantenimiento de la actividad económica, en la

línea de recuperación que ya se observó en el último trimestre de 1980.

La fuerte dependencia española en materia energética y la previsible deprimida

evolución de la economía internacional son dos factores que condicionan de modo

sensible los objetivos de crecimiento. Sin embargo, el reciente acuerdo de la OPEP de

estabilizar durante los próximos meses el precio de los crudos se traduce en un

considerable alivio no sólo para nuestra balanza de pagos corriente, sino también para

las severas perspectivas con que se contemplaba la trayectoria de las principales

economías industrializadas, que constituyen nuestro entorno real.

En líneas generales el examen que hacen los especialistas de la OCDE no difiere de las

conclusiones a. que llegan nuestros propios expertos, comentadas con reiteración en

estas mismas páginas. La atención del Gobierno tiene, pues, que. centrarse en una

actuación prudente que trate de restablecer los perdidos equilibrios interiores o

exteriores o, al menos, de minorar su peso específico. En este sentido, es inevitable una

corrección a la baja del índice de precios al consumo, especialmente a través de los

costes de producción. El más moderado comportamiento de los salarios es un elemento

clave de esta política, aunque todavía su ritmo de aumento —en torno al 14 por 100 en

el primer cuatrimestre— sea excesivo para conseguir una apreciable disminución de las

tensiones inflacionistas. Sin embargo, ello es necesario sí se quiere generar ocupación

suficiente para quebrar la actual tendencia del desempleo, cuya óota en 1981 es

calificada de «alarmante» por la OCDE.

 

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